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Tips que le sentarán muy bien
Un recorrido por las mejores páginas de
nutrición en la web sirve para destacar las últimas recomendaciones
cuando de comer sano se trata. Raúl
Chacón Soto
Es una
soyita
Hace sólo unos meses, la FDA (Food & Drug Administration)
le dio permiso a los productos que contienen soya para que llevaran
en su etiqueta la siguiente leyenda: "Dietas bajas en grasas
saturadas y colesterol, que incluyan 25 gramos diarios de proteína
de soya pueden reducir el riesgo de padecer enfermedades del corazón".
El visto bueno de la FDA ha motivado a muchas empresas a incluir
este alimento en sus productos, como es el caso de Kellogg's que
de inmediato anunció un nuevo cereal rico en el afortunado
ingrediente. La soya es una planta con alto contenido de fitoquímicos.
Usted la puede consumir en forma de granos, en leche o hasta cuando
come tofu.
Naranjas contigo
Por todos es conocido el poderoso efecto antioxidante de estas frutas,
ideal para combatir el deterioro de los tejidos asociado al envejecimiento.
Pues bien, una reciente investigación confirmó lo
que ya se sabía. Un vaso de jugo diario (que contiene el
equivalente a 250 mg de vitamina C) bajó considerablemente
los niveles de isoprostane en el plasma (todo ocurre a nivel de
la membrana celular), una sustancia que sirve de marcador del proceso
de oxidación. En otras palabras, si se toma un vaso en el
desayuno estará empezando el día con una bomba vitamínica.
Eso sí, recuerde tomar el juguito recién hecho porque
después de unos minutos esa vitamina desaparece, se va...
¡Qué
mantequilla!
Aunque suene sorprendente, científicos holandeses acaban
de afirmar que el consumo de leche entera, mantequilla y pan integral
es recomendable para que los niños no padezcan de asma. El
estudio, publicado en la revista Thorax, fue realizado entre
2.978 infantes que acababan de cumplir dos años de edad.
Los autores sugieren que la opción de leche entera frente
a la semidesnatada y de mantequilla frente a margarina aporta al
cuerpo una mayor cantidad de gasas saturadas en detrimento de las
insaturadas, algo que le sienta muy bien a los pequeños.
Mi gran cena griega
También acaban de confirmar en Grecia, según lo publican
en The New England Journal of Medicine, que las personas
que siguen la dieta mediterránea presentan un menor riesgo
de morir ya sea por enfermedades cardiovasculares o cáncer.
La investigación ha sido la más ambiciosa realizada
hasta la fecha, ya que se evaluaron, durante cuatro años,
a más de 22 mil habitantes de todas las edades, pertenecientes
a diferentes regiones de ese país. ¿En qué
consiste la dieta mediterránea? Pues en muchas frutas, verduras,
legumbres y cereales integrales; aceite de oliva con generosidad,
pescado con moderación, en ocasiones productos lácteos
(sobre todo en forma de yogur y de queso), poca carne y, de vez
en cuando, vino tinto. El único problema es que el trabajo
no fue capaz de identificar cuáles fueron los componentes
concretos de la dieta que mayores beneficios aportaban a la longevidad.
Nunca es tarde
Desde hace años se sabe que la reducción de la ingesta
calórica alarga la vida, pero un estudio publicado en Science
ha ido un poco más lejos al afirmar que tal premisa es válida
incluso si se empieza a comer menos después de los 80. Así
como lo lee. No importa que haya comido más que los padres
de Chihiro en la película, tampoco que ya no tenga quince,
estos científicos le aseguran que cuando empiece a controlar
la dieta de seguro ganará años de existencia. Una
reducción de entre 20 y 60% de la cantidad de alimentos se
considera reducción calórica. Los expertos dicen que
eso equivale a una ingesta diaria de 1.800 calorías.
Bebés
de hierro
También en un estudio publicado en el American Journal
of Clinical Nutrition se reveló que las mujeres embarazadas
que tomaron un suplemento de hierro entre las 20 y las 28 semanas
de gestación tuvieron bebés con mayor peso que las
que tomaron un placebo. Sin embargo, la dosis extra de hierro (30
mg diarios) no pareció tener incidencia en la prevención
de anemia. Hasta los momentos, la recomendación era suministrar
el suplemento durante el último trimestre del embarazo a
las mujeres que fuesen anémicas o a quienes se les hubiese
documentado una reducción de sus niveles de hierro en los
primeros meses.
¡A moverse!
El American Journal of Clinical Nutrition recientemente publicó
los resultados de un estudio que buscaba determinar cuán
importante es hacer ejercicio para bajar de peso. Los investigadores
mantuvieron bajo observación a 202 personas obesas que siguieron
una estricta dieta (sólo 1.500 calorías diarias).
A la mitad del grupo se le sometió, adicionalmente, a un
exigente programa de ejercicios (tenían que caminar 75 minutos
diarios para quemar entre 300 y 400 calorías). Después
de seis meses, se pudo comprobar que el entrenamiento no incidió
en la cantidad de kilos rebajados, pero, lo curioso, es que sí
fue determinante cuando se inició la etapa de mantenimiento,
pues, a los 18 meses, quienes no se habían ejercitado recuperaron
el doble de los kilos que los caminadores.
¿Culpable
o inocente?
Una información difundida en el site BBC News dio
cuenta de una anécdota que, de seguro, sorprenderá
a los consumidores de café. El asunto es que en Nápoles,
la ciudad que se enorgullece de tener el mejor café de Italia,
se llevó a cabo recientemente un juicio contra la popular
bebida organizado por el Departamento de Farmacia de una conocida
universidad del lugar. A la "corte" fueron llamados 12
testigos que aportaron evidencias a favor y en contra. Entre los
cargos figuraban argumentos por todos conocidos: que si ataca a
los nervios, provoca ansiedad e irritabilidad, espanta el sueño,
aumenta los latidos del corazón, ocasiona interrupciones
en el trabajo, produce dolores de cabeza, es causa de adicción,
y otros muchos más. La defensa alegó que la sustancia
es responsable de que mucha gente se mantenga despierta y alerta
(lo que no es malo en algunos casos), y hasta llegó a asegurar
que tiene un efecto protector contra ciertos tipos de cáncer
y de enfermedades neurodegenerativas como el mal de Parkinson. No
dejó de lado, tampoco, los beneficios sociales del acto de
tomarse un cafecito, asunto que muchos entendieron sin mayores explicaciones.
¿El veredicto? Inocente, sobreentendiendo que, como todos
los vicios, puede llegar a ser realmente perjudicial si se practica
en exceso. l
rchacon@eluniversal.com
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