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Todo sobre
rellenos faciales

El rejuvenecimiento del rostro —de difícil acceso y generalmente de resultado poco natural— cuenta cada día más  con procedimientos y productos avanzados, entre los cuales se encuentran los rellenos faciales. La sustancia, la técnica
y el especialista adecuado son la llave con el poder de corregir efectivamente depresiones en la cara, además de proporcionarle un aspecto más lozano y natural.
Emil Salazar

Pequeñas arrugas, marcas en la piel producidas por acné u otros defectos leves en la cara se han venido atacando, desde hace algún tiempo, con inyecciones de diversas sustancias dirigidas a aumentar, rellenar y expandir los tejidos, hacia el mejoramiento de la apariencia del rostro, en casos en los que no es apropiada una cirugía estética.
Los llamados rellenos faciales, tal como indica el cirujano plástico Luis Sierra, “son productos que se remontan a los años 80, cuando los biopolímeros se ponen muy de moda y son utilizados por mucha gente e inyectados en casi cualquier parte del cuerpo, incluso, en sitios inadecuados, observándose luego que no eran tan eficientes como se pensaba”.

Después de esos rellenos surgen aquellos basados en colágeno —natural, bovino o sintetizado de la misma persona—, que tampoco cubrieron las expectativas. Y, finalmente, a partir de la década de los 90 los cirujanos empezaron a utilizar y han venido trabajando con diferentes sustancias sintetizadas, entre ellas, el ácido hialurónico (hoy en día uno de los más populares).

Por su parte, el doctor J.J. Olivares, especialista en cirugía plástica, señala que las sustancias o materiales para rellenos faciales más empleados se clasifican en sólidos y líquidos, y que tanto unos como otros pueden ser del mismo paciente —orgánicos— o sintéticos —inorgánicos—. Dependiendo del organismo y de lo que se quiera rellenar se hace la escogencia, y son los líquidos, como la grasa, los más empleados en el rostro.

Al mismo tiempo, dice Olivares, los rellenos se clasifican en absorbibles y no absorbibles. Los absorbibles, bien sean orgánicos o sintéticos, se inyectan y con el tiempo se absorben; el mismo cuerpo los elimina y se pierde la acción del producto. Los no absorbibles permanecen en el sitio donde son inyectados para siempre.

Es importante señalar que en la actualidad están siendo muy utilizadas sustancias sintéticas líquidas, no absorbibles, para correcciones y retoques en el rostro. “Estas sustancias, de origen plástico, como siliconas líquidas y el colágeno, han presentado una tasa de rechazo más alta que el resto, por lo que pueden ocasionar lesiones como quistes, abscesos, infecciones y deformidades”, comenta Olivares. Agrega el galeno que de este grupo el llamado metacrilato es el que ha tenido menor porcentaje de rechazo, pero que debe utilizarse con ciertas precauciones ya que aún no ha sido lo suficientemente estudiado.

Las opciones
En rellenos faciales “siempre la primera opción y la opción más adecuada del cirujano plástico certificado es que se utilice la grasa o las sustancias del mismo paciente”, señala Olivares.

Los rellenos orgánicos son generalmente injertos de grasa de la misma persona. Dependiendo del sitio donde se coloquen y de la técnica utilizada se mantendrán o no en el tiempo, ya que aunque la grasa no es rechazada por ser del propio organismo tiene la desventaja —aun inyectándola en el sitio adecuado y utilizando la técnica apropiada— de que puede reabsorberse en un porcentaje mayor al deseado.

Un injerto de grasa que no se extrae y coloca de la manera correcta puede reabsorberse 100%; pero si se coloca adecuadamente la absorción varía entre 50 y 60%, logrando que el resto del implante permanezca, que es lo ideal. “Normalmente se inyecta un poco más de lo deseado para lograr que quede lo adecuado tras el efecto de reabsorción”, expresa el Olivares.

Por otra parte, el injerto de grasa es un procedimiento laborioso, que a diferencia de los materiales sintéticos ya preparados —que se inyectan directamente en donde se necesita rellenar—, requiere retirar previamente  la grasa del cuerpo, y puede ocasionar una mayor inflamación en las zonas de relleno.

Dependiendo del defecto a corregir, el paciente puede someterse a un injerto de grasa. Pero para quienes sólo quieren disimular arruguitas, por ejemplo, se recomiendan los rellenos con sustancias inorgánicas absorbibles, mientras siguen perfeccionándose otras permanentes, como el metacrilato.

Hoy en día los materiales absorbibles sintéticos son los más empleados en rellenos faciales. Su tasa de rechazo es mínima, pero también tienen la desventaja de reabsorberse en uno o dos años. “Si se van a inyectar los labios, por ejemplo, es preferible utilizar una sustancia absorbible, porque si por alguna razón son mal inyectados, se emplea más material de lo debido o se está inconforme con los resultados, se sabe que a la larga el injerto se va a reabsorber”, señala Olivares. Asimismo el especialista explica que las sustancias no absorbibles (biopolímeros) se integran a los tejidos y es prácticamente imposible retirarlas; para hacerlo habría que intervenir quirúrgicamente (si se enquistaran o migraran).

Además de los rellenos autólogos (del mismo paciente) la tendencia apunta al uso de estos materiales, junto a la advertencia sobre el período de tiempo que durará el resultado, y la necesidad de retoques en el futuro para mantenerlo. A su vez, los rellenos sintéticos absorbibles son más prácticos, ya que se inyectan sin requerir anestésicos ni métodos anteriores.

Por otra parte, según Sierra, la investigación ha logrado prolongar el tiempo que las sustancias absorbibles permanecerán en el organismo, haciendo los productos más duraderos. En cuanto al ácido hialurónico, el galeno apunta que es un producto inorgánico que ha tenido buena aceptación y muy poco rechazo en los pacientes. “Es un relleno muy similar, casi idéntico, al ácido hialurónico producido por el propio cuerpo. Absorbe el líquido o el agua que está entre las células, funcionando como una especie de tampón que se esponja y rellena la parte superficial de la piel”.

La principal ventaja de este tipo de sustancias es que con el paso del tiempo el organismo las elimina, y, si gustó su efecto, se está en la capacidad de decidir si se vuelven o no a colocar. No queda nada tóxico dentro del organismo y nada que obligue a una cirugía posterior si el resultado no fue el indicado.

Paralelamente, entre las sustancias sintéticas no absorbibles, el llamado metacrilato ha demostrado muy poco rechazo. “Es muy parecido a la matriz ósea y el organismo lo identifica como tal, como si fuera de él”, dice Sierra, quien revela que puede jugarse con combinaciones de rellenos para obtener buenos resultados. “Si los surcos son superficiales, no muy marcados, el ácido hialurónico será suficiente para corregir. Si son más profundos,  pudiera combinarse con metacrilato, a objeto de dar una mayor estabilidad en el tiempo y un mejor resultado estético”.

Otra opción en rellenos faciales, comenta Sierra, es combinar estas sustancias con toxina botulínica, conocida comercialmente como botox, que se coloca intramuscularmente y tiene un efecto que dura entre tres y cuatro meses.

La técnica
Cuando se rellena alguna zona del rostro lo primero que hay que tomar en cuenta es el plano donde se va a inyectar. Este suele ser profundo y medio, ya que al hacerlo superficialmente se notaría la sustancia de relleno.

“En general, esas dos son las técnicas de inyección de las sustancias. Hay otras formas quirúrgicas para rellenar, donde se utilizan materiales sintéticos haciendo incisiones en piel”,  explica Olivares, “sin embargo, lo más sencillo es la inyección. Lo ideal es ser menos invasivo”.

Los rellenos faciales son bastantes sencillos, según Sierra. De acuerdo con el grosor o la profundidad que se quiera rellenar se sabe en qué espacio se tiene que colocar la sustancia, y es ésta, justamente, la parte más importante de la técnica. “Mientras más cerca se esté de la dermis o de la superficie, más ligero debe ser el producto que se coloque, para que no se transparente en la piel”.

Los materiales tienen cierta viscosidad, y si no se inyectan correctamente se corre el riesgo de regarlos y perderlos. “Algunos vienen en agujas prellenadas, listas para colocarlos en forma anatómica. Generalmente se va rellenando al retirar la punta y no al entrar, así se va viendo el efecto que se está dando”. Lo artístico del relleno está en el acuerdo entre el cirujano, que sabe hasta donde corregir estéticamente, y el paciente, cuya opinión es lo más importante. “El paciente puede interactuar con el cirujano. Frente a un espejo se va colocando el relleno, logrando a través del consenso el efecto deseado”, concluye el especialista.

Lo importante es no borrar completamente la expresión, sino rellenar muy suavemente insinuando una expresión natural.

Los procedimientos de relleno son de carácter ambulatorio. “Consisten en una sesión y ya. El paciente es evaluado previamente por el cirujano, se determina qué es lo que debe hacerse, las características del producto a utilizar, quizás si es necesario se realiza algún examen, y se cita para una nueva consulta donde se coloca el producto”, dice Olivares. La recuperación es inmediata y la persona puede incorporarse el mismo día a sus actividades cotidianas.

Cuando se inyecta grasa, si es poco lo que se va a rellenar (como en el caso de la cara), puede realizarse en el mismo consultorio; no obstante, suele ser un procedimiento quirúrgico que puede realizarse aprovechando otras intervenciones como, por ejemplo, una lipoescultura.

ZONAS DE RELLENO

Las zonas que se rellenan con más frecuencia son:

 

Los riesgos
l Si se utiliza grasa del mismo paciente los riesgos son muy pocos, a menos que no se emplee la técnica adecuada o que, por alguna razón, haya una infección, riesgo inherente a cualquier procedimiento. No hay posibilidades de rechazo.

l En el caso de los rellenos sintéticos absorbibles, como el ácido hialurónico, probado en el mercado y aprobado por la FDA (Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos), el porcentaje de rechazo y las complicaciones son mínimos.

l Las sustancias líquidas no absorbibles (siliconas líquidas, polímeros, colágenos), inyectadas en la cara pueden acarrear complicaciones severas; no sólo estéticas —deformidades— sino también reacciones anafilácticas o rechazo a nivel sistémico. En estos casos es prácticamente imposible retirar la sustancia porque se integra al tejido.

Sobre el paciente
Cualquier persona que desee corregir líneas de expresión, algún tipo de arruga o dar volumen al rostro puede acudir a los rellenos faciales.

Ya a cierta edad, cuando las arrugas de la cara son más profundas, no bastará rellenarlas para resolver el problema. En estos casos está indicado un procedimiento quirúrgico o cirugía estética.

“A pacientes de avanzada edad, con mucha flacidez en la piel, los tejidos internos y los músculos, no les conviene rellenar las arrugas ya formadas. El procedimiento indicado, en esos casos, es una cirugía facial”, ratifica Olivares. El perfil del paciente ideal para rellenos faciales, que podrá mejorar notablemente su rostro, es aquel —de edad media o joven— que posea surcos no tan marcados.

La mayoría de los pacientes que acuden a realizarse un relleno en la cara tiene entre 30 y 55 años, según Sierra. “Hasta esa edad pueden usarse estos procedimientos para obtener un buen resultado”. l

Coordenadas
Doctor J. J. Olivares Ramírez. Cirugía plástica, estética y reconstructiva.
Teléfonos:959.6489/0416-622.7134. jjolivares@cantv.net
Doctor Luis Sierra. Cirugía plástica y reconstructiva. Centro Integral Médico (CIME).
Teléfonos: 257.3998/0414-325.3224. lasa43@hotmail.com

RECOMENDACIONES

En el primer contacto con el médico se deben realizar todas las preguntas posibles y se debe pedir explicaciones sobre las técnicas y los productos disponibles

Tenga cuidado con la publicidad engañosa y los falsos profetas
de la cirugía plástica

Es primordial exigir al cirujano el uso de productos certificados,
que deben provenir de un laboratorio serio, reconocido internacionalmente

Recuerde buscar médicos  y centros de estética certificados, reconocidos
y referidos por otras personas

Y, por último, tenga mucho sentido común

El costo de los rellenos faciales depende del procedimiento, el material escogido y la cantidad a colocar. Las casas comerciales, generalmente, los venden por mililitros.
Las inyecciones oscilan entre 700 mil y un millón 200 mil bolívares

 

 

 
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