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Nuestra adoptada
torta negra

No se sabe a ciencia cierta cómo y cuándo llegó a tierra venezolana, pero sin duda esta preparación se ha convertido en uno de los manjares más demandados durante la época decembrina.
Déjese seducir por algunas adaptaciones criollas
o atrévase, incluso, a sorprender a su familia con una rica versión hecha en casa.

María de los Angeles Herrera

La torta negra, esa peculiar golosina que se ha
convertido en una constante en las mesas
navideñas venezolanas, es un patrimonio heredado de los colonos británicos, quienes a su llegada a Trinidad en 1797, llevaron consigo varios de sus postres más populares, según coinciden la mayoría de las fuentes. 

Foto: www.latinstock.com.ve/Stockfood

Para muchos fue el budín inglés —con sus nueces, avellanas y frutas abrillantadas— el que sentó las bases de la torta negra que todos conocen hoy, cuando a la rubia mezcla se le comenzó a añadir azúcar morena y se cambió el brandy por el ron, una bebida típica del Caribe. Independientemente de cuál sea el origen, resulta fácil intuir que su aparición en la mesa venezolana guarda relación con la cercanía que existe entre la isla de Trinidad y las costas venezolanas, sobre todo de la región de Paria, como lo explica el portal de la Gobernación del estado Sucre.

Pero no fue Venezuela el único país que recibió este legado, pues muchos países de América realizan diferentes versiones de la torta negra, un postre que nunca falta cuando la intención es celebrar en familia. En Brasil, por ejemplo, se prepara el bolo preto, un pudín donde el café es el único ingrediente distintivo; y en Argentina, por su parte, la torta galesa —que lleva melaza y una copita de licor— y que fue traída por los inmigrantes galeses que llegaron a la Patagonia en 1850 y se ha convertido en un clásico en la época decembrina. Finalmente, en Curazao es la llamada rum cake, con frutas confitadas y ron, la primera invitada de las bodas, pues es tradición que las familias se reúnan días antes de la ceremonia a prepararla y ofrezcan a los invitados pequeños trozos decorados como un simbólico recuerdo del enlace.

En Venezuela, comenta la chef Yuraima Blanco, la torta negra “original” ha terminado por enriquecerse con los insumos propios del trópico y lo común es que cada familia posea su propia receta, sobre la base de los ingredientes que más disfrutan sus miembros. Aunque la canela y el azúcar moscabada continúan siendo una constante, hay quienes en vez de brandy le han incorporado otras bebidas —como ron, cerveza negra y hasta kalúa—; también hay personas que le añaden chocolate o cacao en polvo y hay quienes, incluso, le colocan trozos de piña y clavitos dulces en polvo.

Como se suele comer en Navidad, muchos esperan con ansias a que llegue diciembre para poder degustarla, generalmente acompañada por unas bolas de helado de mantecado, una taza de café o una copita de licor. Pero por su increíble durabilidad,
es posible conservarla fuera de la nevera hasta dos meses después de su preparación, así que no es raro encontrar fanáticos que cuenten con una reserva de torta negra escondida en la alacena.

Quien no la conozca, que la compre



Con más de 30 años en el medio, Carmen Elena Luciani se ha convertido en un punto de referencia obligada cuando los caraqueños se disponen a encargar una torta, independientemente del tipo de celebración. Y como la temporada decembrina no es la excepción, La Gata, como todos la llaman, ofrece su tradicional torta navideña, que prepara en compañía de sus amigas Beatriz Arocha de Sandoval y Maribel Arocha de Chellini, gracias a una receta que ha permanecido celosamente custodiada dentro la familia de esta última.

La clave de esta deliciosa preparación es la piña confitada —que ellas mismas preparan en casa— y las ciruelas que son maceradas en brandy, con un mes de anticipación; además de que le colocan nueces y guindas enteras, lo cual ayuda a que el comensal sienta, realmente, el juego de sabores que tiene lugar cuando se decide a probar un pedacito del pudín.

Por costumbre, en su casa suelen guardar una o dos tortas dentro de la nevera, que se mantienen intactas hasta el próximo diciembre, cuando se reúnen  nuevamente para preparar las nuevas. Mientras que en la despensa, Luciani estima que puede durar cerca de dos meses, pero comenta que aún no ha podido precisar el tiempo porque siempre se la comen antes. Aunque a su familia le gusta probarla solita, muchos clientes le hacen pedidos de crema inglesa para acompañarla.

Las tortas están disponibles en tres tamaños: cuadrada, rectangular y redonda
(800 gr, 1 1/2 kg y 3 kg, respectivamente) que vienen en atractivas cajas navideñas, por un costo que en ningún caso sobrepasa los 100.000 bolívares.

Coordenada
Telf.: 992.2029

Un pudín de portada




María Eugenia López Llamozas, la chef de Portadas, programa de Venevisión, ha mantenido prácticamente intacta la receta de la torta negra que hacía su abuela,
y que hasta el mismísimo general Eleazar López Contreras llegó a probar. Aunque el sabor continúa siendo el mismo, ha comprobado que variar las temperaturas de cocción y algunos procedimientos ayudan a mejorar la textura de la torta, permitiéndole ganar cada vez más adeptos.



“La mujer más dulce de la televisión”, como le dicen sus allegados, comenta que apenas se termina la temporada navideña inicia los preparativos de las tortas que realizará el próximo diciembre, debido a que la maceración es la clave de su receta:
la mezcla de frutas confitadas es colocada en un envase con cerveza negra y ron, lo cual le brinda un sabor y un aroma muy particular. Pero el secreto no está sólo en las frutillas, pues también le coloca un poco de ralladura o licor suave de naranja y chocolate bitter a su torta, ingredientes que mezclados con las nueces le aportan registros dulces y neutros, crocantes y suaves.


Aunque la temporada más fuerte comienza en noviembre, su torta negra está a la venta durante todo el año —por encargo—, para quienes desean consentir a su paladar con los sabores decembrinos. Los costos del pudín —de uno o dos kilogramos— oscilan entre 35.000 y 45.000 bolívares; y viene decorado con nueces, guindas verdes y rojas y envuelto en papel celofán.

Para María Eugenia, esta torta es ideal como postre, y recomienda comerla tibia con helado de mantecado y syrup de chocolate. 

Coordenadas
Calle Comercio con calle Bolívar, número 12, El Hatillo
Telf.: 963.6336. E-mail: casallamozas@hotmail.com

Fuera de la despensa... desaparece

Virginia Añez y Beatriz Hiedra llevan ocho años preparando su deliciosa torta navideña, gracias a una receta que ha permanecido invariable por varias generaciones dentro de la familia Añez. En esta peculiar versión de la tradicional
torta negra no están presentes las frutas maceradas ni el alcohol, ingredientes
que a juicio de ambas podrían generar cierto rechazo en los paladares difíciles de complacer, lo que incluye a los niños; sin embargo, pocos llegan a sentir la ausencia, pues el compacto pudín cuenta con nueces enteras, ciruelas pasas y especias que le aportan ese característico sabor navideño.

Ambas se iniciaron en el mercado de las tortas negras al azar, debido a la insistencia de Beatriz, quien al probar la torta preparada por su amiga reconoció que era un excelente producto para la venta; además de que contaban con un precedente: en varias oportunidades, “la torta de la peladera” —como la bautizaron cariñosamente— había logrado sacar de apuros económicos a  algunos miembros de la familia de Virginia. 

Familiares y conocidos fueron los clientes iniciales de Añez y Hiedra, pero luego la visita a diferentes bazares capitalinos —entre ellos el de Invedin, el Bazar de las damas suizas y el del Country Club— les fue ampliando el mercado, al punto de que sólo en Navidad los pedidos ya ascienden a más de 2 mil, pues ahora hasta las grandes empresas les encargan tortas como regalo corporativo para sus empleados. 

Las tortas están disponibles durante todo el año —por encargo— y vienen en dos presentaciones —500 g y un kilo—, cuidadosamente envueltas en papel celofán y colocadas dentro de hermosas cajas metálicas, que permiten conservarlas en la despensa durante al menos tres meses. Los precios oscilan entre 35.000 y 45.000 bolívares y disponen de servicio a domicilio dentro del área metropolitana de
Caracas y el interior del país, con cargo de flete adicional.

Aunque a ellas les gusta comerla en pequeños trozos, acompañada de turrón, frutos secos e higos confitados, Beatriz comenta que cada cliente consume la torta a su
gusto y recuerda, en particular, a uno que antes de comérsela la rocía con whisky
y la calienta en el microondas.

Coordenadas
Página web: www.tortanegra.com
E-mail: beatrizyvirginia@tortanegra.com
Telfs.: 0414.366.8011 y 0414.325.0555

 

Fuentes consultadas
www.gastronomiabrasil.com
www.tortagalesa.com

 
Aire barloventeño



Yuraima Blanco, la ocurrente chef del extinto programa Kasa Loka de Televen, ofrece una deliciosa receta de la tradicional torta negra, pero adaptada a la gastronomía criolla, gracias
al toque de algunos ingredientes venezolanos típicos, como el clavo, la canela, el papelón y,
por supuesto, el famoso cacao de las costas mirandinas donde nació.

Quienes no se animen a preparar esta receta en casa, pueden adquirir las minitortas negras —de 250 gr— que hace Yuraima, a un precio de 25.000 bolívares. En caso de que desee regalarlas, ya vienen envueltas en papel celofán y con una atractiva decoración navideña.

 

Coordenadas
Feria navideña del Ateneo de Caracas o Galería de Arte Culinario
(GAC) en la calle Bolívar, quinta Ñuti. El Hatillo
Telf.: 961.6819
Página web:www.lanegra.com.ve
 

Ingredientes para la torta


2 cucharadas soperas de polvo de cacao (también se puede utilizar cacao rallado), 500 g de mantequilla, 250 g de azúcar moscabada, 250 g de azúcar refinada, 750 g de harina leudante,
2 cucharadas de polvo para hornear, 1 cucharada rasa de clavitos dulces en polvo, 12 yemas de huevo, 3 cucharadas de papelón rallado.

Para las frutas
maceradas


En esta preparación deben estar maceradas, durante al menos una semana, dentro de un envase de vidrio, 700 g de frutas (higos secos picados, nueces, avellanas, ciruelas pasas sin semilla, pasas negras y rubias) y 3 tazas de ron o brandy. Reservar —sin macerar— un poco de la mezcla para el adorno de la torta.

Preparación

Antes de comenzar a batir la torta, precaliente el horno a 190°C. También debe engrasar y enharinar un molde, al cual le rociará luego tres cucharadas de papelón rallado y un poco de frutos secos sin macerar (nueces, avellanas y almendras), para que la torta quede decorada una vez que le dé la vuelta.

Bata la mantequilla con los dos tipos de azúcar. Añada todos los ingredientes en polvo (cacao, harina, polvo de hornear y de clavitos dulces) y luego bata una a una las 12 yemas.

Inmediatamente después, incorpore poco a poco las frutas maceradas con movimientos envolventes. Vierta la preparación en el molde y hornee durante aproximadamente una hora
o hasta que introduzca un cuchillo en el centro de la torta y salga completamente seco. l


 

 

 

 

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