| Pedro
Eustache
La flauta mágica
Es venezolano y el sonido de su flauta
se deja escuchar en la banda sonora de las películas La
Pasión de Cristo, Océano de fuego y Tierra
de osos, entre otras producciones hollywodenses. Forma parte
de la orquesta del músico griego Yanni, y ha acompañado
a artistas como Shakira y al brasileño Iván Lins.
Idalia De León. Fotos: Contratipo

Se puede decir que Pedro Eustache es el más
internacional de nuestros músicos. Su trabajo ha podido ser
conocido a través de un medio masivo como lo es el cine.
Quienes vieron La Pasión de Cristo, Océano de fuego
y Tierra de osos, escucharon el sonido de su flauta o de
los numerosos instrumentos de viento que interpreta. Fuera de la
gran pantalla, su trabajo forma parte importante de la propuesta
musical de Yanni; pero de manera individual, se ha convertido en
una referencia, tanto que su teléfono no deja de repicar
para invitarlo a ofrecer conciertos en países como China,
India, Suecia, Inglaterra, Alemania y Austria, por mencionar algunos.
Acompañó a Shakira en la gira promocional de Servicio
de lavandería.
Caraqueño, suma 45 años, de
padres haitianos, criado en La California Norte, formado en las
aulas del Liceo Gustavo Herrera, y fanático de los Tiburones
de La Guaira, un buen día agarró sus maletas, y en
compañía de su esposa, Sara Boruszko, se fue a Estados
Unidos, gracias a que obtuvo una beca en el Instituto de Artes de
California. De esto ya han pasado 16 años, tiempo que le
llevó prepararse y convertirse en indispensable entre quienes
exigen de los sonidos que sólo Pedro Eustache sabe hacer.
Y no es una exageración. De niño empezó con
la flauta, pero luego vino el saxofón, siguió con
la flauta India, la etrusca, hasta se atrevió a diseñar
un nuevo modelo de flauta. Se dejó influenciar por los sonidos
de Africa del Norte, de Ghana, Indonesia, de Bali, India; de la
música electrónica.
¿Y cómo es ese instrumento
que creaste?
“Es una flauta de India que tiene 15 huecos en vez de seis;
hice investigación durante siete años y medio hasta
llegar a ese diseño y me lo llevé para India, y les
rompí el alma a la gente con eso. Es a otro nivel, compenso
las limitaciones del instrumento tradicional y se abre un camino
tremendo. Me bendijeron Ravi Shankar y mi maestro Marisha, y me
dijeron ‘esto es’”.
¿Cómo defines la música
que haces en este momento?
“Música global, totalmente. Es, literalmente, mi expresión
como un venezolano que a la vez es habitante del planeta. Mi realidad
es ésta, y desde esa perspectiva presento este trabajo combinado
con tecnología nueva, con electrónica, con cosas hechas
en computadora. El diablo suelto esta ahí, es un diablo
suelto fortísimo. Es una exposición global, de la
realidad del amor de Dios y no estoy haciendo proselitismo, es mi
misión en la vida y me di cuenta de ello cuando mi hija de
dos años y medio murió. Fue en 1986”.
¿Cuándo surgió el
interés por la música?
“Mi hermano mayor es realmente la influencia más grande
que yo tuve en mi vida. Mi hermano, el profesor Michael Eustache,
me ayudó mucho desde muy pequeño a escuchar otras
cosas, me presentó música muy variada. A los nueve
años me empezó a dar clases de flauta dulce y cuatro.
El tiempo pasó y se dio cuenta de que yo tenía talento
para la música. Me hizo estudiar violín, no me gustó
para nada, lo detesté con toda el alma y lo dejé.
Hasta que un día escuché a mi hermano incorporándole
un solo de flauta a un tema de King Crimson, que se llamaba Yo
hablo con el viento. Entonces me dije: ‘Ah, yo quiero
eso’, y me puse a estudiar flauta”.
¿Cómo llegaste a la orquesta
de Yanni?
“Fue muy fácil: Con la gracia de Dios. Yo no tengo
manager ni agencia ni nada de esas cosas; cuento con la obediencia
y la terquedad de Sara. Cuando llegamos a Estados Unidos nuestra
situación económica estaba muy comprometida de manera
que estuve a punto de ponerme a vender carros. Sara me dijo: “tú
no vas a vender ningún carro, Dios te hizo músico
y yo no te voy a dejar vender ningún carro. A los cuatro
meses me llamaron de China, mi pana Danny Reyes, que era
percusionista de Yanni, me preguntó si yo estaba interesado
en tocar con él. Yo le dije: ¿qué? ¿Le
vas a preguntar a un santo si quiere misa?’ Eso fue en 1995’.
¿Yanni había escuchado tu
trabajo?
“No, no me conocía, pero el escuchó referencias.
Cuando entré a la audición me dijo “toca algo”
y yo le dije “y dónde está el piano, porque
la flauta sola es muy fea”. El me dijo: “No. Dale solo
porque aquí todo el mundo toca solo”. Yo le dije: “Lo
que se me ocurre es tocar un himno que toqué ayer en una
iglesia japonesa, a lo mejor a ti te va a sonar cursi, porque no
se cuál es tu creencia pero te puedo mostrar lo que puedo
hacer”. Y empecé a tocar. A los 25 segundos el tipo
me dijo: “Para. Tu eres el que yo estoy buscando”.
¿Seguirás trabajando con
ellos?
“Sí, esos no me sueltan ni a palo. Gracias a Dios soy
uno de los solistas más fuertes. En la banda, que es grandísima,
hay dos puntales y yo soy uno de ellos. El utiliza mucho el principio
de tormenta de ideas y al final él pone su sello musical.
Pero es muy inteligente, sabe utilizarnos muy bien. A partir de
allí surgieron mis dos primeros discos. Lo de Yanni fue una
explosión que me proyectó, y a partir de allí
los estudios empezaron a llamar más y más y así
llegó lo de el cine”.
| Discografía |
|

1994
Strve for Higher Realities

1995
The giant sleeps

2004
Global mision
|
¿Cómo es el proceso creativo
para películas en las que has intervenido?
“”Es muy variado, y es una de las cosas que más
me llena de este trabajo, y es que tú nunca sabes qué
va a pasar. A veces, cuando quieren algo muy específico te
mandan la música un poco antes para que la escuches. A veces
te dicen: Ven y tráete los 600 instrumentos que tocas. En
realidad vas improvisando sobre la marcha. La pasión
fue exactamente eso. El director musical decía “quiero
un instrumento más o menos chillón” o “tócame
eso mismo pero con otros instrumentos, dame otras opciones”.
Se puede decir que el que inventa la cosa es uno. O sea, las bases
están ahí pero las melodías me tocan a mí.
Al día siguiente, él se reunía con Mel Gibson,
quien decidía cuales instrumentos querían usar. De
los 200 instrumentos que toqué ellos guardaron grabaciones
como de 40. El día de la función privada para los
que participamos en la producción de la película,
Sara y yo teníamos las manos agarradas, y nos dimos cuenta
de que el segundo sonido que se escucha en la película era
de mi flauta. De allí en adelante me escuché 32 veces
más. Fue muy emocionante”.
¿Qué otros proyectos hay
en marcha?
“Primero, una gira con Yanni que empieza en noviembre. Vamos
a estar en Estados Unidos, Canadá y México, principalmente.
Antes de eso, voy a hacer grabaciones con unos persas. Mi tercer
CD ya salió, el cual contiene 15 piezas de todas partes del
mundo, desde El diablo suelto hasta un raga indio pasando
por cosas del Medio Oriente”.
¿De la música venezolana
sigues a alguien?
“Si, tengo mucha gente a quien quiero mucho como la gente
de la Orquesta de Flautas, desde Víctor Rojas hasta Luisito
Pineda. También están Luis Miguel Vineto y Huáscar
Barradas, quien es tremendo. Buenísimo. También está
la gente de Ensamble Gurrufío. Pero me gustaría agregar
—y es una apreciación muy personal— que José
Antonio Naranjo, Toñito, el de El Cuarteto, influenció
mucho el trabajo que se está haciendo ahora. Quiero decir
que es muy difícil que nos escapemos de las influencias de
Toñito. En todo caso, yo creo que cuando el arte esta bien
hecho trasciende geografías, trasciende culturas y cronología.
No es idealismo, es realismo, yo creo que el arte es una cosa profundamente
de Dios”.
¿Con quién te gustaría
tocar?
“Con Peter Gabriel, con Sting”.
ideleon@eluniversal.com
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