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Bocados
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¿A qué edad deben empezar a comer carne los niños?
¿Cómo se la preparamos? ¿Podemos sustituirla por otros alimentos?
Por Silvia Cándano
Después de la leche, los cereales, la fruta y la verdura, hay que empezar a incluir carne en los purés del bebé. Este alimento le aportará proteínas de alto valor biológico (necesarias para la formación de los tejidos), hierro de origen animal (se asimila mejor que el de procedencia vegetal) y vitaminas del grupo B (sobre todo B12, que
resulta imprescindible para el funcionamiento del sistema nervioso).
El pequeño está cada día más activo y necesita nuevos nutrientes para reponer energías y crecer correcta y equilibradamente.
INCORPORAR LA CARNE A LOS PURÉS
Como cada niño tiene un ritmo de desarrollo distinto, espera a que el pediatra te diga cuándo puedes empezar a dar a tu hijo este tipo de purés más nutritivos, pero lo más probable es que sea entre los seis y los ocho meses. No tengas prisa por iniciarle en la carne, es mejor retrasar la introducción de este nuevo alimento hasta que el niño esté lo bastante maduro para que le siente bien y lo acepte con agrado, a que se lo des demasiado pronto y su organismo no lo tolere o al pequeño no le guste nada y le coja aversión.
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Cuando empieces a añadir carne a los purés de verdura de tu hijo, hazlo en muy poca cantidad, raciones de entre 20 y 40 gramos, hasta que cumpla los 12 meses. Opta por una carne suave y fácil de digerir, como el pollo o el pavo. Cuécela lo justo para que esté blandita (con el agua imprescindible para cubrirla y sin sal) y añádela a su puré deshuesada, sin piel y muy bien batida, para que tu pequeño no se encuentre tropezones. Si no le gusta, no le fuerces a tomárselo; durante unos días, mezcla su puré habitual con un par de cucharadas del agua que hayas utilizado para cocer la carne, para que se vaya habituando a su sabor. Así, la próxima vez que le des el puré con carne, se lo tomará mejor. Otra posibilidad es que pruebes a darle tarritos de verdura con carne. Quizá le gusten más que los purés hechos por ti, porque su textura es más homogénea.
TRUCOS PARA QUE LA COMA MEJOR
Generalmente los problemas con la carne aparecen más adelante, una vez que el niño empieza a masticar: se mete un trozo en la boca y comienza a darle vueltas hasta formar una bola seca y fibrosa, incomestible (es mejor que la escupa, para prevenir posibles atragantamientos). Si sabes de qué hablamos, ármate de paciencia e intenta que la carne que das a tu hijo sea especialmente tierna y jugosa, para que le cueste menos masticarla. Para ello es importante que al comprarla en la carnicería pidas piezas jóvenes y que al prepararla recuerdes estos consejos:
• Déjala en remojo en leche un par de horas antes de prepararla.
• Si la haces a la parrilla, pon sólo unas gotas de aceite (no la frías) y no la pases demasiado, para que no se endurezca. Para darle la vuelta no la partas ni la pinches con el tenedor, es mejor que uses las pinzas, así no perderá sus jugos y estará más blandita.
• Si la cueces, no lo hagas en exceso, pues quedará demasiado dura (además de perder nutrientes).
• Si la cocinas al horno, rocíala a menudo con el jugo que vaya soltando.
• Si la preparas en el microondas, mete dentro de éste un vaso lleno de agua y evitarás que se reseque.
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• Si la salas (no debes hacerlo en el primer año, y después tampoco es realmente necesario), no lo hagas mientras la estás cocinando, sino después, para que no se endurezca.
• Antes de preparar albóndigas, hamburguesas o filetes rusos, mezcla la carne picada con un migote grande de pan empapado en leche, huevo batido y champiñones guisados muy picados. Así estará mucho más jugosa. Recuerda que no debescomprar la carne ya picada, sino elegir una pieza que te guste y pedir al carnicero que la pique delante de ti. También es aconsejable que la consumas el mismo día en que la compres y que no la cocines en el microondas, salvo que en las instrucciones ponga que es adecuado para preparar esta carne.
QUE NO LE FALTE DE NADA
Entre los 18 meses y los tres años, lo ideal es que los niños tomen raciones de unos 50 gramos de carne, en días alternos con el pescado. Y entre los tres y los cinco años, raciones de unos 80 o 100 gramos, también en días alternos con el pescado.
Ya ves que son colaciones escasas, pero si después de intentar todo lo que te hemos sugerido en este reportaje, tu hijo sigue sin aceptar la carne, no te obsesiones: si le proporcionas una dieta completa y variada, siempre bajo la supervisión de su pediatra, tanto las proteínas como el hierro y la vitamina B que le aporta la carne puede recibirlos de esos otros alimentos que sí acepta bien, y así no sufrirá carencias nutricionales. Obtendrá las proteínas animales de la leche y los derivados lácteos, del huevo y del pescado. El hierro, de la leche de crecimiento (si la toma), del pescado y de las legumbres (procura que después de comer lentejas, garbanzos y judías, se tome de postre un zumo de naranja o una mandarina, porque la vitamina C favorece la absorción del hierro). Y la vitamina B se la proporcionará la yema de huevo, el pescado y los cereales.
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Otra alternativa puede ser el jamón, ya que algunos pequeños que se niegan a tomar carne lo aceptan estupendamente. El de York, que tiene que ser de muy buena calidad para que no contenga demasiados conservantes y grasas saturadas (si no, es mejor darle jamón dulce o de pavo), lo puede tomar desde los ocho meses, picadito para que lo coja él con los dedos, y una vez que sepa masticar bien, en lonchas transparentes preparadas de formas distintas: untadas con queso, enrolladas y enfriadas en la nevera; envolviendo espárragos y cubiertas de besamel para gratinarlas al horno...
En cualquier caso, aunque sin carne la dieta de tu hijo puede seguir siendo equilibrada, no cabe duda de que éste es un alimento muy nutritivo, que aportará energía a tu pequeño.
CADA TIPO DE CARNE A EXAMEN
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A tu hijo le gustará la carne si, además de aplicar los trucos que te sugerimos en el texto, se la preparas de diferentes maneras para que no se aburra de comerla siempre igual. Te damos unas ideas:
• Empanándola con pan rallado y una cucharadita de levadura de cerveza.
• Troceada y aderezada con salsa de tomate casera con una besamel clarita.
• Rebozada con huevo y perejil muy picado.
• Partida en trocitos y rehogada con un chorro de aceite de oliva (0,4º) y unas ramitas
de tomillo.
• Desmenuzada y mezclada con su puré habitual.
• En guisos y estofados (al principio, sólo el caldo).
• Picada, como relleno de la pasta (canelones), de la masa (empanadillas) o de los nidos de hojaldre.
• Ensartada en brochetas.
• Picada y revuelta con arroz blanco, macarrones o espaguetis.
Si a pesar de prepararle estos platos tan apetitosos, tu hijo sigue rechazando la carne, ofrécesela camuflada entre otros alimentos que sí le gustan. Dásela en tortilla, como un ingrediente más de la pizza, en crema adornada con picatostes...
Ave (pollo y pavo). Es la carne más blandita, suave y digestiva. La pechuga es la parte menos grasa. Deshuesada -y quitando los cartílagos, la piel y las partes grasas-, los niños pueden tomarla cocida y batida en el puré de verduras desde los seis o siete meses, y a la plancha y desmenuzada desde los 12 meses.
Ternera. Contiene más hierro que la de ave, pero tiene una textura más compacta y es más fácil que los niños hagan «bola» con ella. Pueden empezar a tomarla a la plancha, muy picadita, una vez que aprenden a masticar, alrededor de los 12 meses.
Cordero. En realidad no es una carne tan grasienta como a veces se cree, pero sí demasiado fibrosa, por lo que no es adecuada para los bebés. Los niños pueden empezar a tomar la parte de la pierna, cocida o guisada, a partir de los 18 meses. Hasta los dos años no deben tomar costillasni paletilla, que son las zonas más grasas.
Conejo. Es una carne rica en hierro y en proteínas de alto valor biológico, pero tiene un sabor fuerte y una textura bastante dura, además de unos huesos diminutos, muy difíciles de quitar. No es adecuada para menores de dos años.
Cerdo. Es carne blanca y se asimila muy bien. Los niños pueden empezar a tomar el solomillo desde los ocho meses, triturado en el puré, y también en trocitos desde los 10 o los 12 meses.
Caza mayor (gamo y ciervo). Esta carne, especialmente rica en hierro, tiene un sabor fortísimo y es bastante grasa y muy fibrosa. Por todo ello los niños no deben tomarla hasta los tres años.
Entre los tres y cinco años lo IDEAL es que los niños tomen raciones de unos 80 o 100 g de carne |
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