En la tina
Con sus olores,
colores y texturas
las líneas
de cosméticos
de baño invitan
a caer en la
tentación
Tomar un buen baño en una bañera requiere, entre otras cosas, tiempo y método. Además de tener en cuenta la temperatura del agua y el tiempo máximo de permanencia en la tina, se deben considerar otros factores para que la experiencia sea lo más placentera posible. No se trata sólo de dar color y "fabricar" espuma en el agua de la bañera. Hoy se exige algo más, ya que un baño prolongado, debido a la falta de tiempo y al protagonismo de la ducha, ha pasado a ser un lujo, como mucho semanal, y como tal requiere los ingredientes necesarios para que sea agradable y compense el tiempo y el esfuerzo empleados. Conscientes de estas expectativas, los fabricantes de cosméticos no han querido dejar ningún cabo suelto y ofrecen completísimas líneas de baño con las que se cubren todos los detalles. Atrás quedaron ya las diminutas familias compuestas por el gel y la leche corporal con la misma fragancia que el perfume habitual. Actualmente, además de estos productos básicos, las líneas perfumadas para el baño se componen de muchos más accesorios que convierten el paso por este recinto en un momento de bienestar. Para lograrlo, el primer paso es crear un ambiente íntimo y acogedor y para ello nada como las velas e inciensos para aportar una luz tenue y un aroma único. Una vez conseguida la atmósfera idónea -a la que no vendría mal la inclusión de música relajante- llega el momento de abrir el grifo. Justo en ese instante es la hora de elegir qué agregar al agua. En este sentido se puede optar por diferentes productos de diversos efectos y propiedades. Las posibilidades son amplias. Por un lado se encuentran los geles o jabones espumosos cuya finalidad es recrear la bañera de las estrellas de Hollywood; es decir, llenarla de espuma. Sumergirse en ella proporciona una estupenda sensación de placer. Por otra parte, si lo que se pretende es seguir las pautas de la cromoterapia o la aromaterapia, nada como los aceites y las sales perfumadas, que además de colorear y extender su aroma por el cuarto de baño poseen propiedades energizantes, relajantes y tonificantes. Existen, además, productos de gran sofisticación como las pastillas efervescentes, las bolas de té para colocar debajo del grifo mientras sale el agua, o los sachets de algas.
Ya en el agua, las actuales líneas cosméticas permiten optar por geles o jabones, con diferentes texturas, colores y formas de aplicación y, por último, al salir de la bañera, además de recurrir a la típica leche hidratante es posible elegir entre diferentes formas de hidratación: desde las cremas más ricas y untuosas cuya aplicación es una auténtico placer, hasta las hidratantes en spray, satinadas, nacaradas, energéticas… Si a ello, además, se le suman los polvos perfumados y el desodorante de la misma fragancia, no cabe duda de que el aroma que se despedirá tras el baño será intenso, uniforme y, sobre todo, muy reconfortante.
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