Expedición Sahara 2006
Aventura en el desierto
Rui Mendes, el expedicionario venezolano
que ya ha recorrido medio mundo en un
vehículo rústico, pisó ahora, junto a otros
cinco aventureros las arenas del desierto
del Sahara. Aquí, parte de su historia. Idalia De León. Fotos: Rui Mendes

A Rui Mendes nadie lo detiene. Apenas ocho meses después de haber regresado de su travesía por Alaska, emprendió camino hacia Egipto por la ruta más difícil: por tierra y atravesando Tunisia y Libia. Seis personas integraron la expedición: José Pérez, José Luis Gómez, Corina Meza, Daniel Herrera y Duarte Gómez, todos comandados por Mendes, un hombre que ha demostrado no conocer la palabra miedo.
La travesía se inició el primero de marzo en Marruecos. Los tres vehículos con los que harían el viaje habían sido transportados por barco a España y luego en ferry hacia Marruecos. Seleccionaron marzo como fecha de partida porque son los días cuando se desarrollan las tormentas de arena, y los aventureros no querían escapar de vivir la experiencia de estar inmersos en ese fenómeno natural. “Efectivamente, estuvimos atrapados por tres días en medio de la arena; no nos podíamos mover y no veíamos nada”, relata Rui. Después de nueve días calentando motores en Marruecos se les presentó el primer obstáculo importante: entrar a Argelia. “Nadie en su sano juicio pide permiso para ingresar en tierras argelinas. Es un territorio peligroso, en el que, además, no aceptan occidentales”. El problema de lograr obtener el permiso fue un asunto tan complejo que llegó a Consejo de Ministros, aún así, la visa les fue negada debido a que, entre otras cosas, el gobierno no podía garantizar la seguridad de los miembros de la expedición. Por esos días se vivía un clima de tensión debido a las caricaturas de Mahoma publicadas en Dinamarca. Así que la solución que les quedó fue devolverse a Tánger (Marruecos), de allí a Francia y luego a Marsella, donde un ferry los transportaría a Tunisia. Allí conocieron las viviendas de los trogloditas, habitadas actualmente por ancianos. El lugar se ha convertido en atractivo turístico debido a que sirvió de escenario en la película Guerra de las galaxias. También, los viajeros vieron de cerca las hermosas ruinas de Las Gorfas, los silos utilizados por la tribu tuareg.

Dejaron atrás Tunisia para adentrarse en Libia. El camino, inevitablemente, los llevó a Letis Magna, la segunda ciudad más importante del Imperio Romano. “No es muy conocida porque no pertenece el circuito turístico, pero es inmensa e impresiona lo bien conservada que está”, cuenta Rui. En Libia (como en Tunisia) condujeron sobre un mar de dunas. “Cómo explicar que todo es amarillo, y que así uses lentes polarizados no es posible distinguir las hondonadas del desierto. Pierdes la perspectiva. Es un mar picado de arena que se convierte en una trampa para el conductor inexperto”. De noche, relata el expedicionario, los desafíos fueron otros, pues la experiencia de dormir en el desierto es muy particular. Por un lado es sobrecogedora y maravillosa, pero por otro, el miedo aparece. “Te puedes asustar porque estás sólo, porque nadie te puede auxiliar si te pasa algo. Eso te obliga a cuidar los vehículos y a ti mismo, porque allí estás a merced de Dios”. Los únicos lugareños con los que se tropezaron fueron algunos miembros de la tribu tuareg, quienes se dedican a la artesanía.

El otro gran obstáculo que se les presentó fue en la frontera entre Libia y Egipto, debido a que es un trayecto prácticamente imposible de cruzar para los occidentales —son considerados espías— a menos que se pertenezca a la religión musulmana. En principio, sólo se ingresa a Egipto por avión y para cumplir la ruta turística. Pero claro, este no era el caso de la expedición de Rui Mendes. Cuando le dijeron que no podían entrar a Egipto (su meta y objetivo final) por vía terrestre, Mendes se paralizó como por una hora. Se tomó un té y caviló: “Mi experiencia me dice que todo tiene solución. Me visualicé del otro lado de la frontera. A mi mente vino lo que pienso siempre: si eres de buena vibra siempre vas a encontrar personas que te ayudarán. Y así fue. Me puse a hablar con un funcionario el lenguaje ‘del poco’ (un poco de todos los idiomas que sepas) y él fue quien nos ayudó”. Así empezaron el recorrido por Egipto y arribaron al Cairo por la ruta menos transitada. Llegaron a Luxor, presenciaron el atardecer en el Nilo, y no se perdieron los tradicionales recorridos por las ruinas egipcias, las pirámides. De regreso, todo fue más fácil. Un avión los llevó a casa.
Al final, Rui Mendes reflexiona: “La tierra es impresionante, bella, y si en apariencia somos diferentes, en esencia somos iguales. Vivir esto para comprobarlo es como estar montado en una montaña rusa. Inicias el viaje con interrogantes y regresas con otras nuevas”.
¿La próxima meta?: Australia. l

Coordenada: expediciones1@yahoo.es
Ver también en Encuentros:
- Dietas todopoderosas
-
Víctor Holder. Un venezolano planetario
|