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Una historia rocambolesca
Max Haines
Estas niñas tenían algo
más que imaginación
Desde
que existeN las pruebas de ADN, a veces tenemos la impresión
de que la liberación de prisioneros inocentes es algo reciente.
Nada más lejos de la verdad.
Louise tenía una hija, Julia May, de 12 años, y un
hijo pequeño, pero nunca se casó. Sus propios hijos,
además de dos sobrinas, Topsy Warren, de 14 años,
y Anne Mary Smith, de nueve, vivían con ella en una casucha
en Alabama, no muy lejos de Montgomery. Vivían en una típica
plantación del sur. Estábamos en el 1928 y Louise,
como siempre, tenía un novio. Se llamaba George Yelder. La
mujer sentía muchísimos celos por lo bien que se llevaba
con sus hijos. Un buen día, Louise estaba fuera, en Montgomery.
Cuando llegó a su casa se enteró de que George había
estado por allí durante su ausencia y que le había
regalado a Topsy un dólar de plata.
Louise se puso furiosa y le dio a Topsy una buena paliza. Como si
la tierra se la hubiera tragado, Topsy desapareció. Empezó
a correr el rumor de que Louise había matado a Topsy en un
ataque de celos. En menos de lo que canta un gallo, algún
bocazas llamó a la policía, y Buck Meadows, el ayudante
del sheriff, fue enviado a investigar la desaparición.
Cuando llegó a la casa, Louise estaba fuera, por lo que habló
con su joven hija Julia y su sobrina Anne Mary. Lo que le contaron
transformó una desaparición de rutina en un famoso
caso de asesinato. Julia le dijo al agente que su madre se había
puesto hecha una fiera cuando se enteró de lo del dólar
de plata, y le había dado a Topsy una buena paliza. Esa noche,
George volvió a la casa. El y Louise tomaron una linterna
y salieron fuera, cerca de un montón de madera, no muy lejos
de la casa. Julia dijo que su madre le pidió que se quedara
de guardia por el camino y les avisara con un grito si pasaba alguien.
Luego, Louise y George le dijeron a Topsy que se acercara con ellos
al montón de madera. Poco después, Julia oyó
a Topsy aullar de dolor. Después, su madre la llamó
para que fuera hasta la pila de madera donde Topsy yacía
muerta a los pies de la pareja. Le habían deshecho la cabeza
con un hacha. Louise y George pusieron uno de los brazos de la pobre
Topsy encima de un trozo de madera y le dijeron a Julia que la matarían
si no le cortaba el brazo. Aterrorizada, la chica obedeció.
Luego, hicieron lo mismo con el otro brazo, y, de nuevo, la joven
hizo lo que se le pedía. Julia dijo que se le ordenó
que tomara un saco de la casa. George y Louise metieron dentro a
la pobre Topsy y se dirigieron al río Alabama con el cadáver.
Luego, George lavó la zona donde habían perpetrado
el asesinato y se llevó el hacha a la casa, donde la limpió.
Anne Mary le dijo al agente que ella estaba en la casa cuando todo
ocurrió. Al mirar por una grieta que había en la pared,
había visto a George y a Louise matar a Topsy. También
pudo describir con todo detalle cómo forzaron a Julia a cortarle
los brazos a Topsy. Meadows, como ayudante del sheriff, era consciente
de que estaba escuchando una historia rocambolesca de la boca de
dos niñas de 12 y nueve años, así que las interrogó
por separado e intentó ver si sus relatos resultaban contradictorios.
Las niñas nunca dijeron nada que se contradijera.
Louise Butler fue arrestada. Admitió haberle dado a Topsy
una paliza pero negó haberla matado. Dijo que Topsy sencillamente
había desaparecido. Unos días después confesó
que ella y George la habían matado y habían arrojado
al río Alabama su cadáver.
Entre tanto, George Yelder fue arrestado. George mantuvo su inocencia,
en todo momento. Luego, en una total y absoluta vuelta de tuerca,
Louise rechazó su propia confesión. Las cosas estaban
pasando muy rápido. Cuando se celebró la audiencia
preliminar, ya había un montón de pruebas en contra
de Louise y George. La propia hija y la sobrina de Louise iban a
testificar en su contra, en calidad de testigos oculares. Aunque
se había negado a reconocer su propia confesión, ésta
seguía siendo un factor en su contra. Las niñas salieron
a testificar y dijeron que amaban a Louise pero que tenían
que decir la verdad. Habían visto a Louise y George Yelder
matar a Topsy Warren.
El 24 de abril de 1928 se inició el juicio por asesinato.
George y Louise se declararon inocentes pero fueron considerados
culpables y ambos sentenciados a cadena perpetua en la Penitenciaría
del Estado de Alabama.
Nuestra pequeña historia de horror debería haber acabado
ahí, pero no fue así. Y es que, sólo una semana
después, alguien vio a Topsy en el cercano condado de Dallas.
No estaba muerta en absoluto. Las autoridades llevaron a Topsy a
Alabama y no quedó ninguna duda sobre su identidad. Llevaba
las marcas de la paliza que le había dado Louise, pero nadie
la había asesinado. El gobernador de Alabama otorgó
el perdón y, al cabo de seis semanas, George y Louise fueron
liberados.
¿Cómo
se habían inventado las niñas una historia tan macabra?
Al parecer, George Yelder tenía un enemigo que había
oído hablar de la desaparición de Topsy. Conocía
bien a las niñas y tenía muchísima influencia
en ellas. Aprovechó esta oportunidad para inventarse esta
historia y estuvo entrenando a las niñas durante una semana
para que se supieran sus papeles al dedillo. Así, lo que
parecía un relato de lo más normal era, en realidad,
un papel bien ensayado.
George Yelder había dicho durante todo el juicio que él
no estuvo en casa de Louise el día del asesinato pero nadie
le había creído.
Luego, le preguntaron detenidamente sobre cuáles eran sus
sentimientos más íntimos sobre el caso. Dijo que fue
una experiencia inaudita oír a dos niñas a las que
conocía tan bien describir con todo lujo de detalles cómo
había matado a otra niña con un hacha.
A veces, dijo, era como si estuviera soñando, porque nada
de eso había ocurrido nunca.l
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