BASURA EMOCIONAL
"Sé paciente y perseverante en tu esfuerzo de mejorar, porque siempre te traerá una recompensa"
Por qué permitir que otros cambien nuestro estado de ánimo... simplemente porque algún impertinente nos saque de quicio al tratarnos irrespetuosamente, o alguien nos amargue el día porque se atravesó en el tráfico, o porque tu pareja con su actitud desconsiderada te exija o descalifique de modo que acabe con tu seguridad y estima…
Todos somos víctimas de la actitud o la reacción agresiva de otras personas que descargan en nosotros todo el malestar emocional que esconden adentro.
Son muchas las causas que estimulan la ira y el mal humor en nosotros. Una puede ser el estrés al que estamos sometidos en nuestra rutina diaria, que nos lleva a reaccionar sin pensar, convirtiéndonos en personas intolerantes con un margen muy pequeño de paciencia para relacionarnos con los demás y aceptar sus diferencias. Otra puede ser la búsqueda del perfeccionismo o el poco manejo de la frustración, que nos llena de tensión y mal humor, pues nos convertimos en personas exigentes y poco flexibles, haciendo que terminemos agrediendo a quienes no lo merecen.
Lo más interesante es que, generalmente, reconocemos la agresividad en la actuación de los otros y pocas veces la observamos en nosotros.
Podemos cambiar esas circunstancias que amenazan nuestro bienestar y la buena relación con los demás si estamos dispuestos a canalizar el estrés, a mantener la calma, a tener una buena actitud, a ser más pacientes, tolerantes y flexibles en todo momento.
Sanar nuestras heridas emocionales y asumir la responsabilidad de nuestros actos nos ayudará a vivir de una mejor manera.
Somos absolutamente responsables de las palabras que usamos para expresarnos, de elegir el momento en que lo haremos y de usar el tono emocional más adecuado para no causar más confusión o malestar del que ya experimentamos. Si bien no podemos controlar o evitar las reacciones de los demás, si podemos expresar nuestras inquietudes de la mejor manera, con valor, honestidad y responsabilidad.
PARA RECICLAR NUESTRA BASURA EMOCIONAL
Evita reaccionar. Reconoce el comportamiento equivocado, porque si debido a tu frustración o estrés, atacas, sólo empeorarás la situación. Es importante que aprendas a reconocer las razones de tu rabia, cuáles son las actitudes o las situaciones que la disparan en ti, para que puedas manejarla y canalizarla.
¡Blíndate! No dejes que otros dejen caer su ira sobre ti. Debes estar atento a reconocer cuando alguien está sobrecargado y prepárate para no aceptar ninguna de sus provocaciones. Nunca respondas con ironía, burla o superioridad.
Practica el "calmo control". Ante cualquier situación que te irrite o te moleste profundamente, no reacciones inmediatamente, cuenta hasta diez o hasta cien si fuese necesario, respira profundamente y cálmate. Esta herramienta te ayudará a pensar para actuar con conciencia en lugar de reaccionar.
Sé paciente. No te dejes llevar por la impaciencia. Recuerda que los demás actuarán diferente a ti; aprende a reconocer los aspectos positivos de su participación o presencia en tu vida. Colócate en el lugar de ellos y ajusta tu nivel de exigencia.
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MANTENER la calma
" Aquiétate y recupera tu salud emocional. No permitas que las circunstancias te hagan perder de vista el valor de las cosas esenciales de la vida. puedes aprender a controlar la agresividad
mantener
la calma" |
Esta semana quiero compartir con ustedes una historia: "Hace años aprendí una gran lección sentada en el asiento trasero de un taxi. Estaba todo muy tranquilo y el tráfico fluía sin ningún problema, mientras yo estaba distraído pensando en los asuntos pendientes que tenía ese día. De un momento a otro, inesperadamente, de la nada, salió un auto que venía a toda velocidad directamente hacia nosotros. El taxista frenó súbitamente y se oyó el rechinar de las llantas. Todo transcurría como en cámara lenta, el chofer, con movimientos bruscos, trataba de controlar el coche. En su cara veía el pánico y sólo por escasos centímetros alcanzó a esquivar al otro carro y evitar una tragedia.
Todos quedamos en shock. Entonces, del auto imprudente, que casi causa el accidente, salió un personaje gritándonos, como un loco, toda clase de groserías. Agitaba sus brazos como un energúmeno y se bajo de su auto en actitud amenazante. El taxista, un hombre también corpulento, se bajó del auto... y ante tal injusticia, yo lleno de adrenalina, también me bajé para apoyar a mi chofer en lo que parecía una inevitable pelea. El hombre descontrolado se acercó hasta nosotros y seguía con sus insultos, amenazas e improperios, habló del color del taxista, de su peso, de su familia… hasta que quedo exhausto bajo la mirada sorprendida de los demás conductores. El taxista se veía extrañamente tranquilo y sereno, lo miraba fijamente con una media sonrisa en su rostro, no tenía una expresión desafiante, era una sonrisa compasiva, y le dijo: "Amigo, no se preocupe, démosle gracias a Dios porque no pasó nada, continúe su camino en paz y no se dé mala vida, maneje con cuidado".
Lleno de adrenalina y de susto, mi indignación fue mayor por su comportamiento, y le grité al taxista: 'Ese abusador por poco nos mata, casi destruye su taxi y usted disculpa a ese irresponsable… ¿qué le pasa hombre?
Él me miró con la misma serenidad en su rostro y me dio la mayor lección que me han dado en mi vida:
'Muchas personas-me dijo- son como un camión de basura, acumulan y acumulan gran cantidad de enojo, frustración y desaliento. Una vez que han acumulado mucha de esta basura dentro de sí, necesitan de un lugar donde descargarla, si uno les da la oportunidad, te la tiran encima. Así quedamos heridos, mal olientes y llenos de la basura de otro, repletos de emociones negativas y, lo peor, buscando desesperadamente en quien depositarla; y como nadie nos la recibe, acudimos a los mas débiles, a los que nos quieren y que, por amor o miedo, no se atreven a defenderse o a agredirnos, nuestra pareja, nuestros hijos, nuestros empleados… y descargamos en ellos toda nuestra sucia carga de frustración, estrés y molestia, gritándoles y maltratándoles injustamente… por eso, amigo, yo no quise recibir ese camión de basura en esta ocasión".
Nada es tan importante como para que pierdas tu calma. Aquiétate y recupera tu salud emocional. No permitas que las circunstancias externas te hagan perder de vista el valor de las cosas esenciales de la vida.
A pesar de las tensiones de la vida diaria, puedes aprender a controlar la agresividad, para calmarte y actuar con responsabilidad en lugar de reaccionar.
Para más información sobre estos temas puedes visitar www.maytte.com