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Recupérese después del parto

Tómese un descanso. Se lo merece. Anteriormente, las madres permanecían en cama después de dar a luz. Ahora, las cosas son diferentes en detrimento de su salud y la del bebé. Christina Hopkinson

Confinamiento, reposo, luna de miel postnatal. Hay una variedad de expresiones que describen el tradicional período de descanso y recuperación después del nacimiento de un hijo. Sin embargo, ninguno de estos términos se corresponde con la realidad del postparto actual. Ahora, la madre sale apresurada del hospital al día siguiente del alumbramiento para hacer frente a un desfile de visitantes y actuar como si no hubiese hecho nada más extenuante que una sesión de yoga.

El año pasado tuve un hijo. Vinieron a visitarme. Les di de comer, serví champaña, disfruté toda la celebración y, desde luego, simultáneamente intenté arreglármelas con un bebé a quien tenía que amamantar y una herida de cesárea supurante. Una semana después, mi hijo sufría una deshidratación severa debido a problemas de alimentación, en parte a causa de mis excesivas actividades.

No todas las mujeres terminan nuevamente en el hospital con el bebé enfermo. Sin embargo, la falta de descanso adecuado origina una variedad de daños a muchas mujeres. ¿Acaso no sería mayor el número de mujeres que perseverarían con la lactancia materna si pudieran pasar un par de semanas metidas en la cama con su bebé, en lugar de estar de aquí para allá sirviendo refrescos a los visitantes? ¿Acaso no bajaría significativamente la cantidad de mujeres que se deprimen en las semanas posteriores al parto si realmente tuviesen suficiente tiempo para descansar y compenetrarse con el niño en las primeras etapas de su vida? Creo que la respuesta para ambas interrogantes es afirmativa.

Naomi Stadlen, especialista en asuntos postnatales, coincide en que recibir demasiadas visitas tras el nacimiento de un bebé es perjudicial para la salud del neonato. "Los niños recién nacidos suelen dormir para esconderse de todo el ruido y la estimulación excesiva. Podría significar que ni siquiera desean despertarse para tomar el pecho", afirma. En su opinión, cualquier visita que no sea de parientes cercanos sería una impertinencia. "Es como que nos presentemos en la oficina de alguien justamente cuando está apurado por terminar una asignación que debe entregar y esperar que nos agasaje".

Una amiga mía, quien también es madre, asemeja el hecho de tener que adaptarse a un recién nacido con el proceso de aprender a estacionar un auto: uno puede sentirse intimidado por la gran cantidad de intentos que se necesitan para hacerlo bien. Realmente, es peor que eso. Puesto que, al principio, uno debe desvestirse casi completamente para dar de comer al bebé, es más como aparcar un carro con el busto al descubierto -algo que está fuera de lugar en la sala de tu propia casa en presencia de parientes masculinos de la tercera edad. Stadlen considera que el niño "siente las vibraciones de torpeza" de una madre que intenta comprender el contradictorio concepto de amamantamiento discreto, en particular frente a suegros, tíos y otros representantes ocasionales de una generación anterior.

Jo Briggs, quien tenía un empleo a tiempo completo hasta el año pasado, cuando nació su hijo decidió no tener ese tan merecido descanso después del parto. Nueve semanas después de dar a luz viajó a Ibiza para casarse. "Sé que estaba loca, pero sólo una de mis amigas me lo dijo", explica. "Las demás, incluso las que tienen hijos, me dijeron que todo estaría bien. Pero fue lo más estresante de mi vida estar enviando correos electrónicos al párroco una semana después del nacimiento de Archie y lidiar con una lista de cosas pendientes. La próxima vez que tenga un bebé, me desconectaré completamente durante los primeros meses".

La periodista y madre de tres hijos Birna Helgadottir considera que actualmente se observa un fenómeno muy peculiar entre muchas mujeres. Si bien siempre se ha tomado cuatro semanas de descanso después del nacimiento de sus hijos, afirma que es una bravuconería de parte de algunas mujeres el llevar y traer a sus hijos de la escuela -embarazadas un día y cargando un bebé el próximo. "Parte del problema radica en que las madres de muchas personas tratan a las mujeres que regresan de dar a luz como si no hubiese pasado nada. Se olvidan de que ellas mismas estuvieron al menos una semana en el hospital y salieron más recuperadas". En el pasado, las enfermeras de los hospitales también se encargaban de los niños casi todo el tiempo. Así, las madres recién dadas a luz podían tomarse un muy merecido descanso. Estas ideas ya pasaron de moda, pero sí tenían su lado positivo.

En cambio, Deborah Jackson, cuyo libro "A Gift For New Mothers" (Un regalo para las nuevas madres) promueve el tradicional sentido común maternal. "Un descanso postnatal de 40 días es un reconocimiento al hecho de que tras dar a luz una mujer ya no puede ser la misma que antes. Incluso se ha demostrado que las madres que guardan reposo en cama tienen menos probabilidades de sufrir de depresión postnatal". Jackson también hace referencia a las tradiciones indias y gitanas de vestir ropa vieja durante un mes después del alumbramiento. "En esas condiciones, la madre es vista como un ser desaseado y no le permiten cocinar, realizar otros quehaceres domésticos ni mantener relaciones sexuales".

Es interesante notar que en el pasado existía la costumbre de la luna de miel postnatal. El historiador Malcolm Gaskill destaca el tradicional período antes del parto, durante el mismo y después de él, cuando la madre era mimada por mujeres conocidas como "hermanas por parte de Dios". Era tratada como una paciente rodeada de féminas únicamente durante varias semanas, hasta que estaba preparada para ser sometida a un proceso de purificación". Esta ceremonia, al igual que el chequeo médico de seis semanas, anunciaba al mundo que la mujer ya estaba "limpia" y, por consiguiente, estaba en condiciones de reanudar su vida sexual.

Esta tradición ya desapareció, lo que no es necesariamente algo malo. Se creía que si una mujer que no había sido "purificada" se aventuraba a salir de la casa, provocaría una epidemia de ratas. No obstante, las creencias más amables sobre el confinamiento después del parto también comenzaron a apagarse durante la revolución industrial. Este proceso se intensificó a medida que las comunidades tradicionales centradas en la familia se dispersaban y se observaba una migración en masa hacia las ciudades.

Para el siglo XX, las mujeres más pobres eran obligadas a levantarse y salir de casa mucho antes -si bien no fue una tradición que adoptaron con júbilo.

¿Un descanso postnatal de 40 días funcionaría para las mujeres del resto de mundo como en la tribu wayapo de Brasil? Probablemente, no. La mayoría de nosotras nos volveríamos locas si no tenemos alguien a nuestro alrededor luego que el padre del bebé regrese al trabajo. No todas tenemos una pariente que esté dispuesta a mimarnos y que haga más tolerable ese período.

No obstante, sí es preciso que adoptemos nuevas tradiciones -al igual que nuevas normas. No hay que prohibir las visitas necesariamente. Si nos van a visitar, que lleven los regalos indicados. No hay problema con los bombones y las flores, pero no es lo más adecuado cuando hay un niño recién nacido en casa. Hay obsequios mucho más nutritivos que ayudan a que la nueva madre se mantenga alejada de la cocina y recupere sus fuerzas.

Tras entregar los regalos, los visitantes deberían dirigirse directamente a la cocina para ayudar en la limpieza. También podrían lavar la ropa sucia en la lavadora o incluso hacer algunas compras para la nueva madre, y luego desaparecer en el acto. Olvídense de toda esa conversación como si estuviesen realmente interesados en el bebé, mientras que la madre va en busca de algunas galletas. No le hacen ningún bien a nadie. Si ella insiste, entonces deberían sentarse a escuchar con suma paciencia sus lamentos sobre los puntos de sutura de la cesárea y la falta de sueño, pero bajo ningún pretexto deben excederse en la visita. ¿No es lo más justo? l

THE GUARDIAN NEWS SERVICE. DERECHO DE EL UNIVERSAL. TRADUCCION SERVIO VILORIA FOTOS:ARCHIVO

 
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