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Colgados juntos
por siempre
Antes de conocerse en la cárcel, Arthur Lucas y Ronald Turpin nunca se habían visto antes.
La muerte se encargaría de hermanarlos
Art Lucas nació en Cordle, Georgia, el 18 de diciembre de 1907. Sus dos padres murieron por causas naturales antes de que él cumpliera los siete años de edad. Al pequeño lo criaron una tía y un tío en Byronville, Florida. Abandonó la escuela en sexto grado. Cuando era un adolescente hacía pequeñas diligencias para ladrones de poca monta y se ganaba la vida en las calles. Art tenía un coeficiente intelectual de 63, lo cual se considera el mínimo de inteligencia; por debajo de esa marca se asume que la persona es retardada mental. A medida que transcurrían los años, se graduó en delitos más graves, especializándose en narcóticos y prostitución. Cuando todavía era joven, purgó una condena en la Penitenciaría Leavenworth.
En 1953, Art se casó con Dolores Chipps, una prostituta que procedía de London, en la provincia canadiense de Ontario. Dolores le dio un hijo. Aparentemente, el hombre se sintió tan abrumado por el acontecimiento que echó a la madre y al bebé fuera del apartamento y le abrió las puertas a Lillian Boykin, quien tenía el mismo oficio que Dolores.
En 1961, Art se ganaba la vida consiguiendo jóvenes para que trabajaran en burdeles en Detroit. En ocasiones, tampoco se oponía a que le pagaran por darle una paliza a cualquiera que hubiera molestado a algún rufián conocido suyo. Eso es lo que hacía en Toronto en noviembre de 1961. Un delincuente de nombre Gus Saunders había sido delatado por un informante del FBI, un tal Therland Crater. Crater, mejor conocido como Checkerboard (tablero de ajedrez), declararía como testigo material contra Saunders en un juicio por narcóticos. Saunders le prestó a Art su Buick rosado para que viajara a Toronto y le diera una lección a Crater. Art lo pensó bien. A las siete de la mañana del viernes 17 de noviembre de 1961, un cartero, Francis MacGuire, descubrió el cuerpo de Crater en el pasillo de una pensión. Llamó al casero, Sygmant Turlinski, quien entró en el apartamento de Crater y encontró el cuerpo desnudo de Carol Ann Newman, una prostituta de 20 años. Ella había sido acuchillada a lo largo de la garganta. Crater había recibido un tiro en la espalda con un revólver calibre 38. Aparentemente, el asesino lo pensó mejor y también le cortó el cuello a Crater.
Los informantes pronto indicaron a los detectives de Toronto que el doble asesinato tenía relación con Detroit. Se buscó información en los bajos fondos de la ciudad. No tardó mucho en llegar. Red Thomas, un punk que tenía problemas con Saunders, le contó a la policía del viaje de Art a Toronto en el Buick propiedad del primero. Los detectives llamaron a la esposa de Art, Dolores, a quien él aún veía con cierta frecuencia. Ella les dijo que Art había asesinado a Crater y Newman. Dolores declaró que Art había regresado a Detroit el día de los asesinatos. Se había dirigido a la casa de ella en un estado de agitación y le dijo: "Acabo de matar a dos personas". Art se había lavado la sangre de las manos e, incluso, lavó unos pantalones cortos manchados de sangre en un tobo de agua, que Dolores entregó a la policía. El líquido rosado en el agua resultó ser sangre diluida. Art también estaba muy preocupado porque estaba seguro de que había perdido su anillo entre las sábanas de la cama de Carol Ann Newman.
Menos de 24 horas después del doble asesinato, la policía detuvo a Art Lucas en la casa de Lillian Boykin en Detroit. Art negó haber asesinado a alguien. El 30 de abril de 1962, fue enjuiciado por el asesinato de Checkerboard Crater. Fue encontrado culpable y sentenciado a muerte sin posibilidad de solicitar clemencia.
Ronald Turpin nació el 29 de abril de 1933. Su padre frecuentemente estaba lejos de casa, dado que trabajaba como conductor en la compañía ferrocarrilera Canadian Pacific Railway. A la edad de 13 años, Ronald fue colocado en un hogar adoptivo. Dejó la escuela en octavo grado y, por un tiempo, trabajó como oficinista en Ottawa. En 1951, a los 18 años, robó un auto.Esa travesura le costó 18 meses en la penitenciaría de Kingston. A partir de entonces, Ronald se ganó la vida como ratero y falsificador, y cada tanto pasaba períodos en prisión.
El 25 de octubre de 1961, Ronald y su novia, Lillian White, llegaron a la casa de la prostituta Della Burns, quien daba una fiesta. La diversión duró cierto tiempo, pero fue abruptamente interrumpida alrededor de medianoche, cuando Della respondió a la puerta. Alguien que ella nunca había visto antes le disparó dos tiros, pero falló. Della luego le relataría a la policía que Ronald Turpin forcejeó con el desconocido y le quitó el arma. Él y Lillian salieron de la fiesta con el arma del desconocido.
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Algo que Ronald desconocía era que Della estaba siendo vigilada como parte de la investigación por el asesinato de un tal Lorne Gibson, un personaje del submundo que se creía había muerto a manos de rivales en las apuestas. Ronald y Lillian habían salido corriendo por la puerta trasera de la residencia de Della justo cuando una patrulla de la policía se estacionaba por el frente. Della y los demás invitados les contaron a los oficiales lo que había ocurrido. Sólo uno de los testigos, Frank Benson, dio una versión diferente. Aseveró que Ronald Turpin era el hombre armado.
La policía creía que el arma usada en el atentado contra la vida de Della había podido ser la que se usó para matar a Lorne Gibson. De hecho, se elaboró la hipótesis de que Turpin pudo haber cometido ambos crímenes. Se inició la persecución de Turpin. Oficialmente era buscado sólo por descargar un arma de fuego con intención de causar daño.
Ronald y Lillian se ocultaron en Sudbury. Luego continuaron hacia Buffalo, antes de sucumbir al intenso deseo de pasar las Navidades en Toronto. Decidieron quedarse en la ciudad que conocían tan bien. Enero transcurrió sin novedad alguna. Ronald operaba abiertamente y usaba varios alias. En febrero decidió que él y Lillian deberían mudarse al norte de Ontario. Con esto en mente, compraron una camioneta tipo van un tanto desvencijada.
El domingo 11 de febrero de 1962, Ronald y Lillian tomaron un trago de despedida con Della Burns. Ronald se marchó disimuladamente a fin de reunir un poco de dinero para el inminente viaje. En el restaurante Red Rooster robó 632 dólares. El robo transcurrió bien, pero ahora una patrulla de la policía lo estaba siguiendo. Quizás, pensó Turpin, se debía a que uno de los faros del auto estaba dañado. Quizás el oficial lo había reconocido. Nunca sabremos el motivo por el cual el agente Frederick Nash hizo que Turpin se detuviera a un lado de la calle.
Ronald se identificó como Orval Penrose y Nash le pidió que descendiera del vehículo. Un testigo ocular, Leonard Boreham, vio a los dos hombres forcejear. Observó mientras se hacían disparos y Nash caía a la calle. El otro hombre saltó al auto policial e intentó darse a la fuga.
Cuando un segundo oficial llegó a la escena del crimen, Turpin aún estaba detrás del volante de la patrulla. Cuando el policía se le acercó, Turpin le arrojó su arma a él y le gritó: "Cuide del oficial de policía". Ronald fue llevado al hospital. Tenía heridas en ambos brazos y una superficial en una mejilla. El oficial Nash murió a consecuencia de sus heridas. Dejó una esposa y cuatro hijos. El 28 de mayo de 1962, Ronald Turpin fue procesado por el asesinato de Frederick Nash. Fue encontrado culpable y sentenciado a muerte. Fue mientras esperaban la ejecución de la sentencia, en la cárcel Don de Toronto, que Ronald Turpin y Arthur Lucas se conocieron.
Ambos hombres, quienes se habían criado en ambientes inestables y habían dedicado sus vidas al crimen, esperaban juntos la muerte. Se llegaron a conocer bien. Los dos se apoyaban bastante en el consuelo espiritual que les ofrecía el brigadier Cyril Everitt, del Ejército de Salvación.
El lunes 10 de diciembre de 1962, los condenados fueron conducidos al cadalso. Everitt los acompañó hasta el final. Él leyó el salmo 23. Los dos hombres condenados estaban espalda contra espalda. La trampilla del piso se abrió y ambos cayeron a la eternidad. Arthur Lucas y Ronald Turpin fueron los últimos hombres en ser ejecutados en Canadá.
Traducción: José Peralta. ilustraciones: david márquez. davidmarquez@cantv.net
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