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Sanar en el agua
Los efectos curativos del agua pueden
clasificarse de la siguiente manera:
Térmicos:
Los cambios de temperatura del agua sobre la superficie corporal
inducen modificaciones en el calibre de los vasos sanguíneos
cutáneos, activando la circulación, lo que repercute
positivamente en el funcionamiento del organismo.
Mecánicos:
Los chorros de agua comprimen y descomprimen las zonas del cuerpo,
masajeándolas con mayor o menor fuerza, según
las necesidades terapéuticas.
Químicos:
Cuando el agua funge como medio para infusiones de plantas medicinales
u otros ingredientes terapéuticos.
Hidrostáticos:
Los movimientos son más fáciles en el agua, pues
el cuerpo pesa menos, lo que facilita la terapia de rehabilitación. |
Relax en el agua
Adriana Gibbs
Una novedosa terapia corporal empieza a ganar
adeptos en Caracas. La llaman aquafloting y es una deliciosa combinación
de técnicas en el medio acuático. Toda una delicia flotante
El cuerpo -con la ayuda de unos flotadores-
está suspendido en posición hacia arriba, en una piscina
de agua tibia. La sensación de levedad da paso a suaves toques,
a cargo de un terapeuta, quien impulsa ciertos movimientos ondulantes.
Esa combinación de estiramiento, quietud y suave oleaje, otorga
relajación y bienestar; es una suerte de viaje al centro de
uno mismo. Viaje placentero, por demás.
El terapeuta Ivor González precisa que esta experiencia recibe
el nombre de aquafloting y la define como la aplicación de
diversas técnicas corporales en el agua. Este es el elemento
que la distingue. La persona, apoyada con flotadores en los tobillos
y guiada por el terapeuta, realiza movimientos sutiles, seguidos por
estiramientos más sostenidos. "El calor del agua favorece
la relajación de toda la musculatura, lo que facilita la práctica
de shiatsu, kinesiología y digitopuntura; la clave es dejarse
llevar y no poner resistencia", explica González.
El agua no sólo es el medio en el cual se realiza la terapia,
es el elemento protagonista que sostiene el cuerpo de la persona,
orienta al terapeuta y rige en todo momento el diálogo entre
los dos. "Uno juega el rol de facilitador y la tarea es la de
ampliar y explorar la relación entre la persona y el agua",
puntualiza el especialista. En la misma se trabaja meciendo el cuerpo,
utilizando el roce acuático para crear un efecto de masaje
integral, alternando el movimiento y la quietud. Se produce una grata
relajación. "Perdí la noción del tiempo
y me quedó la emoción de haber experimentado algo muy
profundo"; "algunas partes de mi cuerpo se movían
como si fueran algas; en cambio en otras, se sentían las limitaciones
con claridad. Me quedó una conciencia corporal distinta",
han dicho algunas personas tras una sesión de aquafloting,
terapia que está empezando a ganar seguidores en Caracas. Se
lleva a cabo en el spa del Hotel Meliá Caracas y, en Margarita,
en el Hotel & Thalasso La Samanna.
De
humedades y otros deleites
La mayor parte de la Tierra está constituida por agua. Así
también el hombre. El doctor francés, Michel Odent,
afirmó que el hombre es un homo aquaticus, por la gran cantidad
de respuestas fisiológicas que presenta cuando está
dentro del agua. Este elemento ha tenido distintos usos curativos
en la historia de la humanidad; en Grecia y en Roma se utilizó
asiduamente con fines terapéuticos. Un nombre clave es el
de Sebastián Kneipp (1821-1897), considerado como el padre
de la hidroterapia moderna.
Una terapia acuática parecida al aquafloting es watsu, creada
en 1980 por el californiano Harold Dull, quien fusionó el
shiatsu (uso de los pulgares y de la palma de la mano para dar masaje
en ciertas zonas del cuerpo) con el medio acuático. En estas
sesiones el terapeuta apoya y masajea los puntos de tensión
muscular de la persona; el agua tibia aumenta la sensibilidad de
los tejidos y favorece el flujo sanguíneo.
Las sesiones poseen las características del elemento que
las rige. La fluidez, la armonía en los movimientos y la
seguridad de sentirse sostenido, dan una mayor expansión
corporal. Tanto física como emocionalmente se abren nuevas
perspectivas para el cuerpo y el alma. "El agua temperada logra
lo que en condiciones normales es más difícil: que
disminuya en la persona el incesante flujo de pensamientos; además
el hecho de que los oídos queden aislados de su habitual
entorno sónico, otorga una sensación de aislamiento
muy grata", concluye González.
Consultorio
de salud
Ivor González, terapeuta corporal, responde las tres
preguntas más frecuentes que formulan las personas
antes de una sesión de aquafloting:
¿Quiénes pueden beneficiarse de esta terapia?
"Estas técnicas le dan la bien- venida a niños,
jóvenes, adultos y personas mayores con toda su diversidad
corporal: livianos o pesados; sanos o con alguna lesión
o discapacidad".
¿Para qué sirve?
"La terapia alivia tensiones corporales crónicas,
calma los dolores de cabeza, mejora ciertas dolencias de la
espalda y combate efectivamente el estrés; es muy recomendada
después de accidentes o enfermedades que hayan dejado
secuelas tanto físicas como emocionales. También
es usada en niños hiperactivos, embarazadas, y casos
de ansiedad, depresión e insomnio".
¿Es necesario saber nadar?
"No, pues están los flotadores y el terapeuta
mismo como apoyo para la persona. Un dato importante es que
esta terapia ha sido utilizada con éxito en personas
con fobia al agua".
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