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| Foto: Paulo Zambrano / El universal |
Laureano MÁRQUEZ
" Y SU VERGONZOSO RELAX"
Al humorista, politólogo y articulista del diario Tal Cual le avergüenza mucho que lo vean vacacionando o descansando. "El ocio me produce culpa y es algo negativo. Yo empiezo a sentirme como si no tuviese derecho a estar vacacionando en un hotel o bañándome en una piscina, y no me gusta que me vean haciéndolo, porque enseguida siento que debería estar trabajando. Y yo creo que eso tiene que ver con la infancia. Yo estoy formado en la cultura del trabajo. A mí me inculcaron que había que trabajar, trabajar y trabajar. Que se vivía para trabajar y no se trabajaba para vivir. Entonces, cualquier otra cosa que se escape de esa norma produce culpa". Márquez asegura que está armando su plan para dejar de sentir vergüenza por recrearse. "Una de las cosas que hay que hacer es obligarse a ser libre, como decía Rosseau".
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| foto: cortersía pimpi santiestevan |
Pimpi SANTIESTEVAN
FASTIDIAR POR INTERNET
Su voz está presente en cuanto jingle aparece en televisión. Hace 26 años se hizo famosa como la sifrina Laura, "la sin par de Caurimare", y actualmente anda de gira por varias ciudades del país, celebrando los 30 años del grupo musical Medioevo del que forma parte. Su culposo placer lo descubrió con el Facebook. "Siempre había odiado recibir mensajes reenviados o de cadena por Internet. Pero resulta que desde que tengo Facebook, me la paso mandándole a mis amigos florcitas y cuanto periquito virtual encuentro. Lo peor es que yo sé que eso es cursilísimo y fastidioso, pero ahora me parece divertido. A veces me reclaman y me hago la loca, y luego los lleno de esos mensajitos". Santiestevan también se confiesa fanática avergonzada del cine de comedia fácil, tipo Legalmente Rubia o Scary Movie. "A mí me gustan las películas gafas y hay quien me mira y me pregunta cómo es posible que me ría con las tonterías que aparecen en ellas. Y sí, me da vergüenza, porque a mí me gusta el cine de autor, pero no hay nada más divertido que una película tonta. Me río tanto que se escucha en toda la sala, aunque luego me dé pena".
Roque VALERO
Y SU "PECADO CULINARIO"
"A mí me gustan los espaguetis con salsa rosada y diablitos. Y también
me fascina comer arroz con salsa de tomate. Por lo menos, cada dos
meses, me preparo una pasta de esta manera y si hay un arroz frío y viejo
en la nevera sobrando, pues le echo ketchup y me lo como para que no se pierda". Para el reconocido músico y actor, la raíz de esta particular afición se encuentra en su adolescencia.
"Yo llegaba del liceo y como no sabía cocinar, agarraba diablitos, salsa de tomate y mayonesa y me comía esa pasta como si fuera un manjar". Afortunadamente, Valero no ha pasado vergüenza en ningún restaurante, porque siempre ha podido contenerse ante su demandante gusto culinario. Sin embargo, algunos amigos ya se han enterado. "Una vez todos estaban comentando el plato que más disfrutaban y aunque tardé en decirlo, me atreví. Por supuesto que la gente inmediatamente dijo: '¡Qué asco! ¡Cómo vas a comer eso!', y quedé como un cochino. Pero yo sé que en el fondo, más de uno está pensando: '¡Qué sabroso! Cuando llegue voy a probarlo'".
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| Foto: Vicente Correale / El Universal |
Nohely ARTEGA
Y SUS "PELLIZCOS"
La esbelta y elegante actriz confiesa tener una debilidad por ciertos hábitos en la mesa. "La gente me ve flaca, pero yo soy glotona. Cuando estoy en un restaurante empiezo a pellizcarle el plato a todo el mundo y, aunque sé que no es bien visto, a mí me gusta mojar el pan en el café o comerme un pan con tajadas. Mi delirio es el pan canilla. Hace unos días iba con mi mamá y me monté en un ascensor. Y una señora iba con una bolsa de pan caliente. Yo no la conocía, pero no me pude aguantar y le tuve que pedir que me regalara la colita de la canilla. Por supuesto, mi mamá se sintió avergonzada y yo también, pero es una cosa que no puedo controlar. Si vas con pan y te tropiezas conmigo, así no te conozca, ten por seguro que te voy a pedir. Eso sí me da pena, pero lo disfruto tanto que se me olvida la vergüenza".
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| Foto: Niccola Rocco / El Universal |
Elba ESCOBAR
ENTRE LA CAMA Y BOB MARLEY
"Yo ya no siento culpa por nada de lo que hago" es lo primero que advierte la reconocida actriz, quien, además, se está estrenando como dialoguista de la nueva telenovela de Leonardo Padrón. Sin embargo, asegura que hay algo cuyo disfrute la hizo sentir avergonzada hasta hace poco. "Dormir hasta tarde, porque me decía a mí misma que en vez de pasar el tiempo acostada debía estar caminando, haciendo ejercicios. El asunto se solucionó cuando las productoras de Onda FM me invitaron a hacer un programa de radio para el que tengo que pararme temprano todos los días. Ahora puedo dormir hasta las dos de la tarde los días que no tengo que hacer nada y aunque a veces una vocecita me dice: '¡ay, se te está pasando la vida!', enseguida me respondo: 'mentira, porque todos los días me levanto temprano'. Y sigo durmiendo". De lo que Elba todavía siente cierta pena es de un ritmo musical que llegó a su vida por su hijo. "Él se monta en el carro, pone un CD de reggae, no le digo que me gusta, me hago la loca, pero cuando se baja le subo el volumen y canto. Cuando alguien se monta en el carro, lo cambio enseguida. Y si me preguntan qué música es esa, por supuesto les digo que eso lo dejó puesto mi hijo. Que yo no tengo ni idea (risas)".
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| foto: gustavo bandres |
Luis CHATAING
Y SU AFÁN DE ENCADENARSE
El animador de Ya es mediodía en China (Sony Entertainment Television) se confiesa adicto a uno de los contenidos televisivos que más dolores de cabeza deja en muchos. Claro, apelando a su conocido (y muchas veces incomprendido) humor negro. "Tengo que confesar que disfruto mucho las cadenas presidenciales y que las veo siempre. Y cuando no las veo, las dejo grabando. Las disfruto porque me parecen insólitas las cosas que ahí suceden y más insólito todavía que la gente que las ve permanezca inerte ante lo que significan los contenidos de una cadena". Chataing reconoce que hay mucho de masoquismo en su "placer culposo". "Es como no salir de mi asombro ante las cosas que vivimos en el país, por lo que me gusta disfrutarlas y torturarme desde que empiezan hasta que terminan. Creo que soy de las pocas personas que incluso ve los créditos que ponen cuando terminan. Me sé los nombres de los luminitos, los camarógrafos, de todo el mundo. ¿Qué horror, no?".
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| Foto: Enio Perdomo/ El universal |
Luis Vicente LEÓN
" Y SU FRIVOLIDAD OCULTA"
El director general de Datanálisis vive sus días entre números, estudios de opinión y proyecciones económicas, y sus declaraciones son constantes en cuanto análisis serio se haga de la realidad del país. Por eso hay una afición que no ha confesado… Hasta hoy. "Yo soy un lector ávido, es mi pasatiempo favorito. Y cuando salgo de viaje y estoy en un aeropuerto, compro revistas asociadas a mi profesión como The Economist, Money, The New Yorker, Foreign Policy, pero siempre tengo a la mano una People, la GQ, una Vogue Men, la Esquire y lo màs superficial que se te pueda ocurrir. Eso sí, siempre pongo las más serias encima para que los demás no se den cuenta (risas)". Su gusto culposo le ha dejado anécdotas. "Una vez me tocó un embajador en el asiento de al lado en un avión. Cuando lo vi, de inmediato pensé que me había fregado y no podría leer nada frívolo. Resulta que fui a colocar las revistas y todas se cayeron al piso. El diplomático me vio y me preguntó si podía prestarle una. Lo peor es que no agarró The Time sino que me quitó la GQ y no me la devolvió en todo el viaje (risas)". Para evitar estos contratiempos, León ha optado por otras medidas: "Por lo general, termino leyéndolas en el baño de mi casa, donde nadie me molesta y no me deja tanta culpa (risas)".
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| foto: oswer díaz / el universal |
Ana María SIMON
Y "EL CHISME DE ALCURNIA"
La actriz y conductora de radio es fanática de la literatura y le gusta viajar para conocer las maravillas culturales del mundo. Sin embargo, su disfrute se eleva ante una particular revista. "Me encanta leer la Hola. Yo no me puedo montar en un avión sin ella. Me parece que el vuelo no va a estar completo y que no voy a poder disfrutar del viaje, sobre todo si es a Europa o España, porque me da miedo llegar desactualizada al aeropuerto de Barajas (España), por ejemplo. Eso sí, escondo la revista dentro de un periódico, para fingir que me interesa más la política que Doña Letizia (la esposa del Príncipe Felipe de Asturias) cuando la realidad es que me muero por saber si ella se inyectó los labios o no. El gusto me ha traído problemas, sobre todo con mi pareja, porque a él le parece vergonzoso que yo me meta en la vida ajena". En su defensa, Simon asegura que está aplicando su propia terapia. "Cada vez lo asumo con más dignidad, diciéndole al mundo: yo no consumo drogas, yo no bebo, yo no fumo. Yo leo Hola… y otras más del cotilleo español".
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| FOTO: CORTESIA TELEVEN |
César BECERRA
Y SU "AZUCARADO TORMENTO"
El comentarista de la Formula 1 en Televen es un practicante convencido de la dieta saludable y el ejercicio. Sin embargo, hay algo que lo culpabiliza, pues va contra la vida sana que intenta promover: el azúcar. "Hay amigos que me critican porque me la paso haciendo ejercicio o estoy pendiente de comer bien y saludable. Incluso, a veces los domingos, la familia quiere que vayamos al cine o hagamos algo, pero yo les digo que no, porque tengo que hacer ejercicio. Lo que muchos no saben es que yo troto y troto por lo culpable que me siento de comer dulces. Yo puedo haber terminado de almorzar, pero salgo a la calle y enseguida me como un helado. No puedo pasar por una panadería porque cuando veo esos dulcitos forrados de chocolate me los como. Si yo me como un helado y voy a la oficina, no estoy pensando en la reunión o el trabajo, sino en cuántos kilómetros voy a trotar para sacarlo del cuerpo. Y eso, además de culposo, es doloroso, porque después te duelen las piernas, los brazos y si estás en una ciudad como Caracas, corres el riesgo de que no te vean y te pasen con el carro por encima".
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| CORTESÍA:ADRIANA PEDROZA |
Adriana PEDROZA
Y SUS MOMENTOS "CURSI"
La autora de la novela Sí, papi y su secuela Sí, mamí desnudó con humor desenfadado los prejuicios del hombre y la mujer venezolanos a través de estos libros. Sin embargo, precisamente por un prejuicio hasta hoy no había confesado su gusto por cierta música "pavosa", como ella misma la define. "Usualmente en la baticueva (mi casa) tengo música académica las 24 horas del día, pero de vez en cuando -sobre todo cuando estoy harta del trabajo intelectual y me da por cachifear o necesito mover el cuerpo porque siento la silla pegada a la cola- pongo música ridícula, léase: Menudo, Fey, Flans, Thalía, Shakira, etcétera. Te confieso que un día me detuve a pensar ¿qué pasaría si me muero en este instante? Imaginé a los bomberos entrando a la baticueva, y en vez de estar sonando Tanhäuser de Wagner, la Quinta de Beethoven o el Réquiem de Mozart, el soundtrack de mi muerte sería Ricky Martin. En mi velorio, la gente extrañada comentaría que cuando los bomberos entraron a la baticueva a sacar el cuerpo sonaba La copa de la vida. Definitivamente no descansaría en paz".
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| FOTO: OSWER DÍAZ / EL UNIVERSAL |
Cheo HURTADO
Y LOS DIBUJOS ANIMADOS
Está considerado como uno de los grandes cuatristas del país y con Ensamble Gurrufío (agrupación instrumental de la que es fundador) ha llevado la música venezolana por todo el mundo. Recientemente editó un disco de boleros y se estrenó como cantante. Tímido confeso, este maestro de las cuerdas hace algo que disfruta pero de lo que no le gusta que muchos se enteren. "Me fascina ver Tom y Jerry, y todas las comiquitas de esa época. Si me tropiezo con esos programas en la televisión me quedo pegado y a veces hasta los busco con el control remoto. Supongo que me conectan con mi niñez y con esa parte infantil que todos debemos conservar. Pero si llega alguien a la casa, inmediatamente lo cambio, porque hay gente que se me queda viendo como preguntándose qué carrizo hago yo viendo esas cosas de niño. Eso sí, en lo que se va esa persona, yo vuelvo a poner mi comiquita".
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cortesía: diario tal cual |
Elizabeth FUENTES
LA QUE "NO DA Y QUITA..."
La periodista habla desde política hasta frivolidades en su programa radial todas las tardes por Onda FM y con su libro Mi marido es un cornudo presentó en tono confesional y divertido un tabú entre muchos: el adulterio femenino. Con este mismo desenfado, Fuentes confesó algo que asegura "pondrá bravísimas"
a sus amigas. "Me gusta quedarme con los regalos que compro en los viajes que hago al exterior. Pocos días antes de venirme al país, me fajo a buscarles cositas a todas mis amigas
y familiares. Esto pa' fulana, esto pa' zutana. Me paso horas y días en eso. Pero cuando llego a Venezuela, me gusta tanto lo que compré que me lo pruebo, me lo veo, hasta que digo que es mejor que me lo quede, porque yo no lo tengo y se me ve bonito. Y, por lo general, todo lo resuelvo entregándole un chocolatito a cada una. Pero lo bonito me lo quedo yo (risas)". Fuentes asegura que ha intentado cambiar y hasta ha recurrido a su hija para que la oriente. "Pero cada vez que la llamo, me alcahuetea y me dice: '¡Sí, hombre, mamá! ¡Quédate todo eso! Viajaste tan lejos que te lo mereces'".
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| FOTO: CARLOTA JIMENEZ / EL UNIVERSAL |
Víctor MORENO
Y EL PLACER DE LA GRASA
El chef del programa Portadas (Venevisión) y del canal por cable Gourmet ha viajado por Venezuela y el mundo conociendo variados y exquisitos sabores culinarios. Sin embargo, se da golpes de pecho cada vez que habla de su plato favorito. "El placer que me avergüenza es comerme la papada de cerdo. Es el corte que está debajo de la boca del cochino. Tiene un alto contenido de grasa, pero cuando se cocina bien al horno queda melosa, cremosa y deliciosa. Además, si la preparas confitada es lo más sabroso que te puedas imaginar. A mí me avergüenza decir esto, porque realmente eso es una bomba para el organismo. Te estoy hablando de 80% de grasa jugosa y crujiente. Pero con pan es una maravilla. Todavía no me ha traído problemas, porque tengo 28 años, pero ya el cardiólogo me advirtió que me estoy matando lentamente. Sé que si no detengo este gusto, en unos años va a traerme consecuencias catastróficas…Pero no puedo parar. Incluso, a veces cuando la preparo, me excuso diciendo que no es para mí, aunque después me siento y me la trago completica".
| Incomprendidos del placer: ¡Olvidad la culpa! |
| "Salir del clóset" de los prejuicios y dejar de lado los golpes de pecho es la recomendación primordial que hace el psiquiatra Roberto De Vries a quienes, como estas personalidades, vivan "atormentados" por sus gustos personales. "Hay placeres que producen culpa porque, por lo general, transgreden reglas sociales o normas morales light, convencionalismos que a alguien se le ocurrió imponer y que se han convertido en costumbre de uso común", pero no son verdades absolutas. De Vries dice que los gustos vergonzosos más frecuentes están asociados al tema del sexo o a la comida, pero que son tan variados como la humanidad misma. "Yo lo que le digo a la gente es que se plantee dos preguntas: ¿ese placer daña la dignidad propia o la de otra persona? ¿Ese gusto pone en peligro o restringe la libertad propia o de otra persona? Si la respuesta es sí, entonces debe buscar ayuda especializada para verificar no sólo el origen de la culpa sino la manera de liberarse de ese gusto. Pero si la respuesta es no, entonces no hay por qué sentir vergüenza o remordimiento". De Vries aconseja compartir el gusto con alguien más. "Inclusive, discutirlo abiertamente en público. Los amigos son para eso. Para soportar nuestra manera de ser sin juzgarnos". |
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