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Las crónicas de Narnia
Una nueva saga esta por empezar


Los hermanos Prevensie: Susan (Anna popplewell),
Peter (William Moseley) y Lucy (Georgie Henley)

Otro clásico de la literatura infantil y juvenil prueba suerte en la pantalla grande a partir de este 9 de diciembre. Se trata de Las crónicas de Narnia del escritor C.S. Lewis. De la respuesta del público dependerá que el resto de las seis historias se lleve al cine. Por lo dicho por su director, Andrew Adamson, todo parece indicar que así será. Texto y Fotos: Cortesía Buena Vista International

Cuando Andrew Adamson leyó por primera vez Las crónicas de Narnia a los ocho años, en su Nueva Zelanda natal, se sintió fascinado por ese mundo secreto, fortalecido por una saga épica de coraje y perdón, de honor y amistad. “Igual que cientos y cientos de niños en el mundo”, señala. Publicada por primera vez hace más de cincuenta años, la obra de C.S. Lewis es universalmente reconocida como una de las mejores piezas literarias del siglo XX. Lewis sentía fascinación por los cuentos de hadas y los mitos que provenían de su propia infancia en Irlanda, los cuales tejió de manera magistral en los siete libros que conforman las crónicas. El primero de ellos, El león, la bruja y el ropero, fue originalmente publicado en 1950, cuando Lewis era profesor en Oxford y gran amigo de otro gigante de la literatura, J. R. R. Tolkien.
“Las historias de Narnia han perdurado porque en ellas hay historias universales”, afirma Adamson. “Los temas del perdón y del sacrificio son ideales nobles y honorables con los cuales todos nos identificamos. Pero más que nada, creo que los libros recuperan el poder de los niños”.

Las crónicas también están llenas de personajes fantásticos, como faunos y centauros, así como de gigantes y majestuosos leones y una malvada bruja blanca, quien gobierna el sorprendente mundo de Narnia, descubierto en forma accidental por cuatro niños al pasar a través del fondo de un ropero en una vieja y encantada casa de campo. Estos cuatro hermanos —Lucy, Peter, Edmund y Susan Pevensie— son conducidos hasta la clásica batalla entre el bien y el mal, y el futuro de Narnia depende de ellos.

Adamson, de 38 años, es el talentoso y joven director de Shrek y Shrek 2 encargado de darle vida al mundo de Narnia en la pantalla cinematográfica. Nos reunimos con él en su sala de edición en Los Angeles, un par de meses antes del estreno mundial de la cinta. Adamson mostró avances de uno de los filmes más esperados del año, que se ve asombroso. Las escenas iniciales muestran cómo los hermanos Pevensie son conducidos a un refugio antiaéreo mientras las sirenas aúllan en Londres. “Quería brindar la sensación de que estos niños conocían el verdadero peligro”, explica el director, “que lo habían experimentado en el mundo real antes de llegar a Narnia”. Al igual que cientos de niños londinenses, los hermanos Pevensie son evacuados al campo, donde estarán más a salvo de los bombardeos. Allí, mientras viven con un amable pero algo misterioso profesor, tropiezan con el mágico ropero que los llevará a Narnia, un mundo nuevo y fantástico.

Aslan, el león bueno de Narnia

Adamson es un excelente anfitrión, de buen carácter y extremadamente gentil. Si se le pregunta a cualquiera de los integrantes del reparto o del equipo, la respuesta será la misma: Adamson es un hombre adorable con una visión única de su trabajo. También es claro que adora los libros de Narnia y que los ha admirado desde que lo atraparon hace más de 30 años, cuando era un niño. El cineasta ha reclutado a un excelente reparto, constituido por estrellas internacionales como Liam Neeson (quien brinda la voz del león Aslan) y Tilda Swinton como Jadis, la bruja blanca y malvada soberana de Narnia, quien ha sumergido a esa tierra en un permanente invierno. Rupert Everett brinda la voz del zorro y Ray Winstone y Dawn French, las del señor y la señora Beaver. El nuevo actor James McAvoy interpreta al fauno, el señor Tumnus. También encabezó una búsqueda internacional para hallar a los jóvenes actores que interpretaran a los hermanos Pevensie. Está encantado con las interpretaciones de los niños que finalmente obtuvieron los papeles: Georgie Henley como Lucy, William Moseley como Peter, Skandar Keynes como Edmund y Anna Popplewell como Susan. “Estuvieron fantásticos, a la altura de lo que yo esperaba de ellos”.

¿Cuándo leyó por primera vez los libros?
“Creo que fue entre los ocho y los diez años y leí todas las crónicas”.

¿Cómo supo de ellas?
“Mi padre estaba leyendo la trilogía de ciencia-ficción escrita por C.S. Lewis y descubrió los libros de Narnia. Pensó que serían buenos para mi hermano y para mí”.

Jadis (Tilda Swinton), la malvada bruja blanca
Señor Tumnus (James Mcavoy)

¿Recuerda lo que le gustaba del libro cuando era niño?
“Sí, y no es difícil porque realmente me basé en eso cuando comencé a trabajar en el film. Había imágenes que recordaba. Me parecía interesante la idea de un fauno con un paraguas en la nieve, y el farol era una imagen muy memorable. Probablemente Aslan era lo más fuerte en mi memoria. Siempre sentí amor por los grandes felinos”.

Cuando volvió a los libros como adulto, ¿eran iguales a como los recordaba?
“En esencia sí, pero cuando era niño me parecían más épicos. Fue interesante volver a leer los libros como adulto porque C. S. Lewis pintaba imágenes de manera de dejar mucho librado a la imaginación, cosas como: ‘No puedo decirles lo mal que es esto porque sus padres no les dejarían leer el libro...’. Ese tipo de cosas hace que los detalles los ponga el lector. Luego de leer los siete libros, recuerdo El león, la bruja y el ropero como una gran historia épica con una masiva batalla. Si uno vuelve hoy a leerlo, verá que eso es sólo una página y media en retrospectiva, donde Peter le cuenta a Aslan lo que pasó mientras él no estaba”.

C.S. Lewis esperaba lectores activos, a diferencia de su amigo Tolkien, quien incluía una gran cantidad de detalles. Como realizador, ¿esto le resulta bueno o malo?
“Ese fue uno de los desafíos de hacer el film: la adaptación. Debía confiar en mi interpretación mucho más que con Tolkien. Y eso atemoriza porque cuando uno completa con la imaginación, hay que agradarles a cientos de miles de seguidores quienes también imaginaron las cosas. Lo interesante del proceso es cuántas veces he oído decir: ‘Oh, es exactamente como lo imaginé’”.

¿Cuándo comenzó a involucrarse en el proyecto?
“Hace cerca de tres años y medio. Había hecho Shrek 1 y todavía estaba haciendo Shrek 2. En principio, a causa de ellas, estaba planeando hacer una pequeña película de personajes; es por eso que, para ser honesto, dudé un poco de hacer este proyecto, en parte por su escala y en parte porque me preocupaba que quisieran contemporizarlo de una manera que no me gustara. Tenía dudas, pero al mismo tiempo no podía imaginar que otra persona lo hiciera; si la película no me hacía feliz, si había alguien a quien culpar, ese debía ser yo”.

¿Cuál fue el siguiente paso?
“Lo primero que hice fue lo que siempre hago al comienzo de cada proyecto que es como descargar todo lo que tengo en la cabeza: releí el libro y volví a mis recuerdos de infancia sobre él; luego volqué eso en un pequeño documento que se convirtió en nuestra guía visual y narrativa para adaptar la película. Y luego fue cuestión de sentarnos para pulir la historia.

Usted es neocelandés ¿Siempre pensó en filmar en Nueva Zelanda?
“Había muchas razones por las cuales yo deseaba filmar en Nueva Zelanda, por ejemplo, los paisajes agrestes. Hubo un momento en el que pensé filmar toda la película en Europa Central en invierno, hasta que alguien me señaló las dificultades de hacerlo (risas) y me disuadió... La filmación en estudio se realizó en Nueva Zelanda. Las locaciones de invierno se filmaron en Europa”.

¿Cómo fue volver a Nueva Zelanda al mando de un film tan grande?
“Hubo un par de cosas lindas de volver a Nueva Zelanda, una de ellas fue que no había trabajado allí desde principios de los noventa y fue bueno volver a hacerlo. La otra es que por esa época mi esposa y yo habíamos tenido a nuestra primera hija, Isabelle, quien pudo quedarse con sus abuelos y quitarme la presión de ser un padre irresponsable que trabajaba todo el tiempo (risas). Pero lo que más me gustó es que ahora hay en Nueva Zelanda muchos realizadores y equipos experimentados desde El señor de los anillos”.

¿Cómo fue trabajar en un gran film de acción en vivo como éste luego de trabajar en animación en Shrek?
“La manera más fácil de describirlo es con una frase muy simple: en la acción en vivo no tienes que decirles a los actores cuándo tienen que parpadear y en la animación no tienes que preocuparte por el clima (risas). Como metáfora es bastante apropiada. En la animación, todo lo que pones está pensado y colocado en forma deliberada —es como que no hay nada accidental. El otro día alguien me preguntó cuál de las dos era más difícil y la respuesta es ninguna, son procesos diferentes. Como director, los altibajos emocionales son similares”.

¿Cómo abordó usted el contenido cristiano del libro?
“Desde el principio dije que la espiritualidad del film no me incomodaba. Leí los libros y los aprecié como una aventura en su totalidad y creo que cualquiera puede leerlos de esa manera. Otras personas pueden leerlos y encontrar mensajes o implicaciones espirituales y yo deseaba que la película fuese fiel a los libros también en ese sentido”.

¿Qué tan difícil fue encontrar a los niños?
“Bueno, fue un largo proceso. No estoy seguro de si fue difícil porque realmente lo disfruté y me sorprendió. Me aterrorizaba trabajar con niños y cuando empecé a hacerlo pensé: ‘Me gusta…’”.

En Narnia los niños tienen el poder
Fantasía de armas tomar
La magia es gigante

¿Por qué lo aterrorizaba trabajar con niños?
“Simplemente porque nunca antes lo había hecho. No tenía idea de si me podría conectar o relacionar con ellos. Nikki, mi esposa, siempre me aseguró que podría... Pero descubrí que realmente disfrutaba trabajar con ellos. Muchas veces, como director, uno es quien les da energía a los actores y con los niños ocurre que ellos tienen tanta energía que uno es quien recibe”.

Debe haber visto a muchos niños…
“Sí. Vi filmaciones de cerca de 2.500 niños y luego debo haber visto en forma personal a unos 700 y trabajé en talleres con cerca de 400 en grupos cada vez más pequeños...”.

¿Qué nos puede contar sobre algunos actores adultos? ¿A Liam Neeson le gustó desde el comienzo interpretar a Aslan?
“Sí. Lo interesante es que yo había pensado varias veces en Liam cuando intentábamos imaginar a Aslan y su agente nos llamó y nos dijo: ‘A Liam le encantaría leer para ustedes...’. ¡Vaya, qué locura! (risas). Hicimos una prueba de lectura por teléfono e instantáneamente me di cuenta de que era justo para el papel”.

¿Y James McAvoy como el señor Tumnus?
“Mi desafío con Tunmus fue que, tal como estaba escrito en el libro, es un personaje anciano y débil y yo no deseaba eso. Quería que fuera más interesante, más fuerte y más joven. James se nos acercó como un fanático del libro, vi su grabación y me enamoré de su interpretación”.

Debe haberse sentido encantado cuando Tilda Swinton aceptó interpretar a la Bruja Blanca, ¿no?
“Tilda fue en quien primero pensé para el papel, por su estatura, por su piel translúcida y porque la amo como actriz desde Orlando. Sabía que debía contar con una villana a la altura de Aslan. No podia ser un cliché del tipo de Cruella De Ville, pero yo sabía que Tilda nunca haría un cliché porque es demasiado inteligente y compleja”.

¿Por qué piensa usted que las historias de Narnia han perdurado tanto?
“Porque en ellas hay historias universales. Los temas del perdón y del sacrificio son ideales nobles y honorables con los cuales todos nos identificamos. Pero más que nada, creo que los libros recuperan el poder para los niños... Durante su estadía en Narnia, los niños son reyes y reinas de esa tierra, no son más niños. Esto es algo que traté de enfatizar y poner de relieve en la película: los niños han sido despojados de poder porque la guerra les cambió la vida: sus padres están lejos y ellos no pueden controlar su situación. Entonces pasan a través del ropero a una tierra mágica donde no sólo recuperan el poder sino que tienen el control absoluto: son la solución a los problemas de Narnia”.

Cuando leí el libro, recuerdo que me fascinó el ropero como la entrada a un mundo sorprendente. Algo común que los lleva a lo mágico…
“Sí, es como los monstruos debajo de la cama. No importa a qué cultura o a qué generación pertenezcas; la idea es que hay algo que existe más allá de nuestra percepción y todo lo que hay que hacer es abrir la puerta adecuada y pasar. Creo que es una idea muy evocadora. Y creo que es por eso que todavía exploramos el espacio: es una de esas ideas universales”.
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Crónicas del director
Andrew Adamson, el segundo de cuatro hijos y nacido en Auckland, se mudó con su familia a Papúa, Nueva Guinea, a los 11 años. Tras considerar la posibilidad de dedicarse a la mecánica de automotores, decidió estudiar Arquitectura en la Universidad, de regreso en Auckland. Pero el día antes de empezar, sufrió un accidente de automóvil y para cuando se repuso, ya era tarde para empezar el curso. Entonces vio un aviso para un trabajo en una compañía de animación recientemente formada (The Mouse that Roared) y decidió presentarse.
Cuando se mudó a Estados Unidos en 1991, se unió primeramente a PDI (Pacific Data Images) —ahora PDI/ DreamWorks— y trabajó, entre otros filmes, en Angels in the Outfield y en Double Dragon. Luego fue supervisor de efectos visuales en filmes como Toys, True Lies, Batman Forever, A Time To Kill y Batman and Robin. Dirigió el premiado film Shrek, ganador del Oscar al Mejor Film animado en 2002, así como su aclamada secuela, Shrek 2, también nominado al Premio de la Academia al Mejor Film Animado.
Adamson y su esposa Nikki viven con sus dos niñas en Los Angeles.

 

 

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