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Ya son pasadas las
siete de la noche y todavía te falta recoger a tu hija de
la clase de baile, los invitados quedaron en llegar a las ocho y
todavía no has ido al supermercado a comprar algo que te
falta, tu pareja no contesta el teléfono y le acabas de gritar
a tu hijo porque se quedó en casa de una amigo sin avisarte
y además tienes que ir a recogerlo. ¿Te parece familiar
esta escena?
La sociedad actual nos presenta la oportunidad de hágalo
todo usted mismo, además de rápido y fácil.
Pero el día sigue teniendo sólo 24 horas y la lista
de cosas por resolver y hacer se hace cada vez más larga.
Y aunque tratamos de hacerlo todo, al final del día somos
un manojo de nervios, agotados, irritables y llenos de estrés,
sin tiempo para nada y con un gran sentimiento de impotencia por
las cosas pendientes no cumplidas.
Pero existe una solución que descubrí hace poco; es
algo simple pero a la vez mágico: Poner límites, no
comprometernos a hacer más de lo que en realidad podemos
y a delegar o a renunciar sin sentirnos culpables. Los límites
nos permiten establecer un balance entre la dedicación y
el esfuerzo que empleamos para resolver nuestras necesidades y las
de los demás. Poner límites te permitirá tener
tiempo para hacer todas esas cosas que te gustan y que te hacen
sentir relajado y lleno internamente.
Ordena tu lista de tareas
pendientes. Toma una hoja de papel y coloca dos columnas.
Una que diga: Esencial, y otra que diga: No esencial. Luego escribe
todo lo que tienes que hacer por tu familia, por tu trabajo y por
ti, ordenándolo debajo de cada una de ellas. Luego tacha
todo lo que hayas escrito debajo del titulo No esencial y bórralo
como si no existiera.
Prepara otra hoja de papel y coloca dos columnas de nuevo: Me gusta
hacerlo y No me gusta hacerlo. Toma todo lo que escribiste en la
columna Esencial y repártelo en estas dos columnas según
tu gusto. Todo lo que entro en No esencial y No me gusta debes dejar
de hacerlo inmediatamente. Es posible que te sorprenda descubrir
cuántas cosas innecesarias o desagradables para ti has estado
haciendo.
Manten ordenados tus
espacios personales. Lo que tengas que hacer resuélvelo
inmediatamente, no acumules y si ves desorden ordena inmediatamente,
bota lo que no necesites. Decide mantener tu escritorio siempre
ordenado y limpio, resuelve o delega pero no guardes para después,
de esta manera, trabajarás mejor.
El placer es vital.
Aunque no lo creamos el placer es vital; incluye una o mas actividades
que te gusten al día. De esta manera te suavizarás
la vida. A veces te pasas los días esperando a que otros
tomen ciertas iniciativas para hacerte feliz... Decide hacerlo tú.
Atiende tu reloj biológico.
Algunas personas son como los pájaros madrugadores, otras
como las aves de medianoche, otros prefieren trabajar al amanecer.
Encuentra el momento del día en que te sientes más
lleno de energía y realiza tus tareas a la hora que te sientas
más a gusto; además, de esta manera serás más
efectivo y te costará menos.
Organiza tu semana.
Escoge un día para hacer las citas y las diligencias en el
centro, prepara una lista de acuerdo con las distancias para no
tener que ir de un lugar a otro perdiendo el tiempo y gastando gasolina.
Si organizas tus actividades de manera que te queden juntas las
que están más cerca físicamente, ahorrarás
tiempo y energía para realizar otras actividades que disfrutas
mucho más.
Establece rutinas.
Prepara antes de dormir una lista de las actividades del día
siguiente. Tener un horario y rutinas planificadas de antemano alivia
la necesidad de estar revisando y decidiendo constantemente, sobre
qué es lo próximo que vas a hacer. Piensa en el menú
para el día siguiente, revisa qué tienes disponible
para preparar algo sencillo y anota qué falta para el día
de compras. Reparte responsabilidades entre todos los integrantes
de tu familia y asegúrate de tener tu ropa y la de los tuyos
lista, las loncheras listas y las hojas del colegio firmadas al
momento en que te llegan, para que no te vuelvas loco cuando te
la pidan tus niños. También puedes escribir en una
agenda todas las fechas importantes, tales como cumpleaños,
pagos y citas, incluyendo los compromisos que haces y las actividades
del colegio de los niños. Revísala todas las noches
y ajústala si fuese necesario. l
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