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La dieta para una piel sana

Los cuidados externos no nos impiden mimar nuestro interior. Esta es la premisa que defiende con convicción la doctora, dermatóloga y alergóloga Nadine Pomarède

Piel grasa
Contra las pieles que producen sebo en exceso los dermatólogos tienen una solución mineral: el zinc. Si la hipersecreción llega al punto de causar un acné de mediana gravedad, lo prescriben en forma alopática. Sin embargo, para atenuar el brillo en la frente o la nariz, por ejemplo, aconsejan consumir frutos de mar, pescados, hígado, carne de res, pero también yemas de huevo. Cuidado: cuando se ingieren en la misma comida, la soya, el maíz o el pan integral bloquean la absorción del zinc. También es recomendable tomar las vitaminas del grupo B. Sus principales fuentes son el germen de trigo, hígado, aves, salmón, lentejas, caraotas blancas, pan y cereales.

Piel seca
Es uno de los motivos de consulta más frecuentes, sobre todo cuando se ha estado expuesto a mucho frío. “Las cremas no siempre son suficientes para controlar esta descompensación de la piel”, dice Pomarède. “Aunque sólo olvidemos aplicarlas un día o dos, la piel se sigue descamando y continúa el escozor. Por lo tanto, es necesario hidratar. La hidratación consiste en captar, fijar y sobre todo retener el agua, encerrándola bajo una capa de lípidos”. Aquí entran en escena los ácidos grasos esenciales: los Omegas 3 y 6. Los primeros activan la circulación cutánea y aseguran la flexibilidad de los vasos sanguíneos, mientras que los segundos “impermeabilizan” la dermis. ¿Dónde encontrarlos? Se hallan principalmente en los pescados de aguas frías (salmón, arenque, trucha, atún, esturión). Deben consumirse al menos tres veces por semana.

Piel pálida
Incluso si tenemos la piel clara por naturaleza, una palidez excesiva también puede ser signo de deficiencia de hierro. Este fenómeno es cada vez más frecuente entre las mujeres que ven sus niveles de hierro disminuidos mensualmente por la menstruación y eventualmente por los embarazos. Si se presenta además fatiga, pérdida de cabello y de la memoria, dificultades de concentración y uñas quebradizas, se recomienda realizarse un examen sanguíneo de laboratorio. Será entonces necesario tomar hierro en comprimidos. Antes de llegar a ese punto, sin embargo, es preferible reaprovisionarse de este mineral mediante el consumo de carnes rojas, morcilla, hígado, ostras y mejillones, garbanzos, caraotas blancas y lentejas. Evite tomar té o café con estas comidas, ya que estas bebidas inhiben la absorción del hierro.

Piel opaca
Cuando una mujer se queja de tener piel opaca en la consulta dermatológica, Pomarède le pregunta sistemáticamente si fuma. La respuesta es sí en nueve de cada 10 casos. Es fácil adivinar la recomendación de la doctora: ‘Debe dejar de fumar’. Mientras se logra este objetivo, se puede recurrir a soluciones temporales, una de ellas es consumir aceites Omega 6 y 9 para mejorar la vascularización dérmica —a la cual debemos el aspecto sonrosado de la piel.

Problemas de bronceado
Si la primera exposición resulta sistemáticamente en una buena quemadura de sol, entonces es necesario realizar un gran trabajo de preparación de la piel. No se trata de suprimir las cremas, sino de utilizar un escudo adicional. Se recomienda consumir alimentos que activen el bronceado, tales como frutas y vegetales ricos en carotenos (tomates, zanahorias, albaricoques) y alimentos de hojas verdes (brócoli, repollo, perejil, lechuga), huevos y salsa de tomate. También puede consumir suplementos alimenticios formulados para este fin.

Piel envejecida
Un estudio realizado a personas de cinco países diferentes (Grecia y Suecia, entre otros), pero todas mayores de 60 años, encontró que existe una estrecha vinculación entre los hábitos alimentarios y las señales de eSnvejecimiento cutáneo. Las personas más envejecidas llevaban un régimen rico en charcutería, dulces, carnes rojas y productos lácteos. Los menos golpeados por el paso del tiempo ingerían más bien frutas y vegetales, aceite de oliva, leguminosas y huevos. En cuanto a la soya, en ningún caso puede aspirar al título de alimento antienvejecimiento. l


 
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