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| maquillaje y estilismo: roberto ramos. verstuario: mayela camacho |
Veruzhka Ramírez
"Estoy acostumbrada a que me juzguen"
Espontánea, como siempre, la Miss Venezuela 1997 -ahora top model en la Madre Patria- dice que ya no quiere ser presentada como "la cenicienta de la belleza", ni como "la huerfanita". El próximo diciembre se publicará su segundo desnudo editorial.
Por Pablo Blanco. Fotos: Dumont & Regalado
A las siete de la noche todo estaba listo para este encuentro. Un restaurante de comida japonesa del hotel Eurobuilding -donde ella se alojaba por unos días, proveniente de Madrid- era el lugar acordado. Un ambiente chic plenaba el sitio y los comensales conversaban en un tono tan moderado como el de la música chill out que se escuchaba de fondo. Minutos después de abandonar la mesa donde se encontraba su manager, Luigi Ratino, la gacela en cuestión escogía una mesa del fondo del lugar, dispuesta para la entrevista. Difícil era no detenerse en sus ojos verdes, ni en su escultural anatomía mediterránea mezclada con andina, sostenida en su metro ochenta y tres de estatura. Justo antes de romper el hielo, un mesonero aparece portando una hirviente sopa de miso. "¡Señor! Pero… ¿Esto no venía con carne y pollo..?". Se trata de Veruzhka Ramírez, Miss Venezuela 1997, apodada "la Cenicienta de la belleza" por su pasado austero que, gracias al conocido certamen, se transformó en un presente próspero. Sabido es que se hizo acreedora del título del Mejor Cuerpo que había pasado por el Miss Universo en los 50 años que, para 1998, tenía el concurso. Al parecer, todavía no ha sido destronada. En ese certamen se convirtió en virreina universal. Es oriunda de San Cristóbal, Estado Táchira, y ya tiene cinco años viviendo en España, país donde está radicada trabajando como modelo. Fue allá donde -hace cuatro años- se atrevió a desafiar el tabú posando desnuda para la revista Interviú. Un ejercicio que repitió, recientemente, bajo el lente de Blas Pifano, para la publicación Playboy Venezuela que circula el próximo mes de diciembre. Quien escribe estas líneas la recuerda, especialmente, en un desfile que hiciera para Casablanca en 2004, con la actriz italiana Ornella Muti como invitada de primera fila. En pleno evento, que se llevó a cabo en el Anfiteatro del Centro Sambil, se fue la luz. Los modelos paralizaron su caminata y, de inmediato, comenzaron a abandonar nerviosamente la pasarela. Apenas con la iluminación de emergencia de fondo, y en medio de la conmoción del público, ella hizo acto de presencia: "Buenas, buenas. Como podrán ver, se fue la luz. ¡Pero no se vayan! Porque allá atrás están trabajando para resolver el problema. Nos hemos esforzado mucho por llevarles este show". La ovación no se hizo esperar. Aunque, superada la falla técnica, muchos comentaron: "¡Qué pena con Ornella!". Cuatro años después, Veruzhka recuerda el episodio entre risas: "Eso fue una veruzhkada", dice mientras se prepara para conversar, luciendo su nuevo corte de pelo, con el cual, afirma, ha roto con la clásica imagen de Miss.
Al desnudo
¿Qué tanto has cambiado desde que vives en España?
"Sigo siendo la misma muchacha que se vino de San Cristóbal a Caracas, sólo que un poco más sofisticada y triunfadora".
¿Qué necesita una Miss para triunfar?
"Tener personalidad, autenticidad y propiedad a la hora de responder una pregunta".
¿Así has sido tú?
"Ay, yo sí. Me he caracterizado por ser una mujer muy espontánea. No tengo pelos en la lengua para decirle nada a nadie".
De hecho, hay quien te tilda de imprudente…
"Imprudente no, radical. Siempre marco huella, marco pauta. No he querido ser una mujer florero ni que me sigan etiquetando como 'la Cenicienta de la belleza', aunque esa fue una etapa de mi vida que me dio fuerza, tenacidad y valentía para seguir adelante".
Hablemos de esa etapa…
"Pasé por muchas humillaciones, tuve que bajarle la cabeza a mucha gente".
¿Como a quiénes?
"Se dice el pecado pero no el pecador".
¿Cuál fue el pecado?
"Cuando fui al Miss Venezuela nadie de mi Estado me apoyó. Se preguntaban cómo una campurusa como yo había osado pretender ser una reina de belleza".
¿Y qué es lo bueno de haber sido una "campurusa", como tú dices?
"Haber trabajado como muchacha de servicio desde los nueve hasta los 15 años, me convirtió en una excelente ama de casa. Sé de construcción, sé lavar, planchar, cocinar, coser, labrar la tierra".
¿Labrar la tierra? ¿Qué sabes sembrar?
"Yuca, papa, helecho...".
Es decir, eres una mujer autosuficiente…
"No del todo. Uno siempre tiene un engranaje que le bota aceite".
¿Te consideras humilde?
"Ser humilde es lo que me ha permitido ser grande. Saludo desde el camarero hasta el cocinero, pasando por el chofer. Para mí valen igual que un presidente. El dinero no lo es todo en la vida".
"No soy imprudente,
sino radical,
marco pauta" |
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Después de que nadie apostaba por ti, como señalas, ¿cómo fue ganar el Miss Venezuela?
"Tampoco fue un cuento de hadas como pudiera pensarse. La prensa fue muy dura conmigo. Se dijo que yo era una embaucadora, que con el cuento de la huerfanita quería meterme a todo el mundo en el bolsillo. Hasta que Napoleón Bravo emprendió una investigación periodística por la que comprobó que lo que yo estaba diciendo era verdad. Eso salió al aire por Venevisión".
De hecho, se dice que siempre echas el cuento de la huerfanita. Cuéntalo de nuevo…
"Mi mamá -nativa del Táchira- me abandonó a los nueve años. Ella tuvo que ser padre y madre a la vez porque mi papá, que era un multimillonario italiano, nunca se hizo cargo de nosotros. En medio de ese abandono apareció la señora Ludmila Franco, mi primer ángel guardián. Comencé a trabajar como muchacha de servicio en su casa".
Como niña de servicio, querrás decir…
"Es igual. Fue una etapa muy larga de mi vida así que da lo mismo cómo me refiera a ella. Eso se ha tergiversado mucho. Dicen que yo era una 'esclava' de esa señora y la era de la esclavitud se abolió hace muchos años. Con el tiempo aparecieron más ángeles de la guarda en mi vida, como Osmel Souza, el agente de modelos Luigi Ratino, el diseñador Octavio Vásquez y mis padres adoptivos: Peggy Sumoza y Nelio Pinto, de quienes se dijo, en un principio, que eran unos oportunistas".
¿Cómo es eso?
"Se empezó a especular que me habían adoptado porque querían quedarse con el dinero que yo ganaba como top model y reina de belleza".
¿Y en qué momento te adoptaron?
"Después de que gané el Miss Venezuela. Ellos son los que siempre me han tendido la mano en los momentos más difíciles de mi vida y también los que me han enseñado valores morales como la tenacidad, la paciencia, el respeto y el luchar cada día más por mis sueños".
¿Volverías a vivir tu pasado?
"Por supuesto que sí. Es lo que hoy me ha permitido tener crecimiento espiritual. Uno debe dar las gracias a Dios por vivir, por soñar, por aprender. Porque, independientemente de que yo tenga 29 años, todavía me queda mucho por aprender".
¿Te asustan los 30?
"Para nada. Yo soy como el gran vino, gran reserva. Mientras más vieja más buena (risas)".
Conservas el acento andino…
"Claro, se me sale. Yo no olvido mis raíces".
¿Qué soñabas de niña?
"Fíjate que nunca soñé con ser Miss Venezuela ni con estar en el mundo de la moda. Quería ser arquitecta o diseñadora gráfica, pero eran carreras costosas para mí. Eso sí, era excelente estudiante y me otorgaban becas de honor al mérito. Siempre me visualizaba como una mujer alegre, motivadora, espontánea. Pero sufrí el rechazo de la gente".
¿Qué pensabas frente a eso?
"Me preguntaba, por ejemplo, por qué mi mamá me había abandonado a mí y no a mi hermano. Pero esos son fantasmas que ya están enterrados".
Tu madre biológica es un fantasma entonces…
"No. Ella me dio la vida y me crió durante mis primeros años. Cumplió su misión. Una vez a la cuaresma hablo con ella. Luego le tocó a Peggy ayudarme a ser la gran mujer que soy".
Estás súper mentalizada hacia lo positivo…
"Siempre. Uno debe ir por la vida celebrando los triunfos y aprendiendo de los fracasos, transformando lo negativo en positivo. Me encanta decirle a la gente que los sueños pueden lograrse, porque todo el mundo tiene derecho a una oportunidad".
¿Qué tienes todavía de Miss?
"Imagino que la corona. No la que me pusieron sino la que he llevado por muchos años"
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¿Y tus respuestas? ¿No son como de Miss?
"Con esta entrevista tienes que haberte dado cuenta de que no. Lo que está a la vista no necesita anteojos".
¿Cómo mantienes lo que está a la vista?
"Como sano, cero carbohidratos por la noche, tomo mucha agua y practico deportes".
A todas estas, ¿cómo es tu vida en Madrid?
"Nunca es fácil ser inmigrante en Europa. Siempre habrá quien te tilde de sudaca. Fuera de eso, después de mi incursión en el reality show La selva de los famosos, me ha ido muy bien como modelo. Eso sí, a punta de paciencia y de temple porque tampoco basta con ser bonita. Hay que tenerlas bien puestas. Y como siempre me he caracterizado por ser inquieta, no paro de trabajar: soy profesora de spinning, hago pasarela, catálogos, animo eventos y, eventualmente, soy invitada a programas de televisión. Los españoles tienen un carácter muy fuerte, pero una vez que te abren las puertas te tratan con mucho respeto, siempre y cuando te muestres tal cual eres".
En Interviú te mostraste tal cual eres…
"Pero en España no se escandalizaron por eso. Acá en Venezuela me llamaron de bicha para abajo".
¿Y cómo fue eso para ti?
"Estoy acostumbrada a que me juzguen".
En todo caso, ¿crees que ese desnudo sumó puntos a tu carrera?
"No, porque yo ya había triunfado como modelo antes de desnudarme. De cualquier forma, para mí, el hacerlo tiene que ver con mostrar, además de mi cuerpo, mi alma. Nunca he perdido mis valores éticos ni morales por posar desnuda".
De hecho, vas a desnudar tu alma a la revista Playboy Venezuela…
"Bueno, tanto se corrió el rumor de que iba
a hacerlo que me llamaron para negociar".
¿Cada cuánto tiempo vienes al país?
"Cada vez que tengo un huequito me escapo para acá. En España vivo sola, así que siempre extraño pedirle la bendición a mi mamá y también el muchacho relleno que me prepara, que es tan rico como las arvejitas verdes de mi papá".
¿Vives sola? Cuesta pensar que no tienes pareja…
"Es que ahorita estoy fuera del área de cobertura".
| "Siempre habrá quien te tilde de sudaca" |
¿Cómo encuentras a Venezuela cuando vienes?
"Triste y apagada. Eso me preocupa. El venezolano se ha caracterizado por ser un luchador y así debe seguir siendo. Tenemos que salir adelante. Ni un paso atrás (risas)".
¿Qué vendrá
para ti después del modelaje?
"Voy a ser una gran empresaria. Ya escucharás de mí".
Pero ¿qué se puede escuchar ahorita?
"Nada, porque a mí me gusta tener los pájaros bien en la mano para después poder soltarlos".
Pero dale al lector de Estampas una pista…
"Sólo te adelanto que me gustaría orientar a las personas para que lleguen a ser grandes estrellas y me gusta la moda".
Es decir, podemos estar hablando de una academia de modelaje con tu nombre…
"No sé, indaga".
Al menos cuenta qué estarás haciendo a finales de este año
"Seguramente comiéndome mi hallaca, mi pernil y mi ensalada de gallina". pblanco@eluniversal.com
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