| Jardín intacto |
| -En los meses
calurosos los perros buscan un lugar fresco y cavan para hallarlo. Cuando éste
se calienta vuelven a hacerlo y así sucesivamente. -Lo ideal es mantenerle
el cuenco del agua lleno, con líquido fresco, y permitirle refrescarse
dentro de la casa cuando afuera hace mucho calor. -También, proporcionarle
un área sombreada sólo para él en el jardín. -Puede
colocar una reja alta o tela metálica lo suficientemente alta alrededor
de los sitios donde no desea que su perro escarbe.
| | Jardín
intacto | -Los
felinos buscan siempre un lugar, más o menos limpio, donde depositar sus
heces. Si no se limpia el arenero con frecuencia buscará otro lugar donde
haya tierra, como el jardín. -Para minimizar olores que el gato considere
desagradables, se puede mezclar un poco de bicarbonato con la arena. -Si el
arenero no está en condiciones adecuadas, el minino escarbará en
la primera planta que encuentre y quedará vuelta un desastre.
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desea que su mascota ilustre esta seccion envie su foto con una historia corta
al correo: nvasquez@eluniversal.com | La
curiosidad animal Quienes
tienen como mascotas gatos o perros conocen su característica curiosidad.
Husmean por todas partes y quieren saber qué hay en cada lugar. Este
es un rasgo innato de ambas especies. Los felinos, de por sí, se introducen
en los más insólitos recodos sólo por saber qué hay.
En ocasiones pueden correr peligro porque en su instintivo afán escalan
muy alto y luego no saben bajar. En el caso de los canes, nada más se les
deja solos y en cualquier momento se escucha el estropicio que causan porque se
metieron en el garaje, la cocina o el cuarto de guardar los trastes. Ciertamente,
se les debe corregir, mas no coartar el sentido de la curiosidad, ya que también
los ayuda a percibir peligro, posibles agresores y otros factores que le pudieran
causar daños.
Percances. Cuando el minino o el
cachorro canino se escabullen por el jardín, pueden pasar a la casa vecina,
bien sea atraídos por el niño de al lado, un aroma de comida o un
insecto huidizo. Molesta mucho ver que han cavado para desenterrar cualquier hueso
u objeto o que han depositado sus heces en medio del rosal. El dueño del
jardín quizás sea comprensivo y solamente los ahuyente para que
regresen a su casa. No obstante, su cólera puede cegarlo y llevarlo a agredir
a la mascota con algún objeto contundente, derramarle agua encima u otra
acción similar. En el caso particular de los gatos, es muy útil
tener una pistola de agua para rociarlos cuando sus caprichos los lleven al jardín
propio o vecino. Rápidamente captarán el mensaje y se irán.
No es un secreto que a los gatos les encanta holgazanear en el jardín,
jugar, correr, ocultarse, cazar, entre otras cosas. Pero no es que siempre causen
destrozos; tampoco se trata de una guerra a muerte entre los felinos y dueños
de jardines. De cualquier forma, el dueño de la mascota puede acondicionarle
lugares en su propio jardín, para que no escape al del vecino a realizar
sus hobbies. Puede construirle una casita en alto para que pueda dormir en la
sombra y curiosear, colocar uno o dos arañadores para que afile sus uñas,
construir pasadizos y otros detalles que les gustan. Los perros, por su tamaño
y peso, pueden causar daños considerables en los jardines. Además,
si se introducen en rosales pueden resultar heridos, llenos de rasguños
y espinas. Pero se les puede educar con mayor facilidad que a los gatos para que
no se metan en este lugar l
Marilin Pino
A.
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