| Un siglo a sus pies
Hace más de treinta mil años que los humanos comenzaron a proteger sus pisadas y, desde entonces, los zapatos se han convertido en la base del buen vestir. Sea testigo de cómo los diferentes modelos —desde botas y zapatillas hasta sandalias y mocasines— han modificado sus formas, colores y texturas para sobrevivir al paso del tiempo. María de los Angeles Herrera Antes del siglo XX, hacer zapatos era un oficio cualquiera, como el de un herrero o un carpintero, pero hoy es todo un arte, una profesión en la que muy pocos logran despuntar. Charles Jourdan, Roger Vivier, Manolo Blahnik, Jimmy Choo y Andrea Pfister son sólo algunos de los pioneros en la creación de piezas únicas para clientes que pagan por el derecho a la exclusividad, y que van desde celebridades como Elizabeth Taylor y Madonna hasta figuras de la realeza como la princesa Letizia. Pero también hay muchas firmas que ofrecen diseños diferentes y elegantes en las tiendas más selectas alrededor del mundo. Gucci, Prada, Chanel, Dior, Florsheim, Sebago, Patrick Cox, Kenneth Cole, Louis Vuitton y Nine West se incluyen dentro de la lista de los más buscados por quienes conocen el verdadero valor de estar bien calzado.
Al descubierto. Nunca pasa de moda: esa es la cualidad que se le atribuye a las sandalias, el más sencillo de todos los zapatos y uno de los más antiguos, pues hasta en La Biblia existen referencias. Su principal atractivo para las féminas es evidente, ya que dejar al descubierto la mayor parte del pie puede resultar seductor. Para los hombres, en cambio, representan la comodidad, permitiéndoles liberarse de la presión de los zapatos cerrados. De las sandalias egipcias hechas con papiro tejido hasta las plataformas de los setenta, pasando por las hawaianas de hoy se han creado infinitos modelos; los materiales y accesorios utilizados guardan estrecha relación con el uso que se les dé.
Pese a haber sido creada en los noventa, esta sandalia de Herman Delman
conserva el contrafuerte
y la presilla típica del
calzado de los años veinte
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“Glamour a cualquier precio” era el lema de las mujeres que en los años veinte
destinaban exorbitantes
sumas a estar bien
calzadas. La sandalia
turbante —diseñada
por el italiano André
Perugia para la bailarina
y cantante Josephine Baker— era la más popular
en los encuentros nocturnos |
Beth y Herbert Levine,
famosos por diseñar
sandalias en las que el pie luce lo más descubierto
posible, hicieron en los años sesenta este modelo
inspirado
en la piel de tigre
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El modelo invisible
de Salvatore Ferragamo,
elaborado en 1947,
dio pie a las sandalias
transparentes que
siempre reaparecen
en la industria de la moda. De inspiración cubista,
el diseño crea la ilusión
visual de que el pie está suspendido sin ningún
elemento que lo sostenga |
Buen vestir. Hay prendas elegantes que no admiten la compañía de un calzado cualquiera. Para las damas, el zapato de salón es “el comodín”, como lo afirma Linda O'Keefe, autora del libro Zapatos: un tributo a las sandalias, botas, zapatillas... Para los caballeros el rey —sin duda— es el zapato picado, ese clásico británico de cuero cosido a mano, acordonado y dotado de un tacón bajo, que tiene fama de ser resistente y sofisticado a la vez.
Joseph Magnin creó
este modelo en 1962, con tres detalles que le hacen destacar: tacón bajo de
forma irregular, punta
triangular ligeramente
elevada y correa ajustada
a un pequeño botón forrado
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Durante la década de los
cincuenta, Roland Jourdan alargó la punta del zapato clásico y le añadió
una hebilla plateada de forma rectangular. La combinación de raso y charol le da
un toque diferente. |
Diseñado para Chanel
en 1957 por Raymond Massaro, el zapato a dos
tonos resulta ideal para
cualquier ocasión. Originalmente tenía
un tacón de aguja, pero
cada década reaparece con formas y alturas variadas
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La marca suiza Bally
desarrolló este modelo
en 1936, que rápidamente se posicionó como
uno de los más vendidos.
El juego a dos tonos
y el uso del triángulo
como elemento decorativo son su fuerte |
Estos zapatos picados,
creados en 1968 y 1973,
respectivamente, están
inspirados en los jugadores
de golf. Las puntas podían ser redondeadas
o cuadradas y las lengüetas
—muy típicas en Escocia— se mostraban solas
o adornadas con una trenza |
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Los más guerreros. En el siglo XIX la lona y el caucho se fundieron para dar origen a los deportivos o sneakers, palabra derivada del vocablo sneak, que significa entrar o salir a hurtadillas de algún lugar. En poco tiempo se convirtieron en el accesorio indispensables de grandes y chicos.
Pero los llamados “zapatos de goma” no son considerados, precisamente, todoterreno, ya que cuando de resistencia se trata las botas se llevan el premio.
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Los Converse mezclan
la comodidad de la lona
y la resistencia de
la suela de goma. Surgieron en 1919, marcaron un hito en la moda deportiva y hoy
siguen utilizándose
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Los primeros Nike salieron a la venta en 1971 y
se hicieron populares debido a la mezcla de nailon
y cuero,
su suela con hexágonos,
su talón en forma de cuña
y su acolchado interno |
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Las reinas del western:
así eran catalogadas
las botas camperas
durante la primera mitad del siglo pasado. Estos modelos hasta la pantorrilla eran muy utilizados por los cantantes de música country |
Hombres y mujeres
en los setenta
se rindieron ante
las botas
de plataforma y tacón,
decoradas
con formas
y dibujos
poco
convencionales.
Este
par
canadiense
fue elaborado en 1973
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Timberland desarrolló este modelo
que ha sido
copiado por otras
casas
debido a sus cualidades:
la suela estriada, que permite
un mejor desplazamiento
en los distintos tipos
de terreno, y la resistente
piel de nobuck curtida |
Totalmente planas. Ligereza y libertad de movimiento son dos de las cualidades necesarias para lucir elegante y estas son, precisamente, las características de las zapatillas, calzado que —como señala O’Keeffe— fue hecho para ser admirado.
La percepción de la zapatilla ha variado con los años, pues pasó de ser considerada como un calzado para ser utilizado sólo en casa a ser el elemento distintivo de un atuendo sencillo. En general, cualquier zapato en el que los pies pueden deslizarse suavemente se denomina zapatilla, tenga o no tacón, mientras que las babuchas y chinelas son aquellas que carecen de talón. Independientemente del modelo, no hay mujer en la historia que no haya caído rendida ante este icono del romanticismo.
Para ambos. Los mocasines van y vienen en las diferentes décadas. El libro Un siglo de calzado señala que el modelo fue una contribución de los primeros colonos norteamericanos y que luego fue llevado a Europa, donde adquirió una increíble popularidad debido a su sencillez.
En la actualidad los mocasines resultan bastante versátiles, pues —independientemente de los materiales utilizados en su elaboración— pueden ser llevados a diario o en encuentros de mayor formalidad. Sebago y Patrick Cox han sido los más destacados en el terreno de los también llamados loafers, zapatos que hoy día son usados por personas de ambos sexos en todo el globo.
Una tira de cuero
a dos tonos sirve para
decorar el empeine de este
mocasín de Patrick Cox
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Los mocasines
de tacón grueso
o penny
loafers se transformaron
en un símbolo de elegancia
en los noventa. Su línea
estilizada era complementada con
hebillas o monedas con el logotipo
de la marca, como este de Chanel (1995) |
Los Sperry Top-Siders, originalmente desarrollados para navegar,
revolucionaron
el mercado de la moda
debido a su suela de goma adherente,
sus trenzas
de cuero y sus
evidentes costuras. Fueron muy populares en los ochenta |
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Hush Puppies diseñó
este modelo unisex
adornado con
el logotipo de la casa
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| DE ALTA FACTURA |
¿Se imagina pagar 165.000
dólares por un par de zapatos?
Esto fue lo que obtuvo Christie’s cuando se dispuso a subastar,
en 1988, las famosas“zapatillas de rubí” que usó
Judy Garland
en la película
El Mago de Oz, creadas por el
diseñador Gilbert Adrian en los años treinta.
La tienda Harrods de Londres posee algunos de los zapatos más costosos del mundo. Un par de sandalias, por ejemplo, puede costar más
de un millón de dólares. Pero no es
un capricho, pues los materiales
utilizados marcan la pauta: oro, platino, diamantes y rubíes son los favoritos de diseñadores como Stuart Weitzman. l |
FUENTES CONSULTADAS: UN SIGLO DE CALZADO, DE ANGELA PATISSON Y NIGEL CAWTHORNE L ZAPATOS: UN TRIBUTO A LAS SANDALIAS, BOTAS, ZAPATILLAS...,
DE LINDA O'KEEFFE. L HTTP://WWW.JANJANSEN-STIVES.CO.UK L HTTP://WWW.SOLONOSOTRAS.COM
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