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¿Gordos o  tontos?

Tener sobrepeso puede hacerle perder la cabeza —literalmente. La gente con sobrepeso en su edad adulta tiene un mayor riesgo de sufrir desórdenes cognitivos más tarde en su vida. Willow Lawson

Si los riesgos de sufrir enfermedades cardíacas, diabetes y una baja calidad de vida no son motivos suficientes para que usted vigile su peso, entonces considere lo que estar gordo le puede estar haciendo a su cerebro.

La gente que tiene sobrepeso o es obesa entre los treinta y pico y los cincuenta y tantos años de edad corre un mayor riesgo de padecer demencia o mal de Alzheimer a medida que envejece, en comparación con las personas cuyo peso es normal, de acuerdo con un estudio de 20 años realizado entre suecos y publicado en el boletín Archives of Neurology.

En el estudio, los investigadores utilizaron el índice de masa corporal (IMC), una ecuación basada en el peso y la altura. En general, se considera que un IMC saludable se ubica por debajo de 25. El estudio reveló que el riesgo de demencia se incrementó en los individuos con un IMC superior a 25.

Esto no es una buena noticia para el estimado de 127 millones de estadounidenses que tienen sobrepeso (con un IMC entre 25 y 30) o los 69 millones que son obesos (cuyo IMC supera 30). En realidad, la obesidad está aumentando en todo el mundo, y funcionarios de salud pública advierten que esta condición representa un alto riesgo para la salud en las próximas décadas.

Aunque el estudio no precisa las formas específicas en que los kilos de más pueden causar daño al cerebro, los estudios previos proporcionan abundante evidencia que sugiere cómo el sobrepeso puede afectar adversamente al cerebro.

Hipertensión. Gran parte del declive cognitivo que atribuimos al envejecimiento puede ser efecto de una alta presión sanguínea, condición que suele estar acompañada de obesidad. Con el tiempo, una presión sanguínea elevada debilita los vasos sanguíneos, lo cual deteriora el frágil revestimiento interno de las arterias. Este daño no sólo aumenta el riesgo de una apoplejía o un aneurisma, si no que también, si no es corregido, reduce la atención, el aprendizaje y la memoria, según muestran los estudios.

Diabetes. Cada año, a 1,3 millones de estadounidenses les diagnostican diabetes tipo 2, la que se manifiesta cuando la persona es adulta. Los altos índices de obesidad están impulsando esta tendencia. Las mujeres con diabetes tipo 2 tienen cuatro veces más riesgo de sufrir un declive cognitivo que las no diabéticas, de acuerdo con un reciente estudio. La diabetes parece afectar la agudeza mental de los hombres en menor grado, por motivos desconocidos. Un diagnóstico de diabetes no determina de manera irreversible el destino cognitivo de una persona. Un estudio de la Universidad de California en San Francisco encontró que los diabéticos que no controlan sus niveles de azúcar en la sangre corren mayor riesgo de sufrir un declive mental en etapas posteriores de su vida.

Dieta deficiente. Un alto nivel de colesterol es otro factor de riesgo que puede provocar problemas cognitivos a edades avanzadas, según el estudio sueco. Estos niveles pueden ser resultado de una dieta rica en grasas saturadas, por ejemplo, comidas grasientas y aceites vegetales hidrogenados.

Estudios previos han vinculado las grasas “buenas” —las grasas poliinsaturadas que se encuentran en los aceites de oliva y de canola, los pescados grasosos como el salmón y las nueces— con la buena salud del cerebro. Estas grasas ayudan a aumentar los niveles del colesterol “bueno” (lipoproteínas de alta densidad), que ayuda al cuerpo a librarse del colesterol “malo” (lipoproteínas de baja densidad).

Si bien las investigaciones sobre la obesidad describen un panorama lúgubre, la buena noticia es que usted no tiene que perder 25 kilos para ver un verdadero beneficio para su salud.

Varios estudios muestran que el simple hecho de perder algunos kilos puede incrementar los niveles de colesterol bueno. Y tan sólo perder 10% de su peso, si usted es una persona obesa, puede disminuir significativamente el riesgo de hipertensión y diabetes.

Lo que es bueno para el cuerpo es especialmente bueno para el cerebro. l

 

PSYCHOLOGY TODAY. DERECHOS DE EL UNIVERSAL. TRADUCCION: JOSE PERALTA. FOTOS: ARCHIVO

 
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