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Dietas
Todopoderosas

Dios es amor y también dietas… Si no, que lo digan los autores que nutren los anaqueles de las librerías del “grande del Norte”, para quienes llegar a un peso ideal y saludable es una cuestión de fe que sólo ellos saben reflejar en textos y otros productos complementarios ofrecidos al mundo por obra
y gracia del mercadeo.
María Elisa Espinosa

Que tire la primera piedra aquel que —con unos pocos o muchos kilos de más— no se haya encomendado a Dios, ¡al menos una vez en su vida!, para que lo ayudara en la ardua tarea de bajar de peso. Pocos habrán dejado de rogar por ello, ¿cierto? Pero de allí a entregar a las instancias celestiales todo el poder para llegar a la figura y salud con las que se sueña, hay mucho trecho.

Sin embargo, ya los estadounidenses se han encargado de andar por esa senda, y siguen haciéndolo, al plagar los anaqueles de sus enormes librerías (de la talla small quedan pocas en sus grandes y medianas ciudades) con títulos dedicados al tema: ¿Qué comería Jesús?, La dieta del Génesis o Dieta Aleluya, La dieta del Creador, The Weigh Down Diet…

No todos son libros recientes. De hecho, la aparición de algunos se dio hace casi una década, pero sin dudas todos les han hecho el guiño alguna vez a lectores con hambre de adelgazar. Tanto así que, por ejemplo, The Weigh Down Diet, con más de un millón de copias vendidas desde 1997 por su autora, Gwen Shamblin, ya cuenta con la consabida saga: Rise Above y El último éxodo. Amén de todos los seminarios enmarcados dentro de su proyecto y compañía The Weigh Down Workshop Inc.

Comer como Dios manda
“Lea, que aquí está su salvación”, podría servir como slogan genérico para esta variedad de libros que, escritos por distintas personas, apuntan en esencia a lo mismo: coman como lo hizo Jesús y verán que adelgazan; aunque en el caso particular de Shamblin, llega a prometer incluso “un cambio de vida y la liberación de familias enteras de la obesidad y otras ataduras”.

Otro de estos autores, el médico Don Colbert, dice haber escrito su exitosísimo ¿Qué comería Jesús? con el objetivo primordial de salvar de la obesidad a sus compatriotas: “La salud de los estadounidenses está decayendo y eso se debe en gran parte a nuestra mala alimentación… La gente come cuando se siente estresada y come a la rápida”. De allí que, paso seguido, recomiende lo siguiente: “Si llevas a que la gente vea lo que la Biblia dice al respecto, permitirás que se tomen las cosas con más calma y que elijan correctamente su alimentación”.

Explorando algunas de las leyes dietéticas del Antiguo Testamento (las que supuestamente habría seguido Cristo), Colbert terminó llegando a una conclusión: “Si de verdad quieres seguir a Jesús en cada aspecto de tu vida, no puedes obviar sus hábitos alimentarios”. Pero, a todas estas, ¿qué tanto era lo que comía? Según el autor, Jesús básicamente se alimentaba con “comida natural, muchos vegetales (especialmente granos), pan de trigo, mucha fruta, mucha agua y vino tinto”. Las carnes rojas, sin embargo, las habría dejado para ocasiones especiales, quizás una vez al mes, “como en la parábola del hijo pródigo que vuelve a casa y come becerro”, según se encarga de desempolvar el avezado y creyente médico.

Pero además se toma el tiempo para intuir otras cosas: “La dieta de Jesús enseña más que cuáles alimentos comer. También instruye sobre cómo hacerlo. Ellos (discípulos incluidos) deben haber demorado horas en comer. Seguramente holgazaneaban y conversaban mientras cenaban. Nada que ver con nuestras comidas rápidas”.

Sobre otras creaciones
Más títulos sobre lo mismo —o sobre similares fórmulas para adelgazar con fe— acaparan la atención de muchos. En el caso de La dieta del Creador, Jordan Rubín, un judío mesiánico (esto es, un judío convertido al cristianismo), se encarga de poner su experiencia como ejemplo para hacer que otros transiten el mismo camino.

Diagnosticado con la enfermedad de Crohn a los 21 años, y luego de no encontrar en la medicina tradicional un alivio al respecto, decidió buscarlo en la fe y sus ideas religiosas. Asegura haberlo logrado y por ello escribió el libro en el que describe y defiende su dieta particular basada en la naturopatía, eliminando de ella los alimentos prohibidos a los hebreos en el Antiguo Testamento (mariscos y cerdo, entre otros); incluyendo carnes rojas y otros alimentos ricos en colesterol (eso sí, siempre que sean orgánicos); y enseñando a todos a comer más vegetales y frutas para adelgazar.

En otras palabras, se trata de una dieta que consiste sólo en alimentos disponibles en tiempos bíblicos. Ahora bien: considerando que los suelos actualmente no tienen todos los nutrientes básicos, Rubín advierte que se hace necesario tomar unos suplementos denominados “organismos homeostáticos del suelo”, o lo que es lo mismo: HSO por sus siglas en inglés. ¿Dónde encontrarlos? Fácil: él mismo los fabrica.

Súmesele a todas estas prédicas la del reverendo George Malkmus, de Carolina del Norte, inspirada en el Génesis 1:29 y que bautizó La dieta Aleluya. Según sus recomendaciones allí, 80% de los alimentos a consumirse diariamente deben ser crudos y se prohíben todos los productos animales excepto la miel. El argumento que presenta —según le citan en www.gordos. com recordando que no lo pudo comprobar— es que en los tiempos bíblicos, quienes se alimentaban así, vivían 912 años.

¿Qué pensar de todos estos textos? Para los responsables de esta página web, las cosas están más que claras: “...Que si Jesús se alimentó así, que si en el Génesis comían de esta manera y vivían cientos de años. Todos resultan argumentos válidos para estos mercaderes modernos que entregan fórmulas tan ‘saludables’ como divergentes para vivir bien. Y todas basadas en Dios. Si Dios estuviera de acuerdo con ellas, no sería más que un mortal bipolar, una copia vil de una vieja histérica urgida por adelgazar cuando llega el verano”. l

mespinosa@eluniversal.com

 

FUENTES CONSULTADAS: WWW.CARIBEBETANIA.COM, WWW.GORDOS.COM, WWW.ADELGACE,CL, WWW.LINDISIMA.COM, WWW.STRANGDIRECT.COM, WWW.SINDIOSES.COM, LANACION.COM.AR Y WEIGH DOWN ONLINE.

ILUSTRACION: WWW.IDEASSTOCK.COM/CORBIS

 

 

Ver también en Encuentros:
- Expedición Sahara 2006. Aventura en el desierto
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