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Víctor Holder
Un venezolano planetario

Pocos lo reconocerán como el oriundo caraqueño que es. Pero allí está, con lo que él llama “su loquera”, sus ideas y talento. Logró ser seleccionado para conformar un equipo de siete jóvenes ecologistas cuya misión era salvar específicos rincones del mundo. Aquí cuenta cómo llegó a la pantalla por suscripción y otros planes que tiene. Entre ellos, hacer navegar una auyama gigante.  María Elisa Espinosa

¿Un venezolano en Australia? Sí, y aunque hay muchos más (de acuerdo con los directivos del portal www.mequieroir.com actualmente viven en ese país entre 11.000 y 15.000 coterráneos), Víctor Holder es allá el único venezolano llamado así que además baila salsa, ¡y la baila bien!, según se encarga de aclarar, por si acaso a alguien le quede la menor duda.

Su nombre y apellido (que le vienen del abuelo paterno oriundo de Trinidad y Tobago) son todo un descubrimiento para quienes, enfrente del televisor, han tenido la oportunidad de verle desde estos predios vernáculos hablando un perfecto inglés, mientras escucha o da alguna sugerencia al resto del equipo con el cual comparte escena en el ecoreality show Planet Action, presentado por Animal Planet y la organización conservacionista Wild World Foundation.

La pregunta obligada: ¿Cómo fue que llegó allí?, la responde a través del teléfono en una entrevista (vespertina aquí y mañanera en Melbourne, Australia, donde vive hoy) que lo hizo despegarse de las sábanas más temprano de lo usual.

Cuenta, entonces, que todo se dio gracias a una invitación para realizar un casting que le extendieran, vía e-mail, Discovery Channel y los productores del programa. Pero nada resultaba fortuito. Ya conocían al muy particular muchacho de 34 años a través de su profile, en el que deja por sentado una gran vocación por la naturaleza, el completo dominio del inglés y su capacidad profesional en las artes y los medios audiovisuales, luego de haber trabajado en este campo en Caracas, Miami y la propia Australia.

Entre otros, estaban buscando una persona latinoamericana que cumpliera justamente con estas características, y allí estaba Víctor, quien junto a Quynh Nguyen (de Vietnam), Sofie Norman (de Suecia), Gregory Norminton (de Gran Bretaña), Ryan Rogers (de Australia), Rachel Romano (de Brasil) y Dawn Wilson (de Estados Unidos), terminó completando el grupo de siete jóvenes con edades comprendidas entre 24 y 36 años que conformarían un team de ecologistas aficionados con la nada fácil tarea de trabajar en seis proyectos de carácter conservacionista en diferentes puntos del planeta. El venezolano asumió el reto con un ¡Sí! grandote, avalado, además, por su gusto por la aventura. “Tuve que hacer el casting y la prueba psicológica... Es que yo estoy un poquito loco”, no pierde el chance de advertir para después desmentirse con una carcajada y completar: “Me seleccionaron y me decidí a hacerlo porque el proyecto me parecía muy interesante por tratarse del ambiente”.

¿Cuál fue la experiencia más interesante de las que tuviste oportunidad de vivir durante la grabación de toda la serie?
“Es difícil decirlo, porque para mí casi todo el programa fue increíble, y como yo soy una persona que vive el momento muy intensamente, cada momento fue interesante. Aunque creo que el (último) episodio en Camboya, con la protección de los delfines en el río Mekong, fue muy especial para mí, pues las personas allí eran muy cálidas… Pero también en Malasia fue increíble; allí tuve mucha relación con los orangutanes y los elefantes… Eso estuvo maravilloso, como también en Panamá, donde hicimos una pequeña campaña para prevenir que la basura llegara hasta el mar. Cada vez que tenía la oportunidad de contribuir con mi talento, lo hacía”.

¿Cómo adaptar la personalidad de cada quien en el equipo? ¿Se hizo difícil esto?
“Al final todo el trabajo era en equipo… Por ejemplo, en Malasia, cuando tuvimos que construir una defensa para proteger a las vacas del ataque de los tigres, Roger y Dawn se encargaron de dirigir al resto ya que eran los que tenían mucha más experiencia como constructores y carpinteros, entonces nosotros prácticamente seguíamos sus instrucciones. Es decir, cada quien tenía su skill, su destreza… No voy a negar que hubo ocasiones en las que surgieron conflictos por la cuestión de que cada uno de nosotros tenía mucho willpower (determinación), pero la verdad es que nos llevamos muy bien y si alguien se molestaba, porque al fin y al cabo es muy difícil no hacerlo, actuaba con democracia y no lo demostraba tanto”.

El interés por proteger el ambiente, ¿es de ahora o de siempre? ¿Quiénes son tus referentes en ese sentido?
“Desde pequeño me crié muy cerca de la naturaleza en el Estado Aragua y siempre he tenido mucha relación con los árboles, los animales… Cuando estaba en la escuela participaba en actividades de siembra, pero además siempre he sido muy aventurero, me gusta estar en el monte, en la montaña… Además mi hermano (Gerardo) me influenció mucho, él es biólogo y de hecho trabajó para el Ministerio del Ambiente de Venezuela, y hace como dos años —cuando volví para allá a visitar a mi familia— tuve la oportunidad  de dirigir un documental que hicieron en el Delta”.

¿Cuál es para ti el problema ambiental más grave que tiene el planeta en este momento y cómo podría resolverse, en el caso de que tuviera solución?
“Son demasiados, pero quizás la tala de árboles que hay en todas partes del mundo es uno de los que más preocupa porque trae graves consecuencias a los animales, la flora… Pero también la cantidad de desechos y basura que arrojamos al mar, a los ríos… El efecto de la industria… ¡Uff!, es que casi todo se da en paralelo. Prácticamente hemos sido como bacterias que hemos ido procreando todos estos problemas y al mismo tiempo nos estamos comiendo el planeta”.

¿Qué es lo que más extraña de Venezuela?
“Toda mi familia, por ejemplo. Al Avila también lo extraño muchísimo, igual que a Choroní, Cepe, Chuao… Extraño las cachapas inmensamente, extraño el sonido de unas cuantas aves como el turpial; y extraño a la gente. También me encanta la zona de Amazonas, el llano… La verdad es que Venezuela es un país único por su naturaleza, no he visto aquí nada parecido hasta los momentos”.

¿Hay alguna playa en Australia que se asemeje a las que tiene Venezuela?
“¡Nop…! Imposible que fuesen parecidas, aunque una vez fui hacia Queensland (norte de Australia) y ese día me quedé loco porque ese lado del país tiene un cierto parecido con Venezuela en la naturaleza, tiene unas siembras de caña que me hicieron pensar… ‘Oye, ¿qué es esto? Esto es muy parecido a Maracay, a Choroní…’. Y luego llegamos a una playa cerca de Cairns que tiene un cierto parecido con Los Roques. Pero no, la nuestra es más bonita… Allí también me llamó la atención que la gente era como los maracuchos: escandalosos, pero en inglés”.

¿Nuevos proyectos en camino?
“Bueno, sí. De hecho ahora estoy trabajando en varios. Estoy preparando una exposición con mis pinturas, basada en la paz y la pasión (la llamé Peace and Passion); y también estoy creando con dos amigos una serie animada sobre los ganadores del Premio (Nobel) de la Paz. Pero, paralelamente, con otros dos amigos, estoy cultivando una auyama gigante de 300 kilos, nacida de una semilla importada de Canadá, producto de una auyama ganadora del Record Guinness, a la que le vamos a dar luego la forma de tortuga. La idea es que sea un proyecto de comunidad; estamos haciendo crecer la auyama, los vecinos ven como crece y después la vamos a convertir en un pequeño bote (como del tamaño de una bicicleta) para zumbarlo a un lago con niños montados sobre él. Para ese día también vamos a preparar sopa y torta de auyama; la idea es incentivar a la gente en cuanto a la conservación de los animales. Creo que va a ser muy divertido”.

¿Víctor Holder se definiría más como un ser universal o como un venezolano común y silvestre?
“Yo me considero un ser universal, aunque imposible que pueda escapar de mi cultura e idiosincrasia venezolanas. Yo me considero venezolano, y precisamente mi venezolaneidad está en mi pasión, en mi optimismo, en mi buen sentido del humor que siempre me ayuda en todo. Pero también me veo a mí mismo como una persona abierta, universal, que se entiende con cualquier raza, religión o lo que sea… No hago distinción con nadie. ¡Me encanta la humanidad en general!”. l

mespinosa@eluniversal.com

 

Coordenadas:
Planet Action comenzó a ser transmitido el 1° de mayo por el canal Animal Planet, durante seis lunes consecutivos a las 9:00 pm. La serie culmina mañana

FOTO: CORTESIA ANIMAL PLANET

 

Ver también en Encuentros:
- Expedición Sahara 2006. Aventura en el desierto
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