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Redescubra los sabores de

Déjese seducir por la nueva oferta gastronómica de este rincón colonial capitalino o permita que las viejas opciones —esas que se han consolidado en el tiempo— sorprendan y reconquisten su paladar. María de los Angeles Herrera. Fotos: Natalia Brand

El Hatillo es una prueba viviente del pasado histórico de Venezuela. Es uno de los rincones más visitados por los caraqueños —sobre todo durante los fines de semanas— debido a la variedad de actividades que ofrecen cada una de sus calles. Desde la apacible Plaza Bolívar
y su tradicional iglesia, hasta sus múltiples galerías de arte, sus cafés y restaurantes: todo invita al goce de los sentidos y a olvidarse del tiempo, porque no hay nada mejor que disfrutar de los espacios sin las presiones propias de la modernidad. Súbase en el tranvía estacionado en la plaza y adéntrese en las agrestes zonas aledañas o anímese a recorrer a pie hasta el último recodo del pueblo y déjese impresionar gratamente con sus múltiples propuestas.   


Quienes disfrutan de los artículos expuestos en Hannsi, el centro artesanal más grande de la zona, de seguro han pasado alguna vez por La Bodega, un espacio que nació hace cinco años para brindarle a los visitantes la oportunidad de relajarse y merendar, al tiempo que disfrutan de la cantidad de exquisiteces que alberga en su interior, y que van desde bolsas de café en grano —que se tuesta en el lugar, a la vista de todos— hasta habanos importados, dulces criollos, chocolates con hermosos empaques y  licores.

A juicio de Ana Camacho, asistente administrativa del lugar, el éxito de La bodega de Hanssi está en su ambiente familiar, en la amplitud de sus espacios, en la variedad y calidad de sus productos, en el buen trato al cliente y, por supuesto, en la atención personalizada. Los postres, panes y croissants son elaborados en casa, tienen una amplia oferta de bebidas como jugos naturales, granizados y chocolate caliente; y ni hablar de su café artesanal, que se ha vuelto popular debido a que es tostado y molido por ellos mismos. Están abiertos todos los días a partir de las 10:00 am; de lunes a jueves cierran a las 7:00 pm y los fines de semana a las 8:00 pm. Aceptan todas las formas de pago, incluyendo las tarjetas Diners Club y American Express.

Coordenada
La bodega de Hannsi, calle Bolívar, número 12.
Telf.: 963.1603. www.hansi.com.ve
Correo: hannsi@cantv.net


En plena carretera de La Unión, un modesto techo de zinc alberga uno de los secretos mejores guardados del Municipio El Hatillo: Cachapas Doña Inés, un local que empezó como una pequeña venta de empanadas y pastelitos, pero que hace cuatro años se convirtió en un punto de referencia para quienes desean deleitarse con sus cachapas de puro maíz, servidas con un queso artesanal que tiene una textura intermedia entre el de mano y el telita; además de sus famosos sándwiches de pernil macerado con especias y cocido al carbón. 

Aunque el lugar es bastante sencillo, cuenta con un fresco clima de montaña y tiene una hermosa vista de los sembradíos de la zona, elementos que hacen sentir al comensal como en el campo, pero sin salir de la ciudad. Otro de sus atractivos —y, para muchos, el de mayor peso— es la calidez de la atención, pues sus dueños se preocupan tanto por sus comensales que hasta los hacen partícipes del proceso de creación de los platos y de la escogencia de sus nombres. Así fue como surgieron sus peculiares batidos de frutas combinadas con yogur, llamados Consuelo (fresa), Consentido (mora), Simpática (durazno) y Gringo (guanábana).

Cachapas Doña Inés está abierto de martes a sábado de 8:30 am a 7:00 pm , mientras que los domingos abren a la misma hora pero cierran a las 6:00 pm. Sus consumos, obviamente, dependerán de su apetito, pero una cachapa mediana con un jugo ronda los 10.000 bolívares, mientras que un sándwich de pernil y una bebida puede costar cerca de 18.000 bolívares, precio bastante razonable si se toma en cuenta que alberga 350 gramos de carne de cerdo en su interior. Ante la insistencia de los clientes, recientemente comenzaron a ofrecer almuerzos ejecutivos de martes a viernes. 

 

De un tablón, una soga y una llanura nació Botalón, rejo y sabana, un restaurante con 15 años de experiencia en la venta de comida venezolana. Carne en brasa, en vara y a la parrilla, ensalada de aguacate y palmito, tostones, pabellón, asado negro, mondongo y cruzado son algunas de las ofertas de este “galpón decorado”, como le llama Yamileth Romero —una de sus dueñas—, para quien “la calidad de la comida preparada al momento, el buen servicio y la atención personalizada” han sido la mejor carta de presentación.

Los fines de semana el lugar se muestra repleto de comensales, sobre todo a la hora del desayuno, cuando los mesones de madera se llenan de arepitas asadas con nata, caraotas, queso a la plancha, perico, aguacate, carne mechada y hasta tajadas. Llaman la atención los nombres de los platillos y bebidas: algunos hacen alusión al llano, como los desayunos el vainero, el sabanero y el corral; mientras que otros resultan particularmente románticos, especialmente los de luna de octubre y morir soñando, sus batidos frapé de naranja y limón con leche.

El consumo promedio por persona ronda los 25.000 bolívares y para eventos especiales se puede reservar el piso superior, una especie de churuata abierta que permite visualizar parte del paisaje de la zona.

Coordenadas
Cachapas doña Inés, carretera La Unión, Hacienda La Unión. Antes de la capilla San Isidro. Telfs.: 961.3962/ 0414-136.9882
Botalón, rejo y sabana, carretera La Unión, entrada de la urbanización Vista al Valle. Telf.: 963.8390


La Grotta fue  la primera pizzería de El Hatillo y aún se mantiene en pie como una de las mejores opciones del municipio. A primera vista las luces bajas, los colores fuertes del decorado y las notas musicales de anime adheridas a las paredes pueden tomarle por sorpresa, pero estos detalles son, precisamente, los más alabados por su clientela, ya que acentúan la sensación de estar dentro de una gruta.

Aunque ofrecen pastas, ensaladas y carpaccios, el fuerte del lugar está en sus 34 variedades de pizzas a la leña, entre ellas las más vendidas son la primavera (tomate, mozzarella, jamón, tocineta, pimentón, cebolla y maíz) y la Grotta, una mezcla entre la cuatro estaciones (jamón, alcachofas, aceitunas y champiñones) y la cuatro quesos (mozzarella, ricotta, parmesano y azul). Los precios oscilan entre 12.000 y 20.000 bolívares (sin IVA) y los fines de semana tienen promociones de 2x1.

El ambiente es informal y casi siempre está amenizado por suaves notas de jazz, lo cual no es de extrañar dado que sus dueños son patrocinantes del Festival de Jazz de El Hatillo y los espacios del local sirven de escenario para las presentaciones de músicos de la talla de Alfredo Naranjo. La Grotta está abierta de martes a domingo desde las 12:00 hasta las 11:30 pm. 

 

Una estrecha escalera de madera permite el acceso a Capri, un acogedor rincón de El Hatillo donde los amantes de la sazón italiana podrán darse banquete con los platillos preparados por Ita Bettin, su amable anfitriona. La incomodidad causada por el reducido espacio y la calidez de sus fogones —completamente abiertos al público— es olvidada ante la presencia de sus exquisitas propuestas gastronómicas, entre las que destacan los carpaccios y ensaladas, los tortelones de auyama y de salmón con sus especiales salsas,  los antipastos, el minestrone y la sopa de lentejas, el popular pasticho y –por supuesto- el tiramisú o la demandada marquesa de ciruela.

El consumo promedio por persona —que incluye una entrada, un plato principal, una bebida y un postre— es de 30.000 bolívares, y aceptan todas las formas de pago —incluso la tarjeta de crédito Diners Club—. Sólo están abiertos de martes a domingos, entre las 12:00 y las 5:00pm. Si decide visitarlos durante el fin de semana deberá tener paciencia, pues el lugar es muy concurrido y no admite reservaciones.

Coordenadas
La Grotta, calle El Comercio, frente a la Plaza Sucre. Telfs.: 961.3266/ 963.4637
Capri, calle La Paz con 2 de Mayo, edificio 2 de Mayo, piso 1, local 4. Telfs.: 963.4653/ 961.2655. www.capri.com.ve


Luego de construir el Centro Comercial Los Aleros, Mauricio Jalfón no sabía cómo aprovechar la terraza y decidió atender las sugerencias de su amigo Wilson Heredia, un chef de conocida trayectoria en la cocina suiza. ¿El resultado? Un restaurante que ya lleva once años abierto al público, ofreciendo platillos tradicionales de la gastronomía suiza y francesa combinados con toques caribeños, y que aún se mantiene vigente gracias a las oportunas innovaciones en su carta, la atención personalizada, la excelente vista desde sus espacios abiertos y, por supuesto, la calidad de la comida ofrecida.

En Mauricio’s todos los detalles han sido cuidados para hacer sentir bien al comensal. Su lema es “cenar en la tierra teniendo como techo la luna y las estrellas”. Para lograrlo esperan que la terraza esté repleta y retiran los toldos mecánicos, de esta manera los visitantes tienen una completa conexión con su entorno. El cuidado de los detalles es tal que ofrecen abrebocas o cocteles por cuenta de la casa, platillos especiales para quienes vengan a satisfacer antojos, ruanas tejidas a mano para aquellos que padecen de frío nocturno, y para los que aman las antigüedades, disponen de las mismas máquinas que usa el Chalet de Gruyére en Suiza para servir la raclette (queso fundido).

Ternera, pato, mejillones, langostinos y cordero son algunas de las especialidades del lugar; y ni hablar de sus famosos fondues, sus risotos y sus postres, entre los que destacan las crepes de bayas del bosque con helado de vainilla y las de banana con chocolate tibio y lluvia de almendras. El consumo promedio por persona —incluyendo una copa de vino, una entrada, un plato fuerte y un postre— ronda los 50.000 bolívares y aceptan todas las formas de pago, excepto las tarjetas de crédito Diners Club y American Express. En la semana abren después de las 6:00 pm, pero los sábados y domingos están abiertos desde las 12:00.

Coordenada
Mauricio’s, calle La Paz, número 30. C.C. Los Aleros, plaza Bolívar, esquina Sur. Telf.: 963.0789.


Yuraima Blanco, la chef de Kasa Loka, está por abrir  las puertas de su casa para desarrollar la Galería de Arte Culinario (GAC), un espacio donde los amantes del buen comer podrán sentarse cómodamente en una hamaca o en un puff a degustar diversas preparaciones criollas, desde unos pastelitos andinos o unos tequeños rellenos de palo a pique hasta un buen sancocho, pasando por sus populares conservas saladas o dulces y, por supuesto, sus licores artesanales de naranja, avellana y whisky.

Lo interesante de esta informal propuesta es que los visitantes podrán aprender un poco sobre el origen de cada uno de los platillos consumidos, pues la idea de Blanco es que el venezolano conozca su herencia gastronómica; por otra parte, los clientes tendrán la oportunidad de observar —y hasta comprar— las piezas de arte expuestas, adquirir comida lista para llevar e, incluso, inscribirse en alguno de los talleres culinarios intensivos que dictará Yuraima los fines de semana. “Más que un restaurante —comenta la chef— se trata de una galería de productos gastronómicos artesanales, que surgió ante mi necesidad de informar, enseñar y rescatar nuestras raíces gastronómicas”.

Coordenada
Galería de arte culinario (GAC), calle Bolívar, quinta Ñuti. Telfs.: 961.6819/ 0416-609.3882/ 0414-541.3532. www.lanegra.com.ve


En mayo abrió sus puertas Gelato e caffé, un espacio donde se pueden probar alrededor de 40 sabores diferentes de helado artesanal que van desde los tradicionales brownie y almendras, hasta los de selva negra y pie de limón o de fresa, pasando por sus propias combinaciones, como la croccante (helado de fior di late y crujiente galleta), chocolate del bosque (con salsa de mora, fresa y arándanos) o el azurro (una especie de mantecado celeste). Además de las tinitas, barquillas y copas, venden waffles acompañados con helado, frutas y sus salsas especiales; cafés fríos y calientes, merengadas e infusiones exóticas. Y para un desayuno o una merienda salada, ofrecen pasteles argentinos y quiches, entre ellos los de ricota y espinaca, capresa, ajo porro y pollo.

La idea de Mónica Serrano y Andrea Falcone, sus propietarios, era recrear el concepto de una gelatteria italiana: un lugar sencillo, de exquisito diseño y dotado de una oferta variada, donde la calidad de los helados, su sabor y las generosas porciones ofrecidas fueran razones suficientes para atraer a los clientes. Por otra parte, los precios resultan bastante razonables: las tinitas y barquillas de dos sabores cuestan 6.000 bolívares, las copas no superan los 15.000, mientras que los waffles varían entre 6.800 y 9.000 bolívares. Y para quienes desean llevarse el postre a la casa, hay envases de medio litro y un litro que tienen un valor de 11.000 y 20.000 bolívares, respectivamente. Gelato e caffé está abierto de domingo a jueves entre las 12:00 y las 10:00 pm, mientras que viernes y sábados abren hasta las 12:00. 

 

Hace nueve meses que Marianne McGowan creó Blue Moon, una chocolatería artesanal donde los colores, sabores y aromas se mezclan para el deleite de los sentidos. Todos los detalles han sido cuidados para que los comensales tomen asiento y disfruten de los chocolates sin mayores presiones: desde la concepción del local —un espacio pequeño pero con una decoración acogedora en tonos índigo y ladrillo—, hasta su cristalino mostrador, donde se exhiben 25 tipos de bombones diferentes, sin contar con la variedad de trufas y los deliciosos turrones elaborados con semillas y frutas deshidratadas.

Quince años han pasado desde que Marianne llegó de Dinamarca y desde entonces quiso desarrollar un negocio que le brindara la posibilidad de aprovechar las bondades de la materia prima venezolana, además de los conocimientos que había adquirido sobre la fabricación de chocolates en su país natal. El valor agregado de estos productos está en su calidad, pues no se emplean esencias sino licores originales y Marianne se toma su tiempo para seleccionar las frutas a utilizar en los diferentes rellenos; sin embargo, como no poseen conservantes, su durabilidad es limitada.

Además de los bombones con frutas, licores y té, Blue Moon cuenta con exóticas combinaciones como la de lavanda y miel, ají picante con limón, wasabi con ajonjolí negro, curry con coco y hasta higo y nuez. Los bombones tienen un costo de 75.000 bolívares por kilogramo, pero pueden adquirirse al detal según su peso; también tienen cajitas para regalar. El local está abierto de martes a jueves, entre las 10:00 am y las 7:00 pm, y los fines de semana extienden el horario hasta las 9:00 pm. Aceptan efectivo, cheque y tarjeta de débito, y procesan pedidos grandes con más de dos semanas de anticipación. •

Coordenadas
Gelato e caffé. calle Comercio (bajando por la calle La Paz). Telfs.: 961.4554/ 5717.
Correo: gelatoecaffe@yahoo.com
Blue Moon Chocolates. calle La Paz, local 20 (frente a la iglesia). Telfs.: 963.3023 y
0416-727.3052. www.bluemoonchocolates.com
Corrreo: info@bluemoonchocolates.com

 

 


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