Menos CARBOHIDRATOS
Consuma pocos glúcidos si desea prevenir la diabetes
Por Amanda Gardner

Foto: www.shutterstock.com/Jaimie Duplass Todo parece indicar que un régimen alimentario con bajo contenido de hidratos de carbono (también conocidos como carbohidratos o glúcidos) y rico en grasas y proteínas de origen animal no aumenta el riesgo de que una persona sufra diabetes tipo 2, que se manifiesta cuando el organismo no produce la cantidad suficiente de insulina o no puede aprovechar normalmente la que genera. "Un estudio no basta para cambiar una recomendación. Sin embargo, nuestra investigación es interesante en el sentido de que demuestra que una alimentación que incluya pocas grasas no es más eficaz que una con bajo contenido de carbohidratos a fin de evitar desarrollar la diabetes tipo 2", explicó Thomas Halton, uno de los principales autores de un estudio que se publicó en el número más reciente de American Journal of Clinical Nutrition, la revista estadounidense más prestigiosa en el área de la nutrición. "Al parecer, el único régimen alimentario que sí tuvo un efecto protector se basó en el consumo de muchos vegetales y pocos carbohidratos, el cual incluía cantidades elevadas de grasa y proteína de origen vegetal y muy pocos hidratos de carbono".
Los hallazgos, según indicó Halton, fueron un tanto sorprendentes, dado que la mayoría de los doctores y los nutricionistas recomiendan a sus pacientes consumir pocas grasas a objeto de prevenir la diabetes tipo 2.
"Pudimos probar que, en comparación con una alimentación basada en el consumo mínimo de carbohidratos, una dieta baja en grasas realmente no ayudó a prevenir este tipo de diabetes en nuestro grupo de estudio. También me sorprendió el hecho de que el consumo total de glúcidos se relacionara con la diabetes tipo 2 y que el riesgo relativo para el nivel de glicemia (presencia de azúcar o glucosa en la sangre) fuese tan elevado".
La diabetes tipo 2 es una enfermedad en la que los azúcares obtenidos de los alimentos que ingerimos se concentran en la sangre debido a que la insulina, que es la hormona que segrega el páncreas, no puede transportarlos debidamente hacia las células del organismo para que éstas los utilicen como fuente de energía. Por lo tanto, el nivel de glucosa en la sangre aumenta considerablemente, provocando o bien sobrepeso u obesidad o problemas renales, oftalmológicos, neurológicos o cardíacos. Actualmente, esta enfermedad se ha convertido en un problema de salud pública en todo el mundo. En Estados Unidos, dos terceras partes de la población adulta pesan más de lo que deberían.
No obstante, según la información básica recopilada para el estudio, 45% de las mujeres y 30% de los hombres estadounidenses están haciendo todo lo posible por adelgazar.
Aun cuando a menudo se recomienda consumir pocas grasas y más carbohidratos, aún se desconocen los efectos que tiene este régimen a largo plazo.
Por lo general, las personas que dejan de comer tantos carbohidratos suelen consumir más grasas saturadas y menos cereales integrales, fibra, frutas y vegetales, y ello también puede aumentar las probabilidades de que comiencen a sufrir diabetes tipo 2. Para este estudio, Halton y sus colegas evaluaron la relación que existe entre los regímenes alimentarios basados en el bajo consumo de carbohidratos y el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en 85.059 mujeres, como parte de la investigación que adelanta el Nurse's Health Study, un estudio a largo plazo creado a mediados de los años setenta sobre los factores de riesgo de las principales enfermedades crónicas que afectan a las mujeres. Se hizo un seguimiento durante 20 años.
Las participantes eran clasificadas de acuerdo con los alimentos que consumían. "Determinamos una puntuación sobre la base del consumo porcentual de grasas, proteínas y carbohidratos", explicó Halton, que se graduó en la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard y estableció Fitness Plus, una compañía de consultoría en el área de nutrición con sede en Boston. "Una puntuación elevada reflejaba un consumo alto en grasas y proteínas y bajo en carbohidratos. Por consiguiente, cuanto más alta era la puntuación de una participante, con mayor fidelidad seguía un régimen alimentario con bajo contenido de carbohidratos, y cuanto más baja, tanto más fiel era a una dieta con pocas grasas".
Las mujeres que tuvieron una puntuación alta no presentaron un riesgo mayor de sufrir diabetes. De hecho, tuvieron menos probabilidades de padecerla cuando las grasas y la mayoría de las proteínas que consumieron provenían de fuentes de origen vegetal.
Una alimentación que incluya pocos hidratos de carbono se asemeja a una dieta Atkins saludable en el sentido de que no contempla el consumo de grandes cantidades de grasa y proteína animal, señaló Halton. "En lo que respecta a las fuentes de grasa y proteína de origen vegetal, esta versión de la dieta Atkins es similar a una dieta mediterránea que incluye un bajo contenido de alimentos que aumentan el índice glicémico".
¿Será fácil someterse a este régimen alimentario?
"Sería ideal, aunque la mayoría de las personas no entienden qué significa comer sano", explica Stuart Weiss, profesor de la Universidad de Nueva York. "Hay que limitar el consumo de carbohidratos tal y como se hace con las grasas saturadas… Si las consumimos en exceso, es probable que nos enfermemos".
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TRADUCCIÓN: SERVIO VILORIA
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