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Entrada al Parque Nacional El Ávila, por Altamira

GIOVANNI SCUTARO

El diseñador enriquece sus colecciones escuchando la ciudad, se deleita con las puestas del Sol, y disfruta los domingos subiendo la montaña
Por Johan M. Ramírez Foto: Natalia Brand

"El parisino envidia al caraqueño"

Nació en San Cristóbal y a los seis meses lo trajeron a Caracas. Desde entonces, ésta es la ciudad de su vida, donde creció, se formó y se hizo un nombre: Giovanni Scutaro, uno de los más exitosos diseñadores de Venezuela. Y fue aquí, a finales de los ochenta, donde comenzó su historia. Era un joven recién graduado que usaba el Metro y los autobuses. "En ese tiempo pasé dos años con el mismo desodorante. Mi clóset era un par de zapatos, cuatro interiores, dos camisas, dos pantalones y un saco. Eso sí, impecable aunque no tuviera más que 20 bolívares en el bolsillo", dice hoy, mientras dirige una industria de la moda con prestigio internacional.

Pero todo cambió cuando un candidato a la presidencia de la república, Carlos Andrés Pérez, lo nombró su diseñador personal y asesor de imagen. Giovanni creó así las legendarias chaquetas a cuadros que acompañaron al aspirante a la silla de Miraflores. Su carrera se disparó, y una década más tarde, sin esperarlo, fue llamado para vestir a otro presidente: Hugo Chávez. Un arsenal de anécdotas se dispara, pero antes, el grabador debe apagarse.

"Soy un enamorado de esta ciudad", y lo dice, especialmente, como diseñador. "Súbete al Metro en Petare y bájate en Chacaíto: es impresionante cómo varía el estilo en cada estación y cómo los caraqueños buscan la forma de ir a la moda como sea: barato, caro, feo, bonito, inventado. A veces veo niñas vestidas con una creatividad abismal, pero ellas juran que se ven súper bien, y por eso se ven súper bien", añade.

En consecuencia, está convencido de que esta ciudad no tiene nada que envidiarle a las grandes urbes. "Al contrario, los parisinos nos envidian porque adonde vayamos, todos voltean a mirarnos. Hay algo de sensualidad, de estructura de cuerpos, de piel, somos únicos. En Europa ves mujeres vestidas espectacularmente, pero un maniquí quedaría mejor porque a ellas les falta nuestra personalidad", apunta, y recuerda un reciente desfile de Dior en Francia. "En primera fila había cinco mujeres fabulosas. No las conocía, pero estaba seguro de que eran latinas. En efecto, de las cinco tres eran caraqueñas".

"Súbete al Metro en Petare y bájate en Chacaíto: es impresionante ver cómo los caraqueños buscan la forma de ir a la moda"

Por eso, siempre oye a la ciudad antes de hacer nuevas creaciones. Así comprendió que, por un lado, está la Caracas del lujo y la alta costura, esa que compra un traje para una fiesta y luego no lo usa más, la de fastuosas recepciones en las que el asombro no tiene cabida ni las cifras reparo. Pero, por otro lado, está la urbe joven que quiere estar a la moda sin gastar una fortuna. Al entender esto, nació Ready to wear, una línea sport de la marca Scutaro.

Pero sea cual sea la Caracas, la ve bañada en colores, jamás de negro. "Eso se lo dejamos a otros", dice.

A la pregunta "¿Caracas se vestiría de Scutaro?", Giovanni es práctico y se va a los números: "Estamos produciendo tres mil franelas al mes… yo creo que ya está vistiéndose de Scutaro".

Si algo disfruta es subir El Ávila. Cada domingo, cual servicio religioso, se viste de zapatos de goma, franela y short, y sube hasta Sabas Nieves. Le encanta, casi tanto como mirar la montaña a las seis de la tarde. "En mi taller tengo una gran panorámica y siempre me pregunto si la gente se toma el tiempo de ver el atardecer en ese cerro, cuando cambia de naranja a morado, a grises, a verde en sus distintos tonos, hasta que se vuelve azul, oscuro… no hay que ir a los Médanos ni a La Gran Sabana para ver ese espectáculo. ¡Qué hermoso que aquí mismo, en Caracas, podamos disfrutarlo cada día!".

johan_ramirez3@hotmail.com

Asistente de fotografía: Anita Carli

 
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