
Algo MÁGICO
Dentro de ti crece una personita que sonríe, sueña, se chupa el dedo, siente tus caricias… te sorprenderá saber lo que ya es capaz de hacer
Por Cristina López
Como si de algo mágico se tratara, la conversión de una bola de células (blastocito) en un pequeño ser humano, el niño que va a nacer, todavía nos sigue sorprendiendo y maravillando. El corazón es uno de los primeros órganos en formarse y tan sólo 22 días después de la fecundación (cuando tú llevas una semana de retraso en la regla) empieza a latir. Y en el breve plazo que transcurre entre la cuarta y la octava semanas, se modelan las proporciones del cuerpo humano y se definen los rasgos del rostro. Ya parece una personita, aunque aún tenga que madurar sus órganos y crecer y engordar durante muchos meses antes de su nacimiento. Hoy, gracias a la ciencia y a las últimas tecnologías, conocemos más acerca de lo que hacen y sienten los bebés dentro del útero y podemos observar con asombro, a través de la "ventana" de las ecografías, desde la carita que tendrá nuestro pequeño hasta la forma en que se chupa el dedo o frunce el ceño. Esta amplia variedad de gestos y comportamientos nos habla también de sentimientos conmovedoramente humanos. Es la vida secreta de tu hijo dentro de ti. Imagínatelo en tu vientre, descubriéndose a sí mismo, reaccionando ante los estímulos que le llegan de "ahí fuera" y realizando sus primeros aprendizajes. Es, de nuevo, algo mágico, como un milagro.
SEMANA A SEMANA
En el tercer mes, la ecografía revela que le encanta saltar ¡utilizando las paredes del útero ¡como trampolín!
Con sólo 20 gramos de peso y 7,5 cm de longitud (semana 12) se observa esta reacción: si la madre se presiona el abdomen y el feto está pegado al útero, cierra los dedos de la mano que apoyaba en la pared.
Traga más líquido amniótico cuando hay mayor concentración de azúcares en él y menos cuando predominan los sabores ácidos o amargos. ¡Y hace pipí! (El líquido amniótico se renueva cada 24 horas).
Desde la semana 16 oye los ruidos internos y desde la 20 empieza a reaccionar a los sonidos del exterior.
El reflejo de succión aparece entre las semanas 16 y 18. Se chupa el dedo y también chupa el cordón, sus pies...
Tu pequeño ya puede bostezar a las 18 semanas y sonreír con sólo 26 semanas.
La sensibilidad táctil en las manos apareció en la semana 11 (en los pies, en la 12). Y a partir de la 22 ¡no para de tocarse!: se frota el ojo, se rasca la nariz, se acaricia la mejilla...
Con 22 semanas, los registros REM confirman que ya tiene sueños. ¿Con qué sueña? Con lo que hace despierto: mover manos y pies y compartir experiencias con su madre.
El feto puede también sentir dolor. Si una aguja le pincha, la hormona beta endorfina en su sangre crece un 590%y el cortisol sube un 185%, lo que indica estrés y sensación de dolor.
A partir del quinto mes ensaya con líquido amniótico los movimientos respiratorios, cada vez más coordinados. Como sucederá al nacer, son más rápidos en la vigilia y más lentos cuando duerme.
Desde la semana 28, su oído puede distinguir sonidos y tonos y su cerebro guarda memoria de lo que oye. Si le pones una melodía a menudo, cuando nazca la reconocerá y le tranquilizará.
Cuando la futura mamá huele una taza de café, el ritmo respiratorio del bebé se acelera. El "aroma" le llega con las hormonas de la sangre materna.
¿Sabes que el feto puede tener hipo? Cuando esto sucede, la madre nota un movimiento rítmico muy pequeñito.
Posee memoria inmediata y puede entender el juego de "conversar" contigo: prueba a darte unos golpecitos en la tripa y espera a ver si responde con pataditas.
A veces tu hijo puede hacer gestos de desagrado que se ven en la ecografía. Hay quien sostiene que sólo son muecas de ensayo, pero otros mantienen que es su mal humor porque le han despertado.
Oye un portazo y da una sacudida; su papá habla junto a tu tripa y se calma, quiere protestar y patalea... Al final se mueve menos por falta de sitio.
Hacia el final del embarazo, si proyectas una potente luz sobre tu tripa, el interior del útero se ilumina tanto que el bebé se siente incómodo y se tapa la cara con las manos.
¡Te ha sacado la lengua en la ecografía! No es extraño. Y no es una falta de respeto, sino que está probando sabores en el líquido amniótico.
Bien por mandato genético o bien porque la cabeza pesa mucho, 95% se coloca en la postura idónea para nacer. Al parecer es el bebé, con su emisión de hormonas, quien desencadena el parto.
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