EXPRIMIR EL TIEMPO
Porque, como canta
el artista colombiano
en su último disco,
La vida...
es un ratico,
copiémosle la idea y también el ritmo
Por Raquel Roca
En su haber 12 Grammys, unos ocho millones de discos vendidos, un parque público en Medellín con su nombre.... Pero a este colombiano (simpático, educadísimo y tierno) se le puede romper el corazón -acaba de pasar por una ruptura matrimonial- como a todo el mundo. Para exorcizar el dolor, nada como sacar nuevo disco (La vida... es un ratico, Universal) y repartir las cenizas del ave fénix entre gira y gira.
¿Qué filosofía hay en este álbum?
"El título viene de una conversación que tuve con mi madre. Estábamos pasando una situación difícil, pues había fallecido un miembro de mi familia, y ella me soltó esta frase. Era como decirme: 'No te preocupes por cosas que no se pueden solucionar'. El disco tiene catorce temas que hablan de diferentes momentos de mi vida: cómo me enfrento al miedo, a lo incierto".
¿No temes quedar expuesto, al ser tu música tan vivencial?
"Sé que quedo desnudo ante los demás, pero no puedo evitar decir lo que soy; lo que me ha pasado. Es mi humanidad. Escribir sobre mi realidad es una forma de liberarme: de sacar afuera toda la energía".
¿Estás cerca de la crisis de los 40?
"¡No! Todavía me falta (risas)".
Escuchar tus temas es como asistir a una terapia amorosa musical…
"Has dado en la clave: se trata de rehabilitarse. Muchas de estas canciones hablan de la lucha por recuperar un amor que se pierde. Convivir no es fácil y aunque estés enamorado se puede perder el objetivo de la pareja. Y ésta se rompe. Querer implica sufrir; amar puede doler muchísimo. Yo he pasado por una crisis muy fuerte con mi esposa, con la que llevaba siete años casado, pero hemos conseguido que prevalezca, pese a todo, la amistad".
La lógica y el civismo se imponen si hay hijos…
"Tiene que ser así. Aunque mis hijas me siguen haciendo una falta impresionante; por mi trabajo no es fácil estar mucho en casa, aunque trato de pasar con ellas todo el tiempo posible. Me consuelo pensando que así cuando las veo ¡las quiero más!". La letra de Me enamora es romántica, pero cuando escuchas el tema suena sexy. ¿Buscabas ese efecto?
"No, pero me gusta que ocurra eso. Es música para bailar, para vibrar, y también para pensar. El espíritu es muy colombiano y los versos funkies. Me encanta porque me mueve".
Fusionas el rock con la cumbia, el vallenato... Llevas a los jóvenes ritmos que ¡suelen mover a sus padres..!
"(Ríe) Es que en vacaciones iba con mi familia a un pueblo, Carolina del Príncipe, donde teníamos una casa encima de una taberna. Cada noche sonaba una pianola, con música vieja, así que desde los cinco años llevo eso dentro. Para mí esta fusión es lo más natural del mundo".
Sin violencia
NO A LAS GUERRILLAS
"El problema es que en el extranjero aún se tiene una imagen romántica de las FARC. En su momento lucharon por la igualdad, pero ya no. No tienen ideales, sino que viven del narcotráfico". MINAS PIEDRAS
"Éste es un tema que canto a dúo con Andrés Calamaro sobre las minas antipersonas, a cuyos devastadores efectos está dedicada la Fundación Mi Sangre, que dirijo. Por suerte, la sociedad colombiana ya ha tomado conciencia".
UN SÍMBOLO
"Me gusta lo que representa la paloma: es el animal de la paz. ¡Y así se llama una de mis hijas!"
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