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Sensibles
al sol
Si incluso una exposición moderada
al astro rey le produce quemaduras, ampollas o erupciones, siga
leyendo... Amy Bratt/Adriana Gibbs
No es un secreto que un bronceado es una hermosa
metedura de pata, pero hoy en día una quemadura de sol es
prácticamente criminal. Varios estudios han mostrado que
apenas una quemadura severa puede conducir a envejecimiento prematuro
e incluso cáncer de piel. Si bien la mayoría de las
personas puede evitar una quemadura aplicándose escrupulosamente
protector solar y permaneciendo bajo techo durante las horas de
mayor intensidad del sol, de 10:00 am a 3:00 pm, otras parecen enrojecer
sin importar cuáles medidas de protección tomen -ni
cuánto tiempo hayan estado expuestas al astro rey. Si usted
se identifica con el segundo grupo y su piel reacciona al sol mucho
más intensamente que otras personas con tono de piel semejante
al suyo, es posible que padezca lo que los médicos llaman
"fotosensibilidad".
La fotosensibilidad -una afección común,
aunque bastante desconocida y difícil de identificar- se
caracteriza por severas quemaduras, enrojecimiento, ampollas, picazón
y salpullido. Generalmente se presenta en personas que siguen tratamientos
con medicinas, que tienen una enfermedad como lupus o desorden polimórfico
(una enfermedad hereditaria que se manifiesta en forma de manchones
en la piel después de exposición a los rayos ultravioleta)
o que sufren de algún padecimiento de la piel como rosácea.
Otros factores, menos comunes, que estimulan la fotosensibilidad
incluyen contacto directo de la piel con tintes de cabello, tintes
de ropa (un motivo para que lave su pareo antes de usarlo y sudar
bajo el sol) y perfumes que contengan bergamota, sándalo,
lavanda o infusiones de limón. Y, créalo o no, incluso
comer cítricos puede causar manchas de color pardo en la
piel (también conocidas como dermatitis Club Med debido a
todas las bebidas basadas en cítricos que se sirven en los
resorts tropicales).
No sorprende que el mayor riesgo lo corran
personas de piel clara que tienden a quemarse, no a broncearse,
o quienes no están acostumbrados a la exposición solar.
"Dé a una persona de piel oscura los mismos medicamentos
y tendrá muchas menos probabilidades de sufrir sensibilidad
al sol que alguien de piel muy clara", explica el doctor Ronald
Wheeland, director del Laser Skin Surgery Center de Santa Fe, Nuevo
México.
Si usted presenta un alto riesgo, cubrirse
bien y tener sentido común son las mejores formas de prevenir
una quemadura. "Esté atento si tomará vacaciones
en un lugar de clima cálido y usted vive en un sitio de clima
más frío", dice Wheeland. "Una quemadura
puede ocurrir en sólo minutos, especialmente si se encuentra
a una gran altura, donde hay una atmósfera menos densa para
filtrar la luz solar". Al menos una media hora antes de aventurarse
bajo el sol, úntese un bloqueador solar de amplio espectro
(con protección contra rayos UV y UVB) a prueba de agua que
tenga un FPS de al menos 15, preferiblemente más alto. De
hecho, la dermatóloga Debra Wattenberg recomienda que todo
el mundo siga las indicaciones anteriores, especialmente quienes
son fotosensibles. Además, aplíquese al menos 55 gramos
de bloqueador solar de pies a cabeza cada dos horas. "Si usa
muy poco FPS 30, sólo obtendrá la protección
de un FPS 10", indica Wattenberg.
Los síntomas de fotosensibilidad pueden
presentarse desde 30 minutos a 72 horas después de la exposición.
Si experimenta una reacción adversa, puede disminuir la inflamación
de inmediato aplicándose compresas de leche fría (el
ácido láctico de la leche ayuda a reducir la hinchazón)
y tomando aspirinas. Síntomas más graves, tales como
quemaduras severas, ampollas, náusea, escalofríos
y fiebre, deberían ser vistos de inmediato por un médico.
| ¿Bloqueador? |
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La
palabra bloqueador, según la FDA, no debe emplearse,
ya que da la posibilidad de creer, erróneamente, que
la luz del sol es bloqueada en su totalidad. Los especialistas
prefieren hablar, más bien, de los fotoprotectores
solares. Estos reflejan y/o dispersan las radiaciones ultravioleta,
transfieren energía y la fotodegradan. Hay de distintos
tipos:
l Los que vienen en suspensión,
inorgánicos, como el dióxido de titanio, o el
óxido de zinc; estos reflejan, diseminan y bloquean
los RUV
l Los químicos, solubles
u orgánicos; éstos absorben y modifican los
RUV
l Un buen fotoprotector debe
impedir la insolación, el envejecimiento prematuro
y el cáncer de la piel. El dermatólogo Antonio
Rondón recomienda verificar la fecha de vencimiento,
que no sea soluble al agua, tóxico ni fototóxicos;
que no produzca decoloración, manchas, y que sea fácil
de aplicar
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A la hora de exponerse...
En Fotoprotección y fotoeducación en la infancia,
el dermatólogo Antonio Rondón plantea que existe una
fotoprotección natural, determinada en parte por el color
de la piel: "A mayor color (tipo oscuro) mayor protección,
debido a que la melanina absorbe las radiaciones ultravioleta. Por
otra parte, cuando se suda se produce ácido urocánico,
que resguarda parcialmente durante la exposición solar".
Ahora bien, hay factores que deben tomarse en cuenta, pues inciden
en el efecto de las radiaciones ultravioleta. Estos son:
Altitud: a mayor altitud, mayor radiación
Latitud: mientras más cerca del Ecuador, mayor radiación
Horario: de 10:00 am a 3:00 pm es el lapso en el que hay
mayor radiación
Tiempo de exposición: es directamente proporcional
Tipo de piel: el color de ésta juega un papel fundamental
en la protección y daño solar. Hay seis tipos que
oscilan entre el primero (cabello rubio, pelirrojo y ojos azules),
el cual siempre se quema y nunca se broncea, y el último
(piel negra), de pigmentación constitucional intensa, el
cual no se quema, pues siempre se broncea.
Las áreas expuestas al sol -orejas,
labios, nuca y piernas- son los sitios más frecuentemente
afectados.
Hay distintas maneras de protegerse. He aquí
algunas sugerencias, además del uso del fotoprotector:
l Uso de ropa
de colores claros (éstos reflejan las radiaciones ultravioleta)
y de trama ajustada; ambas características confieren ciertos
grados de protección.
l Empleo de
sombrillas, sombreros y cachuchas, permiten una fotoprotección,
así como resguardecerse en lugares sombreados.
l En niños
menores de tres años debe evitarse su exposición al
sol, y los que tengan entre tres y diez años deben usar fotoprotectores
de máxima calidad; éstos deben ser aplicados media
hora antes de la exposición solar y con la piel seca.
l Luego de
la exposición solar es conveniente el empleo de sustancias
hidratantes y emolientes en la piel.
Las
caras del astro rey
Ciertamente, sin el Sol no habría vida en la Tierra. La luz
natural comprende un grupo de radiaciones de diferente longitud.
Las radiaciones visibles y ultravioleta (RUV) son parte del espectro.
Los doctores Antonio Rondón y Natilse Rondón, autores
del estudio Fotoprotección y fotoeducación
en la infancia, publicado recientemente en el libro Temas de
dermatología pediátrica. Pautas diagnósticas
y terapéuticas, explican que los efectos biológicos
de la exposición al sol sobre la piel varían de acuerdo
con las diferentes longitudes de dichas radiaciones. Hay que tomar
en cuenta sus beneficios; esto es, luz, calor, fotosíntesis,
formadora de vitamina D, efecto antiseborreico, estimula la circulación
sanguínea, aumenta la formación de hemoglobina, promueve
la disminución de la tensión arterial y tiene efecto
benéfico en algunos estados de inmunodepresión. Sin
embargo, no deben obviarse sus potenciales efectos nocivos: algunas
enfermedades, como lupus, pueden agravarse, y otras, sencillamente,
desencadenarse como el herpes simple. "Se le vincula con el
envejecimiento; de hecho, se habla de fotoenvecimiento, el cual
consiste en cambios en la piel caracterizados por alteraciones en
la pigmentación y la aparición de arrugas. La llamada
elastosis es una de las diferencias principales que caracteriza
a la piel fotodañada, del envejecimiento normal. No exponerse
adecuadamente a las radiaciones solares trae alteraciones en la
composición, organización y estructura del colágeno.
Además está demostrado que las radiaciones ultravioleta
pueden inducir la aparición del cáncer cutáneo.
Este es más común en personas que se exponen al sol,
los que viven en países más soleados y en personas
expuestas a tratamientos con radiaciones ultravioleta", advierte
Rondón. l
| Ultravioleta |
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Los rayos ultravioleta se dividen
en tres tipos A, B y C, y el daño de la capa de ozono
ha producido un aumento en el paso de los tipos A y B. Las
características y la cantidad de dicha radiación
varían ampliamente según los meses del año
y las distintas condiciones atmosféricas. Estos rayos
son la causa más directa de varios tipos de daño
a la piel, e incluso de cáncer de piel.
l
Rayos ultravioleta A (UVA): causan un daño profundo
en el colágeno, fibras elásticas y
células profundas de la piel. También son los
causantes de las manchas producidas en las
mujeres embarazadas y en las que toman pastillas anticonceptivas,
así como de las arrugas
l
Rayos ultravioleta B (UVB): son los responsables del bronceado
y los que causan el envejecimiento de la piel al exponerse
al sol
l
Rayos ultravioleta C (UBC): no alcanzan la superficie terrestre
y éstos en forma total serían mortales para
casi todas las formas de vida
sobre la tierra
Al elegir el protector solar no sólo
hay que tomar en consideración el tipo de piel sino
también:
l Si la piel es seca, normal
o grasosa, si tiene acné o espinillas
l Las
personas de piel grasosa o con acné deben usar de preferencia
un protector
en gel porque las cremas o lociones grasosas empeoran el problema
ll Maquillaje:
cuando se utilizan cosméticos es incómodo un
filtro solar muy grasoso o con perfumes fuertes, por lo tanto
es mejor el gel
l Personas
alérgicas a cosméticos: es posible que la persona
alérgica a cosméticos reaccione igual al filtro
solar
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| Otros consejos |
l
No se asolee en forma innecesaria
l
Aun en días nublados la radiación solar atraviesa
las nubes
l
Hay personas con alguna predisposición hereditaria al
cáncer de piel
l La
arena y el sol brillante aumentan la exposición al sol
al reflejar los rayos solares
l
Evitar el uso de aerosoles y refrigerantes que no protejan la
capa de ozono
l
Las personas rubias y pelirrojas son especialmente susceptibles
a los rayos solares y deben evitar la sobreexposición
l
Las exposiciones a las máquinas de bronceado no dejan
de ser peligrosas y tener efectos perjudiciales a largo plazo
Fuentes: Revista Shape, Manual
Merck
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