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"DECANOS DE LA NAVIDAD"

Por Efraín Castillo

Son como la hallaca o el pan de jamón, como el arbolito o el pesebre. Se han vuelto fieles invitados en nuestras casas cada vez que llega diciembre y no importa que pasen los años, siempre acuden a nuestro encuentro cuando los llamamos. Algunos tienen dos, tres y hasta cuatro décadas entre nosotros y aunque el tiempo pasa, siguen tan vivos en la memoria colectiva como la primera vez que los conocimos. Estampas conversó con cinco hombres y mujeres que quedaron tatuados en el imaginario navideño venezolano gracias a su voz o a sus composiciones. En estas páginas contarán qué significa formar parte de cada Nochebuena o Fin de Año, cómo lograron convertirse en esos regalos que pasan de generación en generación y hasta qué pasos están dando actualmente. Éste es un homenaje a las voces y rostros de la Navidad venezolana, más vigentes que nunca, aunque algunos ya no graben discos o prefieran mirar todo desde las gradas del retiro. Como dice una canción: recordar es vivir.

efcastillo@eluniversal.com

Nancy...
Sigue siendo una pascua

Hace 31 años editó su primer disco de Navidad y aunque su música no suena en la radio con la frecuencia de otros tiempos, Nancy Ramos sigue siendo recordada como sinónimo de las fiestas decembrinas. Institucionalizó en Venezuela el Ven a mi casa esta Navidad y, entre 1976 y 1995, editó 12 producciones con temas pascuales

¡Tubo, tubo, tubo, tubo,
qué tubo te voy a dar,
como no vengas conmigo
la Nochebuena a celebrar!

Si tarareó estos versos y hasta los bailó emocionado al leerlos, usted es del grupo de los llamados Adultos Contemporáneos (adolescentes y jóvenes de los años setenta y ochenta) que tienen fresca en la mente la imagen de Nancy Ramos, menudita y vestida como asistente de San Nicolás, cantando en cuanto musical decembrino hubiera. Su primer disco navideño (Yo también soy Navidad) se editó en 1976 y llegó a vender la astronómica cifra de 600 mil copias. A partir de entonces, sus producciones se hicieron imprescindibles cada diciembre. Tun Tun, Niño Lindo, Esta parranda te la debía, Vuela la paloma y hasta tres discos grabados con Un Solo Pueblo se cuentan en el haber de la "muñequita que canta", como la apodaron durante mucho tiempo en el medio artístico.

"Yo había tenido la oportunidad de viajar a Europa con éxitos internacionales comoLa Bámbola o Ese mar es mío, pero con los discos de Navidad visité buena parte de América Latina. En Chile fui artista invitada cada diciembre durante más de 10 años".

En la última década han sido editadas tres recopilaciones en CD de los éxitos pascuales que la cantante grabó originalmente en formato LP, y aunque Nancy Ramos no pisa los estudios de grabación desde hace ocho años, sus canciones suenan como fondo musical en muchas fiestas. Además, todavía realiza presentaciones "privadas o pequeñas", según confiesa. Su agenda incluye conciertos en Valencia, Barquisimeto, Maracaibo o Margarita, y hasta en la isla de Aruba la siguen esperando año tras año para que les regale sus parrandas.
"Para la gente de Aruba, Navidad es Nancy. Tengo siete años viajando hasta allá y, de hecho, voy ahora en diciembre. La gente me trata maravillosamente. Allá muchas veces me ha recibido un gentío en el aeropuerto y hasta me han trasladado en limosina".

Nancy Ramos aspira poder grabar un nuevo álbum de Navidad en 2008, con el deseo de refrescar la memoria de quienes hayan podido olvidarla y entrar en la de las nuevas generaciones. "Hay gente que piensa que uno es un ancianito porque tiene tiempo en este medio. Yo me siento vigente y tengo mucho que dar".

"Sé que hay nuevas tendencias musicales y que las nuevas generaciones van entrando en el gusto del público, pero mientras mis discos sigan siendo editados, habrá alguien que los compre. Y los que hoy son padres van enseñándoselos a sus hijos para que los escuchen"


Como la primera vez
A fines de octubre, Nancy Ramos se unió a Trino Mora, Carlos Moreán, Ivo y Henry Stephen para dar un concierto que rememoró los éxitos de estos cantantes célebres de la década de los sesenta. El espectáculo plenó el Aula Magna de la UCV e hizo sentir a Nancy Ramos como en los tiempos de oro de su carrera. "La gente se paró, aplaudió y gritó durante todo el concierto y me sorprendió que a la salida del espectáculo varias personas se me acercaron a pedirme autógrafos o a saludarme y muchas de ellas eran jóvenes. Eso me erizó la piel. Me emocioné como mi primera vez en el escenario".

 

 

¡FELIZ AÑO, VENEZUELA!

Su voz nunca falta a una cita en los hogares venezolanos. Llega puntual cada 24 y 31 de diciembre para decirnos, a través de la radio, "Feliz Navidad" o "Feliz Año". Hablamos de José Luis Seijas Núñez, locutor con casi medio siglo de experiencia y muchas historias para compartir. Se dice fácil, pero 32 años contando las campanadas no son un día.

"Aunque mucha gente no conoce mi rostro, cuando me monto en un taxi o alguien me escucha la voz, inmediatamente
me pregunta con cariño si yo soy el que da el Feliz Año en la radio. Eso es muy satisfactorio"

José Luis Seijas Núñez es director general de Radiorama Stereo y Radio Popular, pero dos veces al año se quita el traje de gerente para hacer lo que le apasiona: la locución. ¿El motivo? Una tradición que inició en el año 1974 en YVKE Mundial y que desde hace 18 años cumple religiosamente todos los 24 y 31 de diciembre en el dial 103.3 FM y 950 AM. "Esto lo comenzó en Radio Caracas el fallecido locutor Miguel Toro y después lo seguí yo en la Cadena Mundial. A lo largo de los años he ido transitando por varias emisoras y, a donde voy, pido hacer el mismo trabajo".
Para Seijas, el éxito del programa radica en que no sólo incluye la cuenta regresiva del Año Viejo sino que revive a través de las ondas hertzianas una tradición muy venezolana. "Antiguamente se esperaba el Año Nuevo en las plazas, con el cañonazo que sonaba desde la Escuela de Instrucción de La Planicie y escuchando las campanadas de la iglesia. Eso fue lo que quisimos incorporar. Por eso desde 1975 transmitimos el sonido de las campanas de la Catedral de Caracas, el Faltan cinco pa´las doce y, por supuesto, el Alma Llanera, interpretada por la Banda Marcial Caracas. Eso produce una emoción muy grande en los oyentes". Además, cree que el estilo incluyente de su discurso al aire es definitivo. "El 31 de diciembre no tiene color político ni nacionalidad. A nosotros nos escuchan todos, porque unimos a la gente".

Tan importante se ha vuelto el programa que más de 40 anunciantes pagan millones de bolívares por estar allí y cerca de 21 emisoras del país se unen en cadena a la transmisión. Ahora se escucha por Internet en todo el mundo y es demandado por muchos venezolanos en el exterior. "He sabido de personas en Puerto Rico o en República Dominicana que utilizan sus radios de onda corta para sintonizarnos".

Minutos trascendentales
A Seijas no le pesa tener que trabajar cuando otros están celebrando. Aunque está acompañado por sólo cuatro o cinco personas, dice que no tiene tiempo para sentir tristeza. "En el momento de hacer el programa se sienten muy pocas cosas porque todo es muy rápido. Hay que leer los anuncios comerciales, ir haciendo la cuenta regresiva, saludar a los oyentes que llaman al programa y todo eso te envuelve en una tensión muy emocionante".

Ya se le ha hecho costumbre el que la familia no pueda compartir con él y tenga que conformarse con escuchar su voz por la radio. "En mi familia nunca hubo la tradición de reunirnos alrededor de la mesa a comer las 12 uvas o abrazarnos por el Feliz Año. Cada uno de nosotros vive la Navidad y el Año Nuevo a su manera". Sobre la soledad es enfático. "Yo no me puedo sentir solo, porque estoy acompañado por todos los venezolanos. Durante el programa recibimos centenares de llamadas e, incluso, dejamos de atender a muchos porque no tenemos tiempo".

Y es que para José Luis Seijas Núñez más importante es la satisfacción que queda cuando se apaga el micrófono y se va a su casa a descansar. "Yo no sé cuanta sintonía tendrá el programa, porque a esa hora es difícil medirla. Pero estar más de 30 años al lado de la gente y recibir llamadas de venezolanos que están en todas partes del país y hasta del exterior es muy significativo. Además, aunque mucha gente no conoce mi rostro, cuando me monto en un taxi o alguien me escucha la voz, inmediatamente me pregunta con cariño si yo soy el que da el Feliz Año en la radio. Eso es muy bonito".

Quizás por eso Seijas no piensa en el retiro. Aunque ya tiene 45 años en el medio, le deja a Dios la decisión de su salida del aire. "Sólo dejaré la radio cuando físicamente no pueda hablar." Además, para Seijas trabajar en Navidad y Año Nuevo es cuestión de cábala. "En el año 75 alguien me dijo que era afortunado porque terminaba y comenzaba el año trabajando. Estoy seguro de que eso es cierto y ya ves donde estoy. He tenido mucha suerte y estoy agradecido de poder hacer lo que quiero y que, además, me paguen por ello".

Curiosamente, aunque la voz y el programa de José Luis Seijas Núñez ya forman parte de la tradición navideña venezolana, Seijas aconseja no vivir aferrado a ellas. "Es bonito conservar las tradiciones porque nos unen como seres humanos, pero no podemos vivir anclados en ellas porque así no avanzamos. Lo que pasó, pasó. Lo bueno no vuelve y, afortunadamente, lo malo tampoco".

 

Betulio
Y SU VIEJO AÑO

Una oda al año que termina lo marcó de tal manera que hasta cuando no es tiempo de pascua, le piden que la cante. Betulio Medina le ha dado la vuelta al país con su Maracaibo 15 durante más de tres décadas, dos de ellas interpretando, una y otra vez, Viejo Año. El tema hoy forma parte del patrimonio cultural venezolano... Betulio, también.

Qué te pasa viejo año, qué te pasa,
que ya tienes tu maleta preparada,
dime si es que te han botado de la casa,
porque estás viejo, porque no sirves pa' nada

Veinticuatro años han pasado en el calendario y aun así los venezolanos siguen coreando cada diciembre los versos de esta canción. Compuesta por el productor musical Manuel Delgado, Viejo Año catapultó a Betulio Medina y lo convirtió en un icono tan navideño como la gaita que cultivan los zulianos . Desde entonces, no ha parado de grabar, cantar y viajar por todo el mundo con su Maracaibo 15. El hombre que comenzó a los siete años tocando maracas junto a su padre en Alma Zuliana, hizo pasantías en la agrupación gaitera Cardenales del Éxito y hasta estuvo a punto de convertirse en cantante de ópera, hoy sigue dándole gracias a la canción que le cambió la vida. "Yo veía cómo a los gaiteros les pedían autógrafos y siempre me decía que yo también lo iba a lograr, que iba a ser un cantante famoso y que llegaría con mi voz y mi música al alma de mucha gente. Gracias a Viejo Año, esto es una realidad. Y me siento tan comprometido con el público como el día que esa melodía sonó en la radio por primera vez".

La historia de Viejo Año comienza en 1983, cuando Betulio Medina quería hacer sonar algo más que gaita en los discos de su agrupación. "Yo había probado con la inclusión del tamunangue y la cumbia, y había tenido mis primeros éxitos con La Negra, Orinoco, La Moza y Amparito. Pero queríamos rescatar el aguinaldo, que había perdido mucha fuerza ante la gaita. Le pedí un tema a Manuel Delgado y grabamos Viejo Año. Sinceramente nunca imaginé que la canción sería el gran acontecimiento de mi carrera".

Hasta en Europa
Tal fue el impacto de la canción en la memoria colectiva, que desde entonces Betulio Medina no deja de incluirla en los repertorios de sus presentaciones, aunque no sea Navidad. "A veces no la canto en mis conciertos, pero inmediatamente el público me la pide. Una vez estaba cantando valses y temas tradicionales venezolanos con Huáscar Barradas y alguien me gritó: ¡Ey!, ¿qué pasó con Viejo Año? Estábamos en el mes de julio, pero, por supuesto, la canté". Con esta pieza Medina ha viajado a Miami, Atlanta y hasta a las Islas Canarias. "El año pasado estuvimos en Tenerife y comenzamos con esta canción. Para mi sorpresa, las 7 mil personas que estaban allí corearon el tema completico. La emoción fue muy grande".

El estilo de este aguinaldo ha influenciado otros éxitos, entre ellos, Compae venga un abrazo, Amigo y Triste Navidad. Todos forman parte del largo repertorio de melodías alusivas a los últimos días del calendario que, desde 1983, el cantante incluye en sus discos para hacer valer la exitosa fórmula de la melancolía decembrina. "Creo que el éxito de este tema radica en que cualquiera puede identificarse con él. Y yo he tratado de cantarlo para que cada quien se adueñe de él al escucharlo. Viejo Año es de la gente".

"Yo sé que hay venezolanos que se han ido del país y que en su maleta llevan un disco de Maracaibo 15. Eso es un orgullo para mí, porque quiere decir que soy parte de la familia"

El gaitero que cantó ópera
No muchos saben que Betulio Medina estuvo a punto de convertirse en tenor lírico. A principios de los años setenta, el gaitero viajó a Caracas desde su natal Maracaibo con la firme idea de entrar en el mundo del bel canto. "Estudié en la Escuela Nacional de Música Lino Gallardo y durante seis años hice piezas de zarzuela y arias de ópera como parte de mis exámenes de fin de curso. Después entré como coprimario al Coro del Teatro Nacional para buscar una beca y estudiar en Italia. Aunque todo iba bien, mi pasión por la gaita no me dejó ir más allá, llegó el éxito de La Moza y aquí estoy". Sin embargo, el intérprete de Canaima no abandonó del todo el estilo lírico. Las canciones populares que interpreta, gaitas o no, tienen un sello operático. Si usted ha escuchado alguna vez la versión que Medina hizo de Toro Cimarrón entenderá por qué su profesor de canto se enojó tanto cuando el marabino abandonó el camino de Pavarotti.

 

 

El BURRITO SABANERO
DE HUGO BLANCO

¿Qué sentiría usted si estrellas como Juanes interpretan su canción o si los niños aprenden sobre Navidad coreando su melodía?El famoso compositor de Moliendo Café cuenta cómo su burrito trota y trota más allá de Belén

 

 

Con mi burrito sabanero voy camino de Belén,
con mi burrito sabanero voy camino de Belén,
si me ven, si me ven, voy camino de Belén.
si me ven, si me ven, voy camino de Belén
Con mi cuatrito voy cantando, mi burrito va tocando,
con mi cuatrito voy cantando, mi burrito va tocando,
si me ven, si me ven, voy camino de Belén,
si me ven, si me ven, voy camino de Belén

Si al leer estos versos usted tararea inmediatamente la melodía y se transporta a los años de infancia o a los actos escolares de Navidad, seguro entenderá por qué El burrito de Belén es mucho más que letra y música. Y si su hijo de cuatro o cinco años lo acompaña con canto y ritmo, le quedará comprobado lo que significa que una canción sea parte de la memoria colectiva.

La historia del burrito comenzó hace más de 30 años cuando los productores del famoso Topo Giggio, aquel muñeco con forma de ratón y acento italiano que emocionaba a la chiquillada, le propusieron al compositor Hugo Blanco (el mismo autor de la mundialmente conocida Moliendo Café) escribir varias canciones que serían incluidas en un disco de Navidad del personaje. El tema nunca fue grabado y el autor esperó dos años más para hacer pública su nueva creación. La voz escogida: Simón Díaz, a quien Blanco le producía y dirigía discos decembrinos. "Grabé ese tema, pero pasó inadvertido, porque lo que la gente esperaba ansiosamente eran canciones como La gaita de las locas y La gaita de las cuñas".
El olfato de Hugo Blanco le hizo insistir y, un año más tarde (1976), volvió al estudio de grabación con la canción bajo el brazo. Esta vez recurrió a un grupo de 14 niños del Coro Infantil Venezuela, a quienes rebautizó con el nombre de La Rondallita. La canción se convirtió en un éxito inmediato, no sólo en Venezuela.

"La canción sonaba con tanta insistencia en Puerto Rico que un empresario de la isla me llamó para hacer una gira. Como no quería viajar, le pedí 20 mil dólares y para mi sorpresa me los dio. Cuando llegamos a Puerto Rico entendí todo. El furor de la canción era impresionante, llenamos el estadio Roberto Clemente, estuvimos diez días cantando y todos los niños y padres se sabían la canción".

Burrito de Hispanoamérica
Hasta Juanes ha cantado el burrito sabanero. En 2006, el colombiano participó en un disco con intérpretes de Hispanoamérica (Superestrellas en Navidad Pop) e incluyó una versión actualizada del tema. En destinos como México, República Dominicana, Perú, España y hasta Nueva York, el burrito ha trotado, año tras año, en las emisoras radiales, y aunque Hugo Blanco desconoce cuántas versiones se han hecho de la canción, un paseo rápido por Internet da cuenta de que artistas como el merenguero Sergio Vargas y, más recientemente, los venezolanos de Voz Veis tienen el tema en sus repertorios.

Blanco se siente satisfecho de que un "hijo" suyo sea parte de la historia de la Navidad y cree que el tema tendrá larga vida. "El burrito sabanero me permitió explorar un área desconocida para mí, que era el de la música infantil. Y esta canción es un clásico que seguirá cantándose, porque el público se va renovando siempre. No hay colegio que no la cante, no hay un niño que no se la sepa, y cuando a los niños les gusta una canción, la ponen y la ponen, no se cansan nunca".

Las gaitas de Joselo y Simón
Durante más de 20 años, Hugo Blanco fue el cerebro productor de un concepto infaltable en las navidades venezolanas: las gaitas de Joselo y Simón Díaz. El proyecto se inició con el famoso "Tío" a finales de los sesenta y siguió con Joselo, 15 años después. Aquellas gaitas de las locas que incluían chistes fueron, durante varias temporadas, las más esperadas en días festivos. Cree que difícilmente pueda volver a grabar productos como ésos: "El problema con estos discos es que su producción es muy costosa y cuando salen al mercado, la piratería los mata".

El niño que cantó el Burrito
Se llama Ricardo Cuenci y fue la voz original que grabó El Burrito de Belén cuando Hugo Blanco juntó a varios niños en lo que llamó La Rondallita. Aunque su timbre quedó inmortalizado en el disco, Blanco asegura que Cuenci no pudo ser incluido en la gira nacional e internacional para promocionar el tema. "Después de que grabamos la canción, al niño le cambió la voz. Tuve que buscar a otro e hicimos el trabajo". Según Blanco, Cuenci cantó la canción en algunas presentaciones, pero bajo la tutela de otro empresario.
El hoy hombre de 40 años, que tuvo un breve paso por la cárcel, aseguró en una entrevista con el diario El Tiempo de Colombia que ya no se dedica a la canción, sino a la reparación de tuberías. "Yo he querido ir a la televisión para decir que el burrito sabanero sí existe. Yo quisiera que la gente lo supiera, que yo soy un hombre de buen corazón".

 

Cinco pa' las doce
DESDE EL RETIRO

La voz que cada 31 de diciembre recuerda cantando que "el año va a terminar" se retiró de la vida pública en 1984. No se deja fotografiar porque se hizo la promesa de "vivir la vida que no pudo" mientras fue una estrella. Estampas habló con Néstor Zavarce vía telefónica...

"Haber dejado en el corazón
de los venezolanos y de los
latinoamericanos este himno de la Navidad,
significa para mí la culminación
de mi carrera artística"

Faltan cinco pa' las doce
el año va a terminar
me voy corriendo a mi casa
a abrazar a mi mamá…

La corean niños y adultos y ha estado con los venezolanos desde 1967. Algunos la consideran una canción triste, pero nadie es indiferente ante ella. Basta escuchar "Las campanas de la iglesia están sonando..." para saber que es hora de dejar lo que se está haciendo y correr a abrazar a familiares y amigos. Faltan cinco pa´ las doce quedó inmortalizada en la voz grave y envolvente de Néstor Zavarce, intérprete falconiano que inició su carrera artística como actor de cine a finales de los años cuarenta y participó en más de 30 telenovelas y 22 películas. Gracias a este tema viajó por todo el continente americano, aunque ya se había hecho famoso interpretando El pájaro chogüi, que vendió más de un millón de copias, dentro y fuera de Venezuela, y lo hizo muy cotizado entre las disqueras de la época. "Faltan cinco pa´ las doce nació porque el autor (Oswaldo Oropeza) me pidió incluirla en el disco de Navidad que estábamos haciendo y que llevaba por título El gallo pelón. La grabamos y nuestra sorpresa fue que no solamente tuvo un éxito tan grande como El pájaro chogüi sino que se vendieron y se siguen vendiendo copias de esa canción. Hasta en Japón la solicitan".

Néstor Zavarce incluye esta canción entre las mayores alegrías de sus casi 58 años de carrera y sus 71 de vida. "Haber dejado en el corazón de los venezolanos y de los latinoamericanos este himno de la Navidad, significa para mí la culminación de mi carrera artística". Cuenta que fueron muchas las veces que realizó giras para promocionar las telenovelas que protagonizó y en las que tuvo que cantar la melodía navideña. "En 1973 viajé por varias ciudades de Estados Unidos como coprotagonista de Esmeralda y en todas las presentaciones interpreté mis temas, incluyendo Faltan cinco pa´las doce".

Desde el jardín de los recuerdos
Zavarce se retiró de la vida artística en el año 1974 y de la vida pública 10 años después (1984), luego de haber sido diputado al Congreso Nacional durante dos períodos, por AD. De la política le quedan recuerdos encontrados, porque aunque logró concretar proyectos importantes para el sector cultural (entre ellos la Casa del Artista) siente que la dinámica propia del mundo partidista lo limitó. "Es un mundo muy competitivo y me di cuenta de que no era para mí".

El hombre que llegó a ser amigo de Juan Domingo y Eva Perón en Argentina y compartió roles protagónicos con estrellas como José Bardina y Lupita Ferrer, hoy vive su retiro en una casa en los Altos Mirandinos, cuidando árboles frutales y flores, escuchando el sonido de los pájaros y recibiendo a sus seis hijos y ocho nietos. "Tengo mi vida feliz, y he querido preservarla así, porque durante mi carrera artística me dediqué a lograr ciertos y determinados objetivos, y los cumplí, pero el que nunca pude cumplir es el que ahora estoy haciendo realidad: el de vivir mi propia vida". Sólo pide que lo recuerden con cariño. "Yo sólo quiero ser esa voz que la gente escucha con alegría y emoción. Sólo eso me basta"

El "cantante incógnito" que no quería cantar
Hacia 1959, Néstor Zavarce firmó un contrato con la disquera Palacio de la Música para grabar dos producciones discográficas. Sin embargo, Zavarce comenzó a sonar en la radio sin que se supiera que era él quien interpretaba el primer sencillo promocional. Como la canción empezó a ser solicitada con insistencia por el público a las radioemisoras y Zavarce no quería que se conociera su identidad, el dueño de la disquera creó una de las primeras campañas de intriga en la historia del mercado discográfico venezolano. "Le pedían a la gente que averiguara quién era el cantante incógnito y concursaban por premios. Tuve que hacer un show de televisión cantando con una máscara y cuando al final se supo quién era, el éxito fue total".

 

La "pecosita" Raquel
Así la llamaron cuando antes de cumplir los 10 años de edad se convirtió en estrella del canto popular, gracias a la interpretación de Mamá, dónde están los juguetes, un aguinaldo de contenido social que hablaba de la triste Navidad de un pequeñín a quien el Niño Jesús no deja regalos. Desde entonces, "Raquelita" Castaños se hizo importante en el mundo artístico y sus canciones parte necesaria de cada diciembre. Su éxito navideño más recordado es La mejor hallaca la hace mi mamá, tan emblemático que al decir la frase se piensa en esta cantante. Raquel creció y siguió en los escenarios. En los ochenta popularizó Abrázame, una balada romántica nada infantil, con la que vendió miles de discos.

Aquellos discos de aguinaldos
Aunque hoy muchos prefieren escuchar gaitas o villancicos internacionales, durante los años sesenta y setenta no había Navidad sin los aguinaldos, composiciones acompañadas de arpa, cuatro y maracas, infaltables en las patinatas que se hacían en barrios y urbanizaciones y en las misas de gallo del 24 de diciembre. Apelando a la popularidad del género, muchos discos se grabaron en esas décadas, de la mano de compositores como Oswaldo Oropeza, autor de Faltan cinco pa´las doce. Se sorprenderán al saber que en álbumes como uno llamado Aguinaldos del 69), participaron artistas hoy consagrados como Caridad Canelón.


Ver también en Encuentros:
- Luis Chataing. "Tengo el cuero grueso ante la crítica"
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