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Refrigerios antes de acostarse

Durante mucho tiempo se ha pensado que una comilona de queso a medianoche puede conducir a una noche inquieta. Pero un bocado a última hora puede producir dulces sueños. John Briffa

Por mucho tiempo se ha pensado que comer queso antes de ir a la cama nos coloca en riesgo de perturbar el sueño con pesadillas. Recientemente, una organización denominada la Junta Británica de Quesos comisionó una investigación destinada a establecer cuán válida es la reputación de este alimento como una mala opción tarde en la noche. Esta larga investigación, que tuvo a 200 personas comiendo un pedazo de queso media hora antes de retirarse a dormir, no halló señales de malos sueños en el transcurso del estudio que se prolongó durante una semana. En un boletín de prensa, la Junta alega que el estudio descarta el mito de que comer queso puede ocasionar pesadillas.

Sin embargo, quizá valga la pena destacar que la cantidad de queso que se utilizó en este estudio fue de apenas 20 gramos. Pudieron obtenerse resultados más significativos de haberse probado porciones más realistas. El boletín de prensa que procura promover la investigación pregonó el hecho de que 72% de sus participantes durmió bien. Sin embargo, el estudio careció de un grupo “de control” que no comiera queso para comparar los hallazgos, lo que significa que difícilmente puedan interpretarse los resultados con cierto grado de confianza.

Pese a las deficiencias de este estudio reciente, el comunicado de prensa prosiguió alegando que sus resultados sugieren que comer queso antes de dormir realmente pudiera contribuir a una plácida noche. Si bien el diseño del ensayo en cuestión hace que sus hallazgos sean relativamente insignificantes, mi experiencia es que comer algo bastante cerca de la hora de dormir ayuda de hecho a conciliar el sueño. Esta práctica puede ser muy provechosa para las personas que tienden a quedarse dormidas fácilmente, pero luego están despiertas a medianoche. Un principal factor implícito en este fenómeno parece radicar en los bajos niveles de azúcar en la sangre en horas nocturnas. El organismo puede responder a esto secretando hormonas, tales como adrenalina y cortisol, las cuales estimulan la liberación de azúcar de un depósito de combustible conocido como glicógeno, pero también tienen la capacidad de sacar del sueño a las personas a mitad de la noche.

La práctica demuestra que comer algo antes de ir a dormir suele ser muy eficaz para el sueño profundo. Sin embargo, el queso no sería mi primera opción, particularmente porque creo que los productos lácteos suelen inducir congestión nasal, lo que incrementa el riesgo de roncar. En mi opinión, las frutas son la mejor elección. Las manzanas y las peras, por ejemplo, liberan azúcar lentamente hacia el torrente sanguíneo. Junto con las nueces o semillas, también proporcionan un nivel sostenido de azúcar durante el sueño. l

GUARDIAN NEWS SERVICE. DERECHOS DE EL UNIVERSAL. TRADUCCION: CONCHITA DELGADO

 
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