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| Cómo
se lee |
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Unos comentan a viva voz su lectura; otros
prefieren callar el argumento; unos leen muy rápido
y varios libros a la vez; otros avanzan lentamente por un
solo libro; unos se obligan a terminar el libro, otros sólo
cuando les seduce. En Telepolis.com hicieron una consulta
entre lectoras y lectores de distintas edades para saber cuáles
son los motivos que les llevan a leer. He aquí algunas
de las respuestas:
- Como desafío para encontrar una forma
de pensamiento en la que no había reparado
- Como forma de compañía
- Como goce de la palabra
- Como salvación frente a lo adverso; "colecciono
frases a las que me apego para sentirme seguro"
- Como tarea de introspección
- Como entrega; "me dispongo a que el libro me conmueva"
- Como práctica de diálogo y crítica:
"analizo,
discuto con el autor, lo cuestiono"
- Como acto de libertad
- Como complemento de mi realidad: "leyendo completo
lo que me falta".
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¿Qué están leyendo
los venezolanos?
Adriana Gibbs
Las mujeres se llevan la batuta como lectoras.
Además de leer más, se inclinan por un amplio abanico de temas.
Los hombres, para sorpresa de todos, se devoran los libros de cocina.
La actualidad política es el pan buscado de cada día. ¿Hay o no
lectores en Venezuela? ¿Quiénes leen y qué?.. siga leyendo.
Que el habito de la lectura está en
declive. Que se aproxima el fin del libro. Que el sector editorial
está en crisis... ¿Se puede hablar del ocaso del lector?
Por un lado se habla del final de la cultura escrita, y por el otro,
los escritores se multiplican, las editoriales resisten, los libros
se imponen y tanto las revistas como los periódicos parecieran
no tener límites. Harry Potter, sin ir tan lejos, demostró
que los lectores existen.
Contra todo sospechado augurio, los consultados para este trabajo
sostienen que en Venezuela sí se lee. Iván Dieguez,
presidente de la Cámara Venezolana del Libro, señala
que, si bien no hay cifras oficiales, existen indicadores que insinúan
que los venezolanos están leyendo más que antes: mayor
número de librerías, la multiplicación de los
kioscos, el auge de las ventas ilegales y la aparición de
espacios radiales dedicados al libro.
"Además, hay otras formas de leer", afirma Angel
Roberto García, librero de Monte Avila, refiriéndose
al hipertexto. "La electrónica ofrece la posibilidad
de interactuar con los personajes y con el autor, en algunos casos.
Creo que a través del hipertexto estamos volviendo a un modo
de oralidad. Se despertaron las ganas de que nos echen el cuento",
continúa Roger Michelena, librero de Aproupel.
Ha nacido un nuevo modelo. "Es la lectura por rastreo, a saltos,
que refleja claramente la influencia del zapping televisivo, la
directa en pantalla; están cambiando las prácticas",
escribe Rosa Mora en el diario español El País. El
lector clásico, que iba de la primera página a la
última y tomaba notas, ha cedido su lugar al que hojea solapas
y sinopsis, e incluso al que no lee, ese que compra libros y les
da cobijo en una gran biblioteca para sentirse acompañado
y enseñarlos. "El lector actual es menos atento y concentrado.
Cada vez son más los jóvenes que dicen no leer libros
enteros, sino hojearlos, contentándose con los prólogos,
las solapas y las contraportadas", escribe el crítico
Blas Matamoro.
Al parecer del escritor argentino Alberto Manguel, se ha generado
una forma de leer casi contraria a la lectura misma, pues ésta
consiste en ir hacia lo profundo y lentamente; y la electrónica
propone una hojeada de superficie, casi instantánea. El autor
no plantea el fin del libro, sino la coexistencia de las distintas
formas de lectura.
Por
estos lados
El libro convoca en estos predios. No es absoluto producto del azar
la afluencia masiva de visitantes en las ferias internacionales
del libro, realizadas en Caracas. Hace unos meses el Centro Nacional
del Libro llevó a cabo La Fiesta del Libro. Durante nueve
días 40 expositores, repartidos a lo largo del Cuartel San
Carlos, recibieron a casi 4.000 personas. La Unidad de Investigación
del CENAL reporta un promedio diario superior a 400 personas, y
de casi 45 visitantes por stand.
Tres libreros venezolanos coinciden: Las mujeres están leyendo
más, son las que más compran libros y se manejan en
un amplio espectro de temas e intereses. Michelena lanza al aire
una cifra contundente: De cada diez visitantes a la librería,
ocho son mujeres y dos hombres. Y la explica: "Hay más
profesionales, están haciendo postgrados y se interesan especialmente
por su preparación". Continúa Angel Roberto García:
"Las mujeres están leyendo absolutamente de todo y no
titubean, incluso, para regalar libros". Queda claro que se
está leyendo más por motivo de estudio o de trabajo
que por placer.
Ahora bien, si de placer se trata, la mujer lee más narrativa
que el hombre, inclinándose especialmente por la novela.
Y más si está escrita por una mujer. Le interesa tanto
la ficción escrita en femenino, que Pedro Pérez, librero
de Macondo, optó por dedicar un estante a libros escritos
por mujeres ...y son los anaqueles más visitados.
Los tres libreros también reportan un hallazgo: los hombres
venezolanos están comprando, como nunca antes, libros de
cocina. Los jóvenes son los que más leen poesía,
aunque también leen suplementos y cómics. "Y
los poetas suelen ser los lectores más asiduos del propio
género poético", dice García.
Una noticia no tan nueva: el mantenido auge de la autoayuda. La
gente busca resolver sus problemas. Se buscan fórmulas sencillas
y rápidas. Pero no sólo se lee autoayuda, pues hay
algunas librerías en la ciudad que se han mantenido sin su
presencia.
Una tendencia está de vuelta: el interés por los libros
de actualidad política. "La gente quiere entender la
situación del país. Un libro muy buscado es La crisis
de la Venezuela contemporánea, de Manuel Caballero",
afirma García. Michelena señala que hace diez años,
en 1992, hubo un auge por los libros de política; luego se
calmó durante algún tiempo, pero la pasión
volvió hace unos meses. La gente se acerca y se aleja del
tema de acuerdo a como vaya el país.
Si de literatura venezolana se trata, los llamados caballitos de
batalla en las librerías son La máscara de vidrio,
de Eduardo Liendo; Tienda de muñecos, de Julio Garmendia,
y los relatos de Guillermo Meneses.
"A pesar de los esfuerzos de varias editoriales para publicar
autores venezolanos, la comercialización se torna difícil
tanto para las voces nuevas como las consagradas, pues el lector
está dispuesto a pagar un precio por los escritores extranjeros,
más no por los venezolanos", explica Dieguez, presidente
de la Cámara Venezolana del Libro. Con la idea de apoyar
más la escritura de acá, varios libreros le dieron
luz verde a un proyecto llamado Bibliodiversidad, el cual propone
la idea de que cada librería tenga un espacio dedicado en
exclusiva a autores venezolanos. En esto, ya están Aproupel,
Monte Avila y Macondo; la idea es convocar a muchas más.
El Banco del Libro, por su parte, inició recientemente un
curso de formación de promotores de lectura, que busca el
desarrollo de las habilidades lectoras y la creación de más
espacios de reflexión crítica, más allá
de la alfabetización instrumental; seguir ganando lectores,
en definitiva.
Por las bibliotecas las inclinaciones lectoras corresponden en buena
medida con lo que se espera. La Biblioteca Nacional, durante el
primer semestre del año, recibió a 93.160 usuarios
que consultaron un total de 438.682 libros. Los visitantes son,
en su mayoría, estudiantes universitarios, de postgrado e
investigadores. En el caso de los alumnos de institutos universitarios
la búsqueda apunta a las ciencias aplicadas y la informática;
y entre los de las universidades un 31% va por las ciencias sociales,
a un 23% le interesa la historia y a un 17%, la literatura, tendencia
que más o menos se repite igual entre los investigadores.
Reveladora es la lista de los libros más solicitados en Biblioteca
Nacional: Introducción a la Economía, de Idalberto
Chiavenato; Técnicas de investigación, de Carlos Sabino;
La quinta montaña, de Paulo Coelho; Ifigenia, de Teresa de
la Parra; y Obras completas, de Aquiles Nazoa. Conviven, pues, los
más disímiles intereses.
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Las ferias de libros atraen a centenares
de visitantes |
Moda de hechizos
Un estudio en Argentina sobre los no lectores dio a conocer las
tres razones básicas de la lejanía con la cultura
escrita: Un 32% afirmó que "no le interesaban los libros",
un 25% dijo no disponer de tiempo y un 15% argumentó que
no los podía comprar. "Existe una valoración
muy positiva de la lectura y de los libros, pero una escasa práctica
de la misma. Todo el mundo habla mal de la televisión y bien
de los libros, pero lo cierto es que la televisión está
encendida durante todo el día y que cada vez hay menos tiempo
para leer", cuestiona un antropólogo en El País.
A mediados de octubre circularon noticias poco alentadoras. Varias
editoriales de prestigio reconocieron, en la Feria del Libro de
Francfort -considerada la más importante del mundo-, que
el sector atraviesa momentos difíciles. Las ventas han descendido
y varias casas editoras y librerías han tenido que cerrar.
Hubertus Schenkel, uno de los directivos de la feria alemana, señaló
que los libros de ficción son los más perjudicados
y que sólo los de corte científico experimentan actualmente
un miniboom.
El encuentro alemán fue una suerte de termómetro.
Se sentenció que la industria del libro tenía fundamento
en dos nombres: Jesucristo y Harry Potter. El impacto del 11 de
septiembre impulsó una vuelta a la religión, y el
aprendiz de hechicero -150 millones de ejemplares vendidos en cinco
años- insufló el tema de la brujería blanca
y afines. "Los lectores piden libros como la Biblia, textos
esotéricos, guías de psicología y manuales
de cómo mantener la paz en las familias", reseñó
el diario La Vanguardia.
Cuando la moda literaria emerge espontáneamente es porque
está dando respuestas a las necesidades expresivas del momento.
Harry Potter no sólo demostró que existen lectores,
sino que además impulsó nuevamente la literatura para
jóvenes. Entre 2000 y 2001 la producción de libros
infantiles y juveniles en España aumentó en casi un
21 por ciento, siendo el sector editorial que más creció,
además de la consabida autoayuda.
El autor mexicano Gabriel Zaid no se preocupa ante la tan publicitada
desaparición del libro con la llegada de Internet. "Se
dijo lo mismo cuando apareció la televisión, y la
producción mundial de libros se ha cuadriplicado ¿Cómo
explicarlo? Porque no se ha inventado algo mejor". Y pasa a
enumerar las bondades de los libros: Se leen al paso que marca el
lector. Pueden ser explorados a miles de palabras por minuto con
procedimientos de lectura rápida, o pueden ser morosamente
contemplados en una de esas líneas que se vuelven una revelación.
Son portátiles y no requieren cita previa, ellos se someten
a la agenda de quien los tiene.
Los
diez más vendidos
En las librerías Aproupel, Monte Avila, Macondo y Lectura.
Mediados de octubre
- Vivir para contarla, de Gabriel García Márquez
- La ciudad de las bestias, de Isabel Allende
- El vuelo de la reina, de Tomás Eloy Martínez
- El saqueo del Dorado, de Patrick Tierney
- El complot, de Israel Centeno
- En esto creo, de Carlos Fuentes
- El malestar en la globalización, de Joseph Stiglitz
- El coro de las voces solitarias, de Rafael Arraiz Lucca
- La mujer de mi hermano, de Jaime Bayly
- Los impostores, de Santiago Gamboa
Los más buscados
En las libreríasVdlbooks y Tecni-ciencia. Mediados de octubre
- Los Borgia, de Mario Puzo
- La citación, de John Grisham
- Las ocho claves del liderazgo del monje que vendió su Ferrari,
de Robin S. Sharma
- Una mente prodigiosa, de Sylvia Nasar
- Padre rico, padre pobre, de Robert T. Kiyosaki
- Las 48 leyes del poder, de Robert Greene
- El cazador de sueños, de Stephen King
- Mujeres que corren con los lobos, de Clarissa Pinkola
Las
libertades del lector
Daniel Penca, en su libro Como una novela, decreta con inteligente
humor los derechos imprescriptibles del lector:
1)
El derecho a no leer: claro que el autor
aclara que estar excluido de los libros
equivale a una soledad en la soledad
2)
El derecho a saltarse páginas
3)
El derecho a no terminar un libro
4)
El derecho a releer
5)
El derecho a leer cualquier cosa
6)
El derecho al bovarismo, esa satisfacción inmediata y exclusiva
de las sensaciones: la imaginación se inflama, los nervios
vibran, el corazón se acelera...
7)
El derecho a leer en cualquier parte
8) El
derecho a picotear: esto es, tomar cualquier volumen de la biblioteca,
abrirlo en cualquier parte y leer tan sólo un rato
9)
El derecho a leer en voz alta.
10)El
derecho al silencio
Ver también en Encuentros:
- Justin Timberlake.
Días de independencia
- Sydney. Mirar al sur
- Rolling Stones. Vivitos y rodando
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