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Alimentos: La mejor medicina (II)
Desde las manzanas hasta la cebolla, los
alimentos combaten las enfermedades del corazón, el cerebro
y el organismo en general
Cáncer.
No olvide comer sus frutas y vegetales. Los vegetales crucíferos,
como el brócoli y el berro, contienen fitoquímicos
llamados isotiocianatos, que ayudan a nuestro cuerpo a eliminar
posibles agentes cancerígenos. Las coles de Bruselas, el
coliflor, la col rizada, los brotes de mostaza son algunos ejemplos,
pero hay innumerables vegetales crucíferos que le brindarán
lo que necesita.
Una dieta rica en vegetales del grupo de los bulbos, como ajo, cebollín
y cebolla, reduce el riesgo de sufrir cáncer de próstata,
según un estudio del National Cancer Institute. El cebollín
ofrece la mayor protección, pero si prefiere el ajo, el estudio
señala que un grano al día es suficiente.
Las frutas también tienen este poder protector. El tomate,
por ejemplo, contiene licopeno, que protege las células de
los agentes cancerígenos.
Osteoporosis / Menopausia.
La leche no es el único producto que combate el deterioro
de los huesos. El té contiene flúor y flavonoides,
que incluyen derivados de estrógenos vegetales, y ambos son
positivos para el fortalecimiento óseo. Un estudio realizado
en Taiwán, publicado en los Archives of Internal Medicine,
observó a 1.037 personas, entre hombres y mujeres, que eran
bebedores de té desde hacía mucho tiempo. Se encontró
un incremento en la densidad ósea en las personas que tomaban
un promedio de dos tazas al día de té negro, verde
o el oolong, una variedad de té negro, por lo menos durante
seis años.
Existen numerosos alimentos que ayudan a mantener una estructura
ósea fuerte, incluyendo el repollo, el brócoli, las
semillas de sésamo, las sardinas y, por supuesto, la soya.
Las mujeres menopáusicas con altas concentraciones de soya
en su dieta tienen huesos más sanos, según un estudio
en la Universidad de Illinois. "La inclusión regular
de soya en la dieta protege los huesos", señala Weil.
"Pero es importante que las mujeres jóvenes sepan que
la osteoporosis se puede revertir al aumentar la ingesta de calcio
durante la menopausia".
La soya también es un reductor significativo de los síntomas
de la menopausia. Un estudio realizado en Australia en 58 mujeres
descubrió una disminución de 40% en los accesos repentinos
de calor entre las que consumían 45 gramos de harina de soya
al día por un período de 12 semanas.
Memoria. Ejercitar
la mente resolviendo crucigramas puede ayudar a mantener su capacidad
de raciocinio, pero los estudios demuestran que también pueden
contribuir los alimentos que ingiera.
Ciertos alimentos pueden prevenir problemas relacionados con el
aspecto cognoscitivo. El ácido linoleico es esencial desde
el punto de vista nutricional. Se le encuentra en los aceites de
semillas, como cártamo y girasol. Así mismo, de acuerdo
con un estudio realizado por el Centro Médico de la Universidad
Loyola, puede ayudar a controlar la hipertensión y por consiguiente
los infartos.
Igualmente importante es lo que bebemos. Según un estudio
recientemente publicado en la revista Neurology, las personas
que ingieren vino moderadamente tienen menos riesgos de sufrir demencia,
incluyendo el Mal de Alzheimer. El vino tinto es especialmente favorable
ya que tiene alto contenido de flavonoides. Por supuesto, los antioxidantes
son importantes en el mantenimiento de la habilidad cognitiva. Estos
agentes que combaten las enfermedades saltaron a la palestra de
nuevo en dos estudios recientes publicados en el Journal of the
American Medical Association. Los investigadores hallaron que
las dietas ricas en antioxidantes -especialmente la vitamina E-
pueden ayudar a proteger contra el Mal de Alzheimer.
Humor. Investigaciones
muestran que el chocolate es bueno para el humor. Los fitoquímicos
del chocolate desencadenan la misma reacción que algunos
medicamentos antidepresivos, según un estudio publicado hace
poco en el American Journal of Psychiatry. Los autores descubrieron
que al ingerir chocolate se liberan endorfinas, proteínas
con propiedades analgésicas que surgen de forma natural en
el cerebro. Pero no hay que exagerar, con sólo un poco obtendrá
suficiente estímulo. l
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