
Lost
El culto continúa
Se acerca el estreno en América Latina de la tercera temporada de la serie que,
a partir del estrepitoso accidente del vuelo 815 de Oceanic Air, sacó a flote los demonios interiores de sus sobrevivientes, así como de aquellos “otros” que habitan la misteriosa isla. En esta nueva edición de Lost, sus creadores
prometen más acción para los ya suficientemente acontecidos náufragos.
María Elisa Espinosa / Los Angeles / Enviada especial
Después de tanto esperar, finalmente este 5 de marzo volverá a correr la emoción por las arterias de todos aquellos televidentes que han estado arrancando las hojas del calendario donde marcaron con tinta indeleble y fluorescente el día del estreno de la tercera temporada de Lost en Latinoamérica. Pues, que no quede la menor duda: el culto a esta serie continúa, más allá de que efectivamente haya sufrido algunas bajas entre los millones de seguidores —¡quienes hasta losties se han hecho llamar!— que pululan en el mundo entero.
Así que el día llegó, y si la impaciencia de los fanáticos de Lost en estos confines del hemisferio fue lo suficientemente bien manejada como para no dejarse tentar por la piratería de videos en plazas y bulevares, o por la opción que la cibernética ofrece descargando los episodios ya transmitidos en Estados Unidos, lo más seguro es que se sorprendan con las nuevas aventuras que van a padecer (porque si algo les sobra, es aguante) los sobrevivientes del vuelo 815 de la muy australiana, pero asimismo imaginaria, aerolínea Oceanic Air.
Oportuno decir, a propósito de esto, que para el momento en que comienza la tercera temporada de Lost, han transcurrido 67 interminables días desde que sobre una isla del Pacífico —nadie sabe hasta ahora cuál— se registró el aparatoso accidente en el que preliminarmente se habrían salvado tan sólo 48 pasajeros, cada uno de ellos con una historia que contar y más de un cabo de sus vidas por atar, incluso relacionándose en el pasado, de una u otra forma, con alguno de sus actuales compañeros de penurias.
¿Por qué están allí? ¿Por qué justamente ellos? ¿Por qué unos números: 4, 8, 15, 16, 23 y 42, los colocan en un mismo saco de enigmas por descifrar? ¿Por qué un monstruo que se hace humo? ¿Por qué osos polares en un hábitat como ese? ¿Por qué aquel extraño experimento dentro de un bunker? ¿Por qué todo depende de un botón? ¿Por qué ahora no están solos? ¿Por qué tantos secretos dentro de una misma isla?... Y ultimadamente, pues: ¿Por qué tantos por qués?, son preguntas que más de un periodista se moría por hacer a los responsables y parte del elenco de esta serie, teniéndolos justo en frente en un reciente encuentro en Los Angeles, y no precisamente del tercer tipo.
Hacer la tarea
Tras esa reunión, si algo quedó claro, es que todavía hay mucha tela por cortar en la hipotética isla del Pacífico donde acontece
Lost. La buena noticia es que en el lugar
siguen contando con una buena tijera
(la misma con la que se aligeran el cabello los náufragos), pero, además, con la muy prolífica creatividad de los escritores y productores
de la serie —J.J. Abrams, Jeffrey Lieber,
Damon Lindelof y Carlton Cuse, entre otros— apoyados por el rotundo espaldarazo que les da Touchstone Television y la cadena ABC para que la lostmanía pique y se extienda.

Porque ya lo dijo una frenética seguidora de Lost en una
de las tantas tertulias suscitadas alrededor de su trama,
ahora que está por estrenar la tercera temporada
en Venezuela: el propósito de los creadores de esta
serie es, ni más ni menos, mantener al televidente
“perdido” con tantos enigmas por descubrir; de esta
manera seguirán prendados a la historia. Cuestión
que no refutan del todo los aludidos, aunque
igualmente prometen que algunos de los grandes
misterios serán develados finalmente.
Asimismo, sus productores aceptan que la tercera temporada de Lost no es precisamente un show al que se pueda “saltar” tan fácilmente sin haber visto las dos anteriores. “Con esto pasa como con el beisbol: tú puedes ir a un juego y disfrutar cuando meten un hit, cuando hacen un jonrón o cuando a un jugador lo sacan del terreno. Así, tú puedes apreciar el juego, es verdad, pero en un primer nivel. En cambio, cuando sabes los detalles, cuando conoces bien las reglas, los equipos y los jugadores, entonces puedes tener una experiencia mucho más rica”.
De allí que la sugerencia de Carlton Cuse sea: “Hay que hacer la tarea”. Lo que en este caso significa apelar a las dos previas temporadas —actualmente disponibles en formato DVD— y meterse un maratón de sus episodios para así, de verdad verdad, entrar de lleno en este fenómeno de la televisión estadounidense, laureada, por cierto, con un Emmy en 2005 y un Golden Globe en 2006 como Mejor Serie de Drama.
Hornear el pastel
Dichas así las cosas, sus productores insisten, sin embargo, en que no hay por qué concluir que Lost sea una serie que esté obligatoriamente vedada para aquellos que no entran en el lote de su fanaticada, tal como el propio Cuse, tan amigo de las analogías beisbolísticas, aclara: “Aún así tú puedes ver la tercera temporada porque, de hecho, parte de un concepto básico: existen unos náufragos que se van a enfrentar con otras personas que también se encuentran
en la isla. Y lo cierto es que nosotros esperamos que los nuevos televidentes de la serie puedan agarrar esta historia como un fly”.
Para mayores precisiones al respecto, no está de más relatar que el primer episodio de esta nueva edición de Lost comienza, como en las dos anteriores, con el close-up de un ojo que se abre. Un ojo azulísimo y enigmático, que ya no es el de Jack (Matthew Fox) ni el de Desmond (Henry Ian Cusick), como sucedió en la primera y segunda temporadas, respectivamente, sino el de Juliet (Elizabeth Mitchell), uno de “los otros”.
De allí en adelante, se le añadirán más enigmas a la ya larga lista existente: ¿Cómo es que, por ejemplo, en una isla donde se han visto osos polares y demás incongruencias, pueden estar viviendo en un moderno suburbio individuos que hornean pasteles y forman parte de un grupo de lectura donde se discute el contenido de reconocidos títulos de Stephen King?
Pero asimismo podrán irse desentrañando antiguos misterios, como quién realmente es aquel tal Henry Gale que apareció en la segunda temporada. La respuesta a esa y otras situaciones que enmarcan la vida de “los otros” de la isla, irán descifrándolas el mismísimo Jack, junto a Sawyer (Josh Holloway) y Kate (Evangeline Lilly), en la medida en que —así sea en calidad de cautivos— compartan con Benjamin Linus (Michael Emerson) y el grupo que lidera este hombre, incluyendo a la hermosa Juliet.
Para comérselo completo
¿Pero qué pensaran de todo esto, ya no los personajes, sino los actores que encarnan tal ensamble de historias que van y vienen, en intensos flashbacks, mientras la lucha por la supervivencia se les ha hecho el pan de cada día en los ya casi 70 capítulos desarrollados?
Habrá que decir que, imbuidos, como están, en la dinámica de la filmación, los integrantes del elenco de Lost no pueden sino admitir que en ocasiones la serie se los come. Aunque igual son agradecidos —¿y cómo no serlo?— al estar trabajando en un programa tan exitoso y en una locación tan privilegiada como la isla Oahu, en Hawai. “Estoy muy feliz aquí”, comparte Matthew Fox.
Pero asimismo no se desvían de la trama y lo que les viene encima, más allá de que todos insistan en decir que de eso se enteran a escasas horas de la escena que les toca, lo cual en el caso de Emile de Ravin (Claire, la joven madre que dio a luz en plena isla), no le quita el sueño: “¿Saben qué?, yo realmente no pregunto. Hay quienes sí, pero yo soy más del tipo de personas que deja que pasen las cosas”, explica sin dejar de admitir, no obstante, que le encantaría saber más sobre lo que exactamente le pasó a Claire el tenebroso día cuando fue secuestrada.
Que lo llegue a saber pronto o no, dependerá de cuál tópico sobre su personaje decidan abordar los escritores en un eventual flashback que le dediquen a la joven. Por los momentos, Carlton Cuse se anima a adelantar que algunas ráfagas de humor se podrán disfrutar en un episodio sobre el pasado del particular Hurley (Jorge García), aunque para ello habrá que esperar.
No así para conocer el desenlace de Mr. Eko (Adewale Akinnuoye-Agbaje) y su crudo pasado como sacerdote católico. Lo cual, definitivamente, será un tema mucho, mucho más serio. Pero es que Lost da para eso, y más. Todo es cuestión de seguir imaginando y planteándose teorías. Y entre ellas, una más mundana, pero igualmente importante, sobre quién es, a ciencia cierta, el padre del hijo que espera Sun.
Por lo pronto, Yunjin Kim, la muy afilada actriz que encarna a este sumiso
personaje, parece tener sus preferencias: “No quisiera que fuera ninguno de los dos (refiriéndose al iraquí Sayid o a su rígido esposo Jin)... Quisiera más bien ser como
la Virgen María, tener a un ‘bebé de la isla’. Y lo digo en serio, ¡creo que
sería cool!”. •
Sun será mamá, ¿pero cuál de los dos será el papá?
¿Acaso Jin? ¿Acaso Sayid?
 
| Directo de Río a Oahu |
A las blogueras y lostadictas —¡y miren que esta mezcla existe por montón!— que llegaron a leer o escuchar a los productores de Lost diciendo que Rodrigo Santoro —una de las nuevas adquisiciones del programa— podría considerarse un “Tom Cruise brasileño”, no
les ha quedado otra que plantearse una única y aplastante pregunta:
“¿Cómo es que estos señores se atreven a ofender
de esa manera a nuestro querido garoto?”.
Fanatismos aparte, habrá que reconocer que el arribo de este actor
a las filas de Jack y sus compañeros de vicisitudes podría ganarle nuevos adeptos —pero sobre todo, adeptas— al programa, especialmente por parte del público latinoamericano que ha visto triunfar a Santoro como rutilante estrella de su país… ¿Cómo no recordarlo como el apuesto Diogo en la telenovela Mujeres apasionadas?
Rodrigo Santoro
¿Cómo no reconocer su talento en Carandiru de Héctor Babenco, por lo que recibió un premio al Mejor Actor Revelación en el Festival de Cine de Cannes? ¿O cómo, inclusive, no aplaudirlo por su participación en la película británica Love Actually, en la estadounidense Charlie’s Angels: Full Throttle, así como en el poético comercial de Chanel junto a la también hermosa Nicole Kidman?
¡Claro!, será por esto último que viene a cuenta aquella “nefasta” comparación que osaran hacer los productores del programa. Pero lo cierto es que allí estará Rodrigo Santoro: en la pantalla chica pero a lo grande, como un nuevo personaje de Lost llamado Paulo, de origen brasileño, quien se supone también sobrevivió a la catástrofe del vuelo 815 de Oceanic Air, pero de quien nada se sabía hasta ahora. Pero se sabrá, según promete el propio actor agradecido por haber sido tomado en cuenta para la serie, entre otras cosas porque allá,
en Oahu, podrá seguir montado sobre la cresta de la ola. Y no en sentido metafórico: si hay algo que le gusta al guapo Rodrigo, además de la actuación, es el surf. |
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| El estreno |
| La historia de dos ciudades, el primer episodio de la tercera temporada de Lost transmitido el pasado 4 de octubre de 2006, tuvo una audiencia de 18,8 millones de televidentes en Estados Unidos, comparado con los 23 millones que vieron la premiere de la segunda temporada de la serie a finales de 2005. Habrá que esperar la reacción, justo mañana a las 9 de la noche, que generará el estreno de este mismo capítulo por AXN en Latinoamérica. ¿Logrará Jack y su gente convocar nuevamente a su fiel audiencia? |
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