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revista Estampas
 
El reencuentro familiar
 

 

Cuando somos adultos, y hemos vivido alejados físicamente de la familia o de los amigos, el reencuentro tiene siempre un gran elemento de expectativa. En la distancia, nuestra mente sólo recuerda los momentos agradables, los abrazos, los juegos, las risas… Y una vez que los vemos y nos reunimos, pueden surgir cantidad de reacciones, actitudes y actuaciones inesperadas y desconocidas para nosotros.

En esta etapa, muchas veces se desarrollan los complejos adquiridos por experiencias de la infancia, afloran la envidia y la competencia o los celos; aparecen las diferencias y lamentablemente, si no estamos lo suficientemente seguros, tranquilos y satisfechos con nuestra vida, terminaremos atrapados emocionalmente en cualquiera de las situaciones difíciles o confusas que se presenten.

Para muchas personas, las relaciones familiares resultan más difíciles y conflictivas que los vínculos que mantienen con los amigos, tal vez sea porque el vínculo familiar y el afecto que han compartido, los mantiene conectados a través de la expectativa que tienen unos de otros. ¡Qué importante se torna conseguir la independencia afectiva!, para que podamos abrir y cerrar las puertas de nuestra vida a voluntad, decidiendo dejar afuera las actitudes, los comentarios o las acciones negativas y dolorosas, dejando sólo entrar aquellas que sean buenas y positivas, porque están cargadas de cariño, respeto, solidaridad y amistad. No vale la pena que nos dejemos afectar por su comportamiento negativo, hasta el punto de reaccionar o actuar de la misma manera que ellos, porque esto significaría que todavía tienen poder sobre nosotros y pueden cambiar nuestra manera de ser. 

Es bueno que vayamos al reencuentro con nuestras personas queridas, sin expectativas, resentimientos o recuerdos negativos; es preferible invertir el tiempo y la energía suficiente en perdonar y sanar nuestras heridas, de manera que vayamos dispuestos a dar y a compartir lo mejor de nuestros sentimientos, pensamientos y deseos. Así podremos convertirnos en el instrumento que siembre amor, comprensión, tolerancia y respeto por nuestras diferencias, suavizando así el camino que nos lleve a reconciliarnos con nuestras raíces.

En algunos momentos de la vida, desearíamos poder volver a experimentar la seguridad o la ilusión que vivimos mientras fuimos pequeños, y por esa razón buscamos el contacto y la compañía de las personas que nos acompañaron durante esa época de nuestra vida. ¡Qué maravilloso sería que pudiéramos volver a experimentar esa vivencia, de la misma manera o en una forma más espontánea, amorosa y desinteresada, sin reproches o exigencias, pues que nos daría la posibilidad de tener un espacio a salvo, donde refugiarnos en tiempos de hostilidad, tensión y confusión! Convirtámonos en ese lugar donde no solamente nuestros familiares puedan descansar, sino que también nuestros amigos puedan hacerlo; brindémosles con nuestra actitud, comentarios y acciones, la posibilidad de sentirse queridos, aceptados y valorados, aun a pesar de las diferencias, la distancia y los eventos que nos hubieran distanciado. Desarrollemos a través del amor, la capacidad de tener detalles y gestos cariñosos, llenos de cortesía y solidaridad, que suavicen la vida o el momento de nuestras personas más queridas.

Estoy convencida de que en la medida que logremos elevarnos por encima de nuestras limitaciones, temores y necesidades para compartir con otros lo mejor de nosotros, recibimos regalos a cambio y no necesariamente de parte de las personas con las que compartimos, sino del universo que elige los perfectos instrumentos, el efecto, como devolución de nuestro comportamiento. La próxima vez que tengas la oportunidad de un reencuentro familiar, vístete de tus mejores sentimientos, pensamientos e intenciones, y verás como nada que tú no quieras te afectará. Disfruta el momento y guárdalo como un recuerdo agradable que te dé la motivación para volverlo a crear.

Claves para disfrutar del reencuentro familiar

1. No tengas expectativas: ve dispuesto a dar, a compartir y no a recibir. Esto hará que disfrutes mucho más de la reunión.
2. Celebra sus éxitos: alégrate por los logros o los éxitos que hayan conseguido, celebra junto con ellos desde el corazón.
3. No te fijes en lo que tienen: más importante que el costo o el lujo de las cosas que los rodean es tener la oportunidad de pasar un buen rato con ellos.
4. Comparte las experiencias positivas: hablar de las cosas buenas potencia el bienestar y la armonía del encuentro. Evita salpicar la conversación con comentarios negativos, a menos que sean de la incumbencia de todos.

 


maytte@maytte.com

Preguntas y respuestas

APRECIADA MAYTTE. Soy un asiduo lector de su columna en la revista Estampas. Hace 21 días mi madre falleció, recibí la noticia cuando me encontraba en otro país. El impacto fue verdaderamente fuerte, y no he podido asimilarlo; trato de mantener una actitud serena, sobre todo para darle apoyo a mis hermanas, pero me siento muy mal interiormente. ¿Pudiera darme algunas pautas de comportamiento para enfrentar este difícil momento? A.C.G.

Querido amigo, ¡comprendo tu tristeza y tu dolor! No existen palabras que puedan devolverle la paz a tu corazón, sólo dejar pasar el tiempo, que es la mejor medicina, logrará hacerlo en algún momento. Aun así, quiero compartir contigo algunas sugerencias para suavizar tu pérdida: cada vez que te embargue la tristeza, distrae tu mente, mantente ocupado y realizando alguna actividad que te entretenga y te haga sentir útil. Cada vez que pienses en ella, hazlo para recordar los momentos gratos y no para reafirmar su ausencia; envíale pensamientos de amor y de paz, recuerda que ella está con Dios y por encima de todo piensa en que le gustaría verlos a ti y a tus hermanas continuar la vida con valor, fortaleza, pasión y alegría. Si te sientes un poco culpable por no haber estado con ella en ese momento, piensa que no pudiste hacerlo y perdónate. Necesitas recuperar tu paz  interior y la alegría de vivir.

 

 

HOLA, MAYTTE. Me fascina tu sección, cada vez que puedo la leo por Internet.  ¡Felicitaciones, haces un buen trabajo! Quería preguntarte, ¿qué puedo hacer para liberar el estrés? En este momento me siento un poco presionada por algunas situaciones y me gustaría poder verlas de una manera diferente, para resolverlas definitivamente. No sé cómo hacerlo y tal vez tú puedas darme algunas claves. I.A.

Lo primero que tienes que hacer es aceptar las situaciones que estás viviendo, porque negarlas o pensar en lo que pudiste hacer para evitarlas no resuelve nada. Luego necesitas recuperar y mantener la calma, pues afectada emocionalmente no podrás tener la claridad mental que necesitas para analizar la situación y encontrar la solución. Te sugiero que practiques algún tipo de ejercicio físico como  caminar o ir al gimnasio, al menos una hora por día; esto te ayudará a liberar la tensión, el estrés y a recuperar la serenidad. También necesitas planificar bien tus actividades, tomando en cuenta el tiempo real y tu capacidad para que no te sobrecargues de responsabilidades y compromisos. Escribe tus pendientes y organízalos por prioridad; ocúpate de resolverlos uno a uno. No te presiones ni te exijas demasiado, más bien suavízate la vida distrayendo tu mente y haciendo alguna actividad divertida para relajarte un poco. ¡Recuerda que todo pasa y que esto también lo vas a resolver! Algunas veces nuestra actitud negativa y desesperada termina siendo la causa del estrés y de muchos de los conflictos que enfrentamos día a día.

 

HOLA MAYTTE, he leído un artículo tuyo sobre la ruptura de parejas, y me he sentido muy identificado. Hace un mes mi novia quiso terminar con la relación y la estoy pasando muy mal.
El caso es que ella me dijo que ya no sentía lo mismo por mí y que no quería continuar, pero ayer me volvió a llamar para decirme que quiere más tiempo. Ahora yo no sé qué pensar. Los problemas que hemos tenido han sido fundamentalmente de convivencia y quiero solucionarlos. Pero, ¿si no me quiere para qué me hace esto? Me confunde. ¡Gracias por tus comentarios! C.L.

Entiendo cómo te sientes, especialmente al ser tú la víctima de la decisión que tomó tu pareja. Me parece que ella no está muy clara acerca de sus sentimientos y que tal vez está actuando impulsada por su malestar y confusión. Para recuperar el bienestar de una relación de pareja, es importante que los dos estén de acuerdo en realizar el trabajo necesario para conseguirlo, además deben estar seguros que ambos sienten amor. Recuerda que para continuar necesitan sanar las heridas que se han causado el uno al otro, así que el perdón debe ser la primera herramienta a usar para que puedan, si así lo deciden, darse una nueva oportunidad. Cuando nos sentimos afectados emocionalmente no es bueno tomar decisiones radicales, porque una vez que recuperamos la tranquilidad, muchas veces nos damos cuenta de que lo hicimos equivocadamente. Tómense el tiempo necesario para conversar sobre sus diferencias y en llegar a acuerdos para solucionarlas; vale la pena que si ella está de acuerdo. Busquen la ayuda de un buen profesional que los guíe en la posibilidad de rescatar la relación.

maytte@maytte.com

 

Estampas, El Universal y el C.C. Sambil te invitan al taller de Maytte: Rescatando el viejo espíritu de la Navidad: claves para recuperar la alegría y su verdadero significado.
Fecha: Sábado 16 de diciembre.
Hora: 7:00 pm. Entrada libre. Lugar: Anfiteatro del Sambil, Caracas. www.maytte.com.
INFO:
0212-614.0500

 

 
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