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Alerta roja

Vinculan elevado consumo de carnes rojas al cáncer. Sarah Boseley

CientIficos de todo el mundo dieron a conocer recientemente su tan esperada opinión sobre el consumo de carnes rojas. En un estudio sobre los hábitos de alimentación de medio millón de personas concluyeron que la carne de res, de cordero, de cerdo y de ternera, así como sus variedades procesadas como el jamón y el tocino, incrementan los riesgos de que una persona sufra de cáncer de colon.
Según el estudio, las personas que consumen dos raciones de carnes rojas al día —equivalentes a un emparedado de jamón y un bistec— aumentan en 35% las probabilidades de desarrollar cáncer de intestino en comparación con quienes sólo comen una porción a la semana. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) de la Organización Mundial de la Salud hizo un llamado a la población mundial a que comiera más pescados y menos carnes rojas.

The Medical Research Council (MRC), el Cancer Research UK y la IARC financiaron la investigación europea sobre cáncer y nutrición, mediante la cual se hizo un seguimiento de las dietas tanto de hombres como de mujeres en 10 países durante cinco años. Se demostró que consumir fibras, en la forma de vegetales, frutas y cereales integrales, disminuye el riesgo que implica la ingesta de carnes rojas. Igualmente se comprobó que el pescado, consumido al menos cada dos días, protege contra el desarrollo de cáncer.

“La gente ya sospechaba que el consumo elevado de carnes rojas, así como sus variedades procesadas, aumentaban las probabilidades de sufrir de cáncer de intestino. No obstante, el presente estudio (uno de los de mayor envergadura realizado a escala mundial y el primero en su género llevado a cabo en Europa) demuestra que existe una relación muy estrecha entre el consumo de carnes rojas y el cáncer de colon”, indica Sheila Bingham, una de las autoras del estudio, de la unidad de nutrición humana del MRC en Cambridge.

“En términos generales, todas las poblaciones europeas estudiadas consumían grandes cantidades de carnes rojas y carnes procesadas”. Los que pertenecían al grupo de mayor riesgo ingerían más de 160 gramos de carne al día. Un bistec mediano pesa unos 140 gramos y una hamburguesa unos 100. Las salchichas pequeñas tienen un peso de unos 20 gramos, mientras que las premium pesan aproximadamente 40, según la British Nutrition Foundation. En general, los europeos de los países estudiados consumen 93 gramos de carne diarios, de acuerdo con la British Meat Association, que afirmó que no había razón para que la gente cambiara sus hábitos alimentarios. “El hecho de que una persona coma carne no significa que vaya a contraer cáncer”, dijo un vocero.

Mediante el estudio, que fue publicado en el Journal of the International Cancer Institute, se determinó que el riesgo que implica comer carnes rojas fue menor en las personas que consumieron muchas fibras vegetales, de frutas y cereales integrales. También se demostró que comer cualquier tipo de pescado regularmente —al menos 80 gramos cada dos días— tuvo un efecto protector toda vez que redujo los riesgos de contraer cáncer en 30% en comparación con los que consumieron pescado menos de una vez por semana.

Si bien el hombre ha estado comiendo carnes rojas por miles de años, es la manera en que se consume en la actualidad lo que constituye el problema. “La carne solía ser el condimento, y aún lo es en muchos países del Mediterráneo. El grueso de la comida lo formaban los vegetales y los carbohidratos”, señaló la profesora Bingham.
Cuando se consume en estofados y guisos, la porción de carne no suele ser tan grande y es combinada con vegetales, así proporciona gran cantidad de fibra. Sin embargo, una comida típica occidental, como bistec con papas, huevos con tocineta y carne asada con pocos vegetales, podría causar serios problemas.
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GUARDIAN NEWS SERVICE. DERECHOS DE EL UNIVERSAL. TRADUCCION: SERVIO VILORIA

 

 
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