| Todo
bien...
por ahora
Estampas se dio a la tarea de indagar sobre
la calidad del semen del venezolano.
Las estadísticas, por insuficientes, no ayudaron a alcanzar
conclusiones definitivas, pero dieron indicios de que no hay por
qué preocuparse...
por los momentos. Raúl Chacón
Soto
El alboroto lo causó un investigador
danés de nombre Niels Skakkebaek. Ya en 1992, este científico
había alertado sobre el deterioro de la calidad del semen
del varón, después de revisar 61 estudios realizados
entre 1938 y 1991 que incluían datos de por lo menos 15.000
hombres. El mayor hallazgo fue que, en esos cincuenta años,
la concentración de espermatozoides se había reducido
hasta en 50% -a un ritmo de 1% anual- al bajar de 133 millones/ml
en 1938 hasta 66 millones/ml en 1990. Los espermatozoides estaban
de capa caída, pues, según las observaciones de Skakkebaek,
marcando una tendencia que claramente representaba un grave riesgo
para la capacidad de reproducción del ser humano. La polémica
no se hizo esperar. A este trabajo rápidamente siguieron
otros realizados en las grandes ciudades europeas y algunas estadounidenses
que respaldaban o rebatían la tesis del deterioro seminal.
Al danés se le criticó la metodología, pues
como es fácil suponer, los estudios por él analizados
tenían, cada uno, su propia técnica, y eran aplicados
a poblaciones que no fueron escogidas con los mismos criterios.
Según sus detractores, que no son pocos, tales elementos
hacen dudar de sus conclusiones, pues la calidad del semen varía
a consecuencia de muchísimos factores -el día, la
edad, el estilo de vida, el tiempo de abstinencia, por mencionar
algunos- lo que hace particularmente difícil establecer comparaciones.
Por si fuera poco, los instrumentos disponibles para las cuantificaciones
se han hecho mucho más precisos -la tecnología avanza
haciendo más confiables los números, algo que no se
puede asegurar al remontarse a unas cuantas décadas-, y los
criterios para considerar normal el semen han variado con los años...
lo que resta fuerza a lo sugerido por Skakkebaek.
Quizás hay muchas razones para poner en duda tan alarmante
descubrimiento, pero también es claro que sí existen
suficientes indicios de una tendencia a la disminución de
la calidad del semen... aunque no se sepa si en proporciones semejantes
a las sugeridas por el investigador danés. Con esta premisa
está de acuerdo el urólogo venezolano Joseph Abitbol,
quien consultado sobre el tema, y en particular, sobre la calidad
del semen del venezolano, lo primero que asegura es que lo verdaderamente
importante -más allá de la caída o no del número
de espermatozoides- es si el hombre es fértil o no. “En
1998 o 1999, en la revista Time, también se publicaron los
resultados de un estudio que señalaba la caída en
picada de la cantidad de espermatozoides del semen de los estadounidenses.
De inmediato se hicieron otras investigaciones y ninguna fue concluyente,
porque hay muchas variaciones y se deben tener en cuenta muchísimos
factores”.
A juicio de Abitbol, y en consonancia con
la preocupación por la capacidad de fertilización
del hombre, lo que importa es que se cumplan con los rangos de “normalidad”
establecidos por la Organización Mundial de la Salud, y que,
en relación con la cantidad de espermatozoides, establecen
que todo está bien si hay más de 20 millones por mililitro,
una prueba que el venezolano supera con comodidad. “Puede
ser que la cantidad haya disminuido con el paso de los años,
pero siempre se mantiene en los rangos de normalidad”. Se
debe recordar que el hombre eyacula un promedio de 2 mililitros
de semen, lo que duplica la cantidad de espermatozoides disponibles
para la fertilización. “Y sólo se necesita uno”,
como destaca el experto, quien no deja de reconocer que hacen falta
más estudios para llegar a conclusiones satisfactorias, donde
se determine cuáles factores son controlables, porque hay
otros propios de la evolución. “Hemos cambiado... y
los parámetros seminales van a ir cambiando también”.
Disruptores estrogénicos
Cuando se busca a los culpables de la supuesta caída del
número de espermatozoides, las mayores sospechas recaen sobre
un grupo de sustancias químicas que reciben el nombre de
disruptores estrogénicos o alteradores endocrinos. Se les
llama de esa manera porque interfieren en la recepción de
la información hormonal en el organismo del varón.
“Existe una gran cantidad de alimentos -y drogas- que contienen
ciertos químicos que interfieren en la producción
de hormonas que regulan la espermatogénesis”, explica
Abitbol, quien de inmediato menciona como ejemplo a los esteroides
anabolizantes -los mismos que son utilizados por jovencitos para
desarrollar masa muscular en los gimnasios-, la nicotina, ciertas
drogas como la marihuana, sustancias tóxicas como disolventes
orgánicos, fenoles, insecticidas o tintes, la polución
ocasionada por el tráfico, el alcohol e, incluso, la quimioterapia.
Factores de origen externo también repercuten negativamente
en la calidad del semen, como sucede con el estrés y el calor.
“El estrés afecta el eje hipotálamo-hipófisis-gónadas,
lo que incide en una disminución de la producción
de espermatozoides”, apunta el especialista. En cuanto al
calor, conviene saber que los testículos están muy
bien en el escroto, pues necesitan permanecer entre 1 y 1,5 grados
centígrados por debajo de la temperatura abdominal para cumplir
a cabalidad con sus funciones. Por ello, el uso de ropa ajustada
es perjudicial -sube los testículos hacia el cuerpo, lo que
eleva la temperatura-, así como trabajar en sitios donde
el calor campea -panaderos y ceramistas tienen un semen de peor
calidad-.
La buena noticia es que no todo está
perdido cuando se tienen valores por debajo de lo normal. “Existen
tratamientos tanto médicos como quirúrgicos para mejorar
la calidad del semen, tanto en cantidad, como en movimiento y forma”,
dice Abitbol, quien de inmediato menciona, como ejemplo de ello,
el caso cuando se opera a un joven por sufrir de varicocele -una
especie de várice que afecta al testículo-. En otras
ocasiones basta con evitar la exposición al agente causante
del mal, si bien hay que recordar que existen, también, causas
mucho más complejas de infertilidad que, en algunos casos,
son insalvables.
En cuanto a la interrogante sobre la
calidad específica del semen del venezolano, el especialista
asegura que no hay manera de saber si se ha presentado una disminución
de la cantidad de espermatozoides por la sencilla razón de
que en el país no existen datos para hacer comparaciones.
Los espermatogramas, asegura, se empezaron a realizar en los ochenta,
lo que hace prácticamente imposible realizar estudios como
los que se han presentado en algunos países europeos y en
Estados Unidos. Queda, entonces, recordar, como ha dicho el propio
Abitbol, que lo importante es la capacidad de fertilización,
que, por lo que se puede ver, sigue intacta. l
rchacon@eluniversal.com
| Venezolano infertil |
Los
resultados de la gráfica corresponden a más de
700 pacientes de EMBRIOS quienes se consultaron, junto a sus
parejas, por infertilidad. Como puede observarse, 72% de los
varones no lograba alcanzar un porcentaje aceptable de espermatozoides
con morfología normal. De igual manera, casi 60% no alcanzaba
la concentración mínima de espermatozoides que
se sitúa en los 20 millones por ml. Para la mayoría
de estos pacientes hay soluciones: inseminación artificial,
fertilización in vitro y la inyección intracitoplasmática
de espermatozoides (ICSI). |
| FUENTE:
EMBRIOS. CENTRO DE FERTILIDAD Y REPRODUCCION HUMANA DEL HOSPITAL
DE CLINICAS CARACAS |
| LOS PARAMETROS DE LA NORMALIDAD |
| El semen normal, según
la Organización Mundial de la Salud, debe cumplir con
los siguientes parámetros: |
1 Concentración
total de espermatozoides
Corresponde a la concentración de espermatozoides (vivos,
muertos, inmaduros), y el resultado se expresa en millones/ml.
Poca cantidad: menos de 20 millones. Bien: entre 20 y 60 millones/ml.
Muy bien: más de 60 millones/ml.
2 Motilidad
Corresponde al porcentaje de espermatozoides móviles.
Poca cantidad: de 0 a 25% de es- permatozoides móviles.
Buena cantidad: entre 26 y 50% de espermatozoides móviles.
Muy buena cantidad: más de 50%.
3 Morfología
Mide el porcentaje de espermatozoides con morfología
normal. Se considera buena cantidad cuando más de 30%
de los espermatozoides tiene morfología normal.
4 Espermatozoides
funcionales
Según la OMS estos espermatozoides son los que presentan
movilidad progresiva útil y morfología normal.
Proporciona una medición directa de la capacidad de
fertilización. Es muy buena cuando hay más de
13 millones de estos espermatozoides por mililitro.
5 Concentración
de espermatozoides móviles
Mide la cantidad de espermatozoides con motilidad progresiva,
que es la que confiere capacidad fertilizadora. Valores esperados:
más de 26 millones/ml. |
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