TENDENCIAS
PROTAGONISTAS
-

Atentamente
Gloria Estefan

- El monitor
- De receta con ...
LA CARACAS DE...
- Miguel Issa
MODA
-

Altos no,
altísimos

GASTRONOMÍA
- Sabor
a Paria
ENCUENTROS
- La mágica improvisación
de Gabriela
Montero
-

Postales de
Leningrado

-

El bolso
o la vida

VIVIR MEJOR
SALUD
- Gerenciar el peso
BELLEZA
-

Misión:
aclarar la piel

BELLEZA
- Realce sensual
COCINA
-

Sándwiches gourmet para
las vacaciones

PUNTO Y APARTE
CRIMENES
HOROSCOPO
HUMOR
MENTE Y ESPÍRITU
CRUCIGRAMA
ARCHIVO
CONTACTENOS

 
MENTE Y ESPÍRITU

MAYTTE

Sentir pasión por la vida

'En China existe una especie de bambú que requiere de mucha paciencia. Al año de haber sembrado su semilla no existe ninguna seña de su germinación. Al segundo año, cuando estás listo para verlo brotar, sigue sin asomar ni un solo tallito. Al tercer año, pasa lo mismo, y empiezas a dudar del lugar donde lo sembraste y de cómo lo plantaste. Para el cuarto año, las esperanzas están bastante perdidas ya que todavía no hay rastro de vida. Entonces, en el quinto año, cuando has perdido toda esperanza y te has olvidado completamente de él, de un día para otro, aparecen raíces, tallos y ramas que salen como por encanto. ¡En tan sólo unos meses tienes un frondoso bambú lleno de vida y esplendor con una altura que alcanza una casa de dos pisos!".

De la misma manera que al bambú, les sucede a muchas personas… vivimos llenos de expectativas y sueños, pero pasa un año, otro, y varios más, sin que hagamos algo concreto para conseguirlos. Generalmente pensamos que necesitamos muchas cosas y mejores condiciones para comenzar a vivir la vida que queremos, decimos: "cuando tenga un buen trabajo", "cuando me asciendan", "cuando me case", "cuando nazcan los hijos", "cuando se casen", "cuando termine de pagar la casa", "cuando tenga mi negocio propio"… y así, pasa el tiempo sin que experimentemos la sensación de tener una existencia plena. Queremos prolongar la vida hasta que al fin llegue el día en que tengamos las condiciones materiales para empezar a ser nosotros mismos, para disfrutar de todo y para ser felices.

No desperdicies tu tiempo en cosas que no valen la pena, revisa tus prioridades y comienza a vivir dándole importancia a las que sí la tienen. ¿Cómo? Comienza por estar más tiempo con lo que amas: tu pareja, tu familia, tus amigos, las mascotas, tus plantas, los deportes, la lectura… con todo aquello que disfrutes y enriquezca esencialmente tu vida.

Exprésales tu afecto a todas las personas que amas en cada oportunidad que tengas. Haz que se sientan especiales y queridas por ti… así, te recordarán no por lo que les diste, sino por cómo los hiciste sentir.

Comparte alegría, optimismo, entusiasmo y confianza con todo el que te tropieces. Sonríe, mira a los ojos, saluda, sé amable, di siempre algo positivo, interésate en las historias personales de los demás. La gente que siempre se queja, critica o discute, se queda sola.

Muéstrate dispuesto a aprender o a hacer cosas nuevas, ¿qué tal un nuevo programa de la computadora, otro trabajo, artes manuales, aprender a bailar?

Siente pasión por lo que haces. Si es tu trabajo, enséñales a otros, brinda asesoría y presta servicio a quien lo necesite, aunque no te pague. La vida es demasiado corta para encerrarnos a cuidar un lugar seguro, buscar la aprobación o dejar pasar el tiempo sin hacer algo constructivo. Vive con intensidad. "La vida no se mide por los momentos de descanso sino por los momentos que nos roban el aliento".

Ríe tanto como puedas, hazlo fuerte y por largo tiempo. Ríe hasta quedarte sin aire y contagia a los otros con tu risa, y si no tienes una buena razón para hacerlo… entonces sonríe con más fuerza, nada es lo suficientemente grave para no enfrentarlo con una sonrisa.

Cuando necesites llorar… llora. Las lágrimas son el descanso del alma, desahógate, vive tu duelo si fuese necesario, pero, luego, levántate y sigue adelante, sin resentimiento, ni tristeza.

Busca a tus amigos, pero si no están disponibles en el momento en que los necesitas, no te sientas solo, pues nunca lo estarás si te tienes a ti. El único que te acompañará toda la vida serás tú mismo.

Siéntete agradecido con todo lo que la vida te ha dado. Da las gracias por lo que tienes, por las bendiciones, por el tiempo vivido, por los tuyos. Disfruta plenamente de lo que tienes sin esperar que te den más, o querer quitarles a los otros lo que tienen.

Pasa la pagina con valor, voluntad y determinación. Deja el pasado atrás y sólo entra en él para reconocer y disculparte por los errores cometidos, para reparar las ofensas, valorar lo recibido y dejar ir el resto.

Sé autentico, honesto contigo mismo y con los demás. Muéstrate solidario, ayuda siempre a quien lo necesite sin esperar recibir nada a cambio.
Disfruta de tu salud. Si es buena, camina para conservarla, y si no lo es tanto, camina para recuperarla.

Apóyate en tu Dios, no importa la concepción que tengas de Él, recuerda que siempre conspira para ayudarte. Reconoce en ti esa misma esencia divina.


maytte@maytte.com

Hola, Maytte. Desde hace tiempo sigo tus consejos, leo tu columna de la revista Estampas y doy gracias a Dios por todas las cosas que he aprendido. En estos momentos me encuentro en una situación desesperante: me casé a los 40 años y tengo un niño precioso. Desde los dos añitos le he querido enseñar buenos modales, como los que me enseñaron cuando fui pequeña. Lo cierto es que mi hijo no me obedece y siempre estoy regañándolo. Muchas veces me salgo de mis cabales y pierdo la paciencia; todo el tiempo estoy dándole órdenes… ¡quiero cambiar! Aconséjame. M.V.

Cuando los niños son pequeños es normal que sean juguetones y hasta un poco indisciplinados. Necesitas ampliar tu margen de tolerancia y de paciencia, pues, al perderlo, tu nivel de exigencia hace que esperes de tu pequeño hijo mucho más de lo que en realidad te puede dar. ¡Está muy pequeño todavía! Recuerda que cada persona es diferente de otra, y que no debes compararlo contigo a esa edad. Si bien la disciplina y las reglas son importantes en el proceso de desarrollo y formación de nuestros hijos, un exceso de rigidez y exigencias puede hacerles mucho daño emocional. Te sugiero que lo veas en su contexto real para que reconozcas sus limitaciones y también sus rasgos y características más tiernas y positivas. Tal vez está llamando tu atención con su comportamiento. Pregúntate si pasas suficiente tiempo de calidad con él y, en lugar de regañarlo todo el tiempo, dile frases cariñosas u amorosas, aprende a reír con sus gracias, acarícialo mucho, háblale sobre lo importante que es para ti y hazlo sentir querido. Mientras están pequeños tendremos que repetirles muchas veces, con amor y con firmeza, las cosas que deseamos que aprendan. Con el tiempo lo incorporarán. Canaliza el estrés que, tal vez, te estén produciendo otras situaciones, para que puedas compartir con él lo mejor de ti. El amor te dará la paciencia, la tolerancia, la comprensión y la sabiduría que necesitas para educarlo.

Hola, Maytte. Te escribo estas líneas para ver si me puedes orientar en la siguiente situación: hace varios meses me separé de mi esposo y sufrí una crisis depresiva muy seria; sin embargo, busqué ayuda con un psicólogo, quien me ayudó mucho. Pasaron siete meses y me encontré de nuevo con mi marido, por medio de un amigo que me sugirió que hablara con él, lo hicimos y nos reconciliamos. Pero hay algunas personas de nuestro entorno que no están de acuerdo con esta decisión. Sin embargo, yo me muy siento bien, pero me afecta que no acepten nuestra reconciliación. Gracias a Dios, yo no soy rencorosa y lo perdoné, sé que él es la persona que yo quiero para compartir el resto de mi vida. Gracias por escucharme y espero tu opinión al respecto.
Por favor, estudia la posibilidad de hacer algún evento en Valencia. Veo tus programas y son muy buenos, me han ayudado. M.R.M.

No es fácil conseguir que todas las personas que queremos estén de acuerdo con nuestras decisiones. Estoy segura de que detrás de la negativa de algunos de tus seres queridos a aceptar la reconciliación con tu esposo, está el temor de que te vuelva a herir, y que lo que verdaderamente desean es tu bienestar. Pero, lo más importante en este caso, es que ambos, tanto tú como tu esposo, estén de acuerdo en darse otra oportunidad, por amor y no por miedo, costumbre o necesidad. Te recuerdo que las razones por las cuales se separaron siguen estando ahí, por eso es muy importante buscar el apoyo de un buen consejero de pareja, para que les den las herramientas necesarias para sanar las heridas que se causaron, y para que puedan trabajar juntos en aras de recuperar la armonía y el bienestar en la relación. El amor es el elemento indispensable para que puedan darse esa oportunidad. Te sugiero que conversen mucho acerca de lo que cada unos de ustedes siente, piensa y quiere de esta nueva etapa. Hagan el compromiso de dejar el pasado atrás para que no estén constantemente recriminándose por los errores del ayer. Practiquen el perdón, al otro y a ustedes mismos, para que puedan sacar cualquier resentimiento que haya quedado guardado dentro. Trátense con cariño y con mucho respeto. Saquen la agresividad de sus vidas y aprendan a vivir, día a día, con el compromiso de poner lo mejor de cada uno de ustedes en la relación de pareja. ¡Que el amor envuelva sus vidas, y les dé unión, armonía y alegría!

maytte@maytte.com

La revista Estampas y El Sambil te invitan al taller de Maytte: Claves para aprender a decir
No, que se efectuará el sábado 15 de septiembre, a las 6:30 pm, en el anfiteatro de dicho centro comercial. La entrada es libre. Para mayor información llame al 0212 614.0500 o visite la
página web www.maytte.com

 

 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso