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Maravillas
al alcance de Caracas
Pasa, en ocasiones, que la
esplendidez está frente a los ojos y no se le reconoce. Uno
de los privilegios de vivir en Caracas es la posibilidad de lo diverso.
He aquí una ruta de opciones que están bien cerquita,
y que pueden dar el más fascinante de los giros a sus fines
de semana. Adriana Gibbs
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Siéntase
Tarzán
en Pozo Suruapo
Este seductor lugar está
ubicado en los alrededores de San José de los Altos,
a tan sólo 30 minutos de Caracas, por la vía
de La Mariposa. Pozo Suruapo es un sitio pleno de encantos,
donde se puede vivenciar un día de campo. Está
rodeado de exuberante vegetación, en la pendiente de
una de las montañas de la zona protectora del área
metropolitana de Caracas. Posee varios caneyes artesanales
y una poza alimentada continuamente con agua de manantial,
donde los visitantes pueden disfrutar de un refrescante baño,
con la sensación de estar en medio de la selva tropical.
Sus dueños, Natacha De León y Germán
Cabrera, lo inauguraron hace un año, y allí
ofrecen, además, la posibilidad de hacer diversas excursiones
con distintos niveles de dificultad: desde las más
sencillas, con un tiempo de duración estimado de 30
minutos, hasta la más exigente (tres horas y media
de duración) por las quebradas y parajes selváticos
de la zona. Esta
última tiene como paradero la quebrada Maitana y se
hace en compañía de un baquiano. Ir hasta allá
tiene la recompensa de deleitarse con la propia quebrada,
un bosque de cocuizas y de mangos, entre otras tantas especies,
amén del revoloteo de las más hermosas mariposas,
y del canto de los pájaros. Es un paseo riguroso, hay
que advertirlo, ayudado en algunos tramos por cuerdas y hasta
por lianas que le ayudarán en un suave rapel, en el
que se sentirá Tarzán o Jane, según el
caso. Al regresar, Natacha y Germán ofrecen una parrilla
al estilo uruguayo (Germán es de Montevideo) con carne
de res, chorizos, morcillas, pollo y ensaladas, todo en compañía
de deliciosas guasacacas, salsas y cremas. El uso de las instalaciones
desde las 10:00 am hasta las 6:00 pm, paseos cortos y el servicio
de comida tiene un costo de 33.000 bolívares por persona.
A los niños menores de 12 años le corresponde
media tarifa, y los menores de seis, gratis. La excursión
a Maitana tiene un costo de 20.000 bolívares por grupo.
Un dato que no debe dejarse de mencionar: Pozo Suruapo cuenta
con una cabaña para cinco personas, por si le provoca
prolongar este placer y silencio durante un fin de semana
o más días, incluso.
Pistas: Calle San Luis, San José
de los Altos. Teléfonos: 0414-332.3988
/0416-801.2991 / 0212-375.1891
 
 
De arriba hacia abajo: La poza alimentada
con agua de manantial, la habitación de la cabaña
donde puede hospedarse, el caney en el que disfrutará
de una gustosa parrilla, y la propia
cabaña de Pozo Suruapo
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El paseo le llevará a unos
petroglifos.
Se cree que estos son obra de los indios Caribe, o de
los de la Cuenca del Lago de Valencia |
Los petroglifos de la Colonia
Contrariamente a lo que suele decirse,
la Colonia Tovar no es sólo "un lugar para comer
y curucutear". Más allá del placer que
otorga transitar por sus estrechas calles, y de las consabidas
fresas con crema, una visita a este pueblo puede traer sus
sorpresas. Regenwald tours es una operadora turística
que organiza paseos y excursiones a quienes quieran conocer
allí otras rutas. Una de las opciones se llama Huellas
del pasado, y es un recorrido, a bordo de un rústico,
de un poco más de seis kilómetros, cuyo destino
final son unos petroglifos ubicados en un lugar despejado,
a 1.850 metros sobre el mar. En el paseo, además de
disfrutar del privilegio de unas vistas hermosísimas,
se puede apreciar cómo va cambiando la vegetación
a medida que se asciende a terrenos más altos, y uno
se entera de otros pormenores históricos de la zona,
pues la visita se hace bajo la conducción de colonieros
-Alfredo Kanzler es uno de los susodichos-debidamente entrenados
para estas lides. Otro paseo que también organizan
es Divina montaña, y es una excursión al Pico
Codazzi y todo el bosque que le circunda: un itinerario en
el que verá árboles de más de 35 metros
de alto. Cada una de estas opciones
tiene una duración aproximada de dos horas y un costo
de 10.000 bolívares. Los niños pagan la mitad
de la tarifa y les sale gratis si son menores de cuatro años.
Ahora bien, si más que la
tierra lo suyo es el cielo, no debe dejar de ir a El Jarillo,
donde le aguarda la aventura de volar en parapente. Allí
hay un club de vuelo con entrenadores que le asistirán
en el "revoloteo".
En
El Jarillo hay un club de vuelo de parapente
Pistas: Regenwald tours. Calle Bolívar,
Colonia Tovar. Teléfonos: 0244-355.1662 /0414-492.8567.
Club de vuelo en El Jarillo: Teléfono: 0414-251.1183
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Un
día a la Argentina
En la vía hacia Turgua, un
poco más allá del sector La Hoyadita, queda
El rancho de Morella, donde, como bien lo dice su anfitriona,
se experimenta el turismo rural. La invitación es a
pasar el día en familia, desde las 10:00
am. Morella y Ariel reciben a los visitantes con empanadas
argentinas y jugos naturales.
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| La invitación de Morella
y Ariel es la de hacer turismo rural, y disfrutar de una
bien sazonada parrilla argentina. Para los niños:
una granja de contacto |
Más tarde, una degustación
de chorizo y queso casero es el abreboca para el plato principal
(asado de tira, punta trasera, chorizo, morcilla, pollo y
pimientos asados), en compañía de distintos
tipos de ensaladas: tomate, lechuga y aguacate; repollo y
zanahoria; y papas a la provenzal. La cerveza y un buen vino
son elección del comensal. Si cree que el banquete
aquí termina, se equivoca: a media tarde los anfitriones
llevan a la mesa el tradicional mate y las tortas fritas.
Pero no todo es comer en estos
predios. La idea es pasar el día y hacer caminatas
por la zona, que es una delicia, disfrutar de las vistas de
Valles del Tuy, y hacer paseos a caballo; para los niños
ya está en adelanto una granja de contacto que se inaugurará
formalmente en mayo. Lo que bien hay que saber, si le anima
esta propuesta, es que los anfitriones piden un grupo mínimo
de 12 personas. El costo para cada una es de 20.000 bolívares.
Ellos ofrecen el servicio de transporte desde Caracas, si
así lo prefiere.
Pistas: Zona rural de El Hatillo,
vía Turgua. Teléfono: 0412-729.5665
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Piedra
de mar
Visitar al Jardín de las
piedras marinas soñadoras es, literalmente, ir a jugar.
Sin importar la edad que se tenga, Zóez, el "jardinero"
de este mágico lugar invita a los visitantes a vivenciar
lo lúdico. Tres requisitos deben cumplirse para la
cita: en el grupo de visitantes debe estar presente, al menos,
una mujer; pues como dice Zóez, "este sitio rinde
culto a la mujer; ellas son el pasaporte a la vida".
El segundo requerimiento es hacer
el recorrido descalzos, para un contacto más pleno
con las piedras; esto convierte a la visita en toda una experiencia
de reflexología que dejará al caminante en total
relax. Quitarse el reloj es la tercera exigencia, pues a este
lugar no se puede ir apurado. La idea es vivenciar otro tiempo,
que no admite otro reloj que no sea el Sol.
Este museo ecológico está
constituido exclusivamente por piedras extraídas del
mar, y con ellas Zóez ha construido varias obras con
las que el visitante puede interactuar como quiera. Claro
está, cada una propone un juego que, sutilmente, suscita
la reflexión en torno a uno, dos, o más asuntos:
la paciencia, el equilibrio, el libre albedrío, la
naturaleza. Demás está decirlo: en este lugar
los niños y los jóvenes gozan un mundo, pues
además de experimentar esa correspondencia recíproca
y natural con todas las obras, pueden tener la experiencia
de participar en la creación de una escultura. Recorrer
este circuito tiene un costo de 6.000 bolívares (adultos),
y 4.000 (niños). Quienes quieran quedarse a dormir
allá pueden hacerlo en habitaciones acondicionadas
para ello. En este caso, el precio por adulto es de 24.000
bolívares, y por niño, 12.000. Si no conoce
este "jardín", hágalo, en algún
momento de la vida. Su espíritu quedará agradecido.
Pistas: San José de Galipán.
Se puede ir desde La Guaira. Teléfono: 0416-628.8874
He aquí algunos de los parajes,
construidos con piedras marinas. En ellos, niños y
adultos pueden jugar y, de esta manera, autoconocerse. Esta
es la propuesta de Zóez, quien en la gráfica
de la derecha muestra el sutil arte del equilibrio
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Bajo
la montaña
Dormir en el Avila, mas no en carpa.
Eso se puede hacer en El rancho de Manolo, una posada ubicada
a 1.600 metros de altura en pleno Camino de los Españoles,
a unos 15 minutos después de Puerta de Caracas. Allá
se llega en rústico, aunque Manolo ofrece el servicio
de transporte desde Caracas, si así lo quiere el visitante.
Los paseos, una vez instalados allí, son variados:
conocer sitios históricos como El Fortín, Castillo
Negro, La Venta y Hacienda El Corozal; comprar hortalizas
y legumbres frescas en Hoyo de la Cumbre, lugar donde se practica
la agricultura por excelencia. La cocina está a cargo
de Emily, hija de Manolo, cuya especialidad es el conejo al
salmorejo, y otros platos de sazón casera. Las habitaciones,
el restaurante y las instalaciones, en general, son muy sencillas.
Los mayores encantos de este paseo, además de la atención
de Manolo y de las propias excursiones, son el disfrute de
la montaña, el poder deleitarse con los amaneceres
y atardeceres que sólo allí se dan, y todo por
un precio que sorprende, gratamente, a más de uno:
la habitación matrimonial tiene un costo de 20.000
bolívares, y la cama adicional, 5.000. El transporte
desde Caracas, ida y vuelta, asciende a 3.000 bolívares.
Los paseos tienen un costo adicional: la ruta completa cuesta
20.000 bolívares con almuerzo incluido.
Pistas: Camino de los Españoles,
Parque Nacional el Avila.
Teléfono: 0212-862.9076
Desde El rancho de Manolo se hacen
paseos por el Camino de los Españoles que le conducirán
por varios sitios históricos como la capilla de San
José, La Venta y El Fortín
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Ver también en Encuentros:
- Paparazzi en el ojo del huracán
- La sazón está
en el cable
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