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El bolso
o la vida


La locura por las
carteras de marca
se ha propagado
por todo el mundo,
atacando a mujeres
de todas las edades
y niveles de ingresos.
Las ganancias
y las listas de
espera son la otra
parte del negocio
del lujo Por Mario
Aranaga

 

 

 

 

 

 

Louis Vuitton Hermès, Gucci, Fendi y Prada. Hasta hace poco, las carteras de lujo fabricadas por las principales firmas alrededor del planeta no iban de la mano con la moda... como tampoco una tiara con incrustaciones de diamantes o un Rolls-Royce. Una cartera dice mucho de su dueña. El mensaje que solía transmitir un bolso icónico era sencillo: "Soy una mujer muy rica". Pero ahora tiene distintos matices: "Es probable que no sea tan rica, pero estoy a la moda", o, también: "Este vestidito es de de Zara, pero ¿qué tal este bolso Birkin, de Hermès?".

Ya han pasado varios años desde que se desató la fiebre por las carteras de moda, una adicción que ataca a muchas mujeres. El tratamiento es muy costoso, y tanto diseñadores de moda como tiendas minoristas luchan, día y noche, por avanzar al mismo ritmo. En los años ochenta no existía ninguna manía por los bolsos de moda, sólo una fiebre de botones, particularmente si eran diseños de la marca italiana Versace. Sin embargo, fue en esa década cuando las mujeres empezaron a mostrar interés por las carteras.

Para que un bolso recién lanzado al mercado genere histeria colectiva y enormes listas de espera alrededor del mundo se requiere algo más que precios elevados y una piel trabajada a mano. Es preciso promocionarlo en las revistas de moda, en la prensa del corazón y con las celebridades, que prestan su imagen y fama a los accesorios que les piden lucir. En los últimos 12 meses, sólo la modelo Kate Moss ha lucido (entre otras carteras) una Birkin, de Hermés; una Emma, de Mulberry; una Roxana, también de Mulberry; una Muse blanca, de Yves Saint-Laurent; una Betty, de Chloé; una Stam, de Marc Jacobs y una Manor, de Burberry (de esta última se generaron niveles de ventas extraordinarios y la existencia se agotó en tan sólo tres semanas). Un buen ejemplo de la influencia que ejercen celebridades tan famosas como Moss.

¿Y cuándo fue que las mujeres decidieron pagar tanto dinero por una cartera ? Las carteras están impulsando la industria de la moda como no lo ha hecho ningún otro accesorio. Entre el año 2000 y el 2006, las ventas de ropa para mujeres se incrementaron en un 12%, un porcentaje nada desalentador. En cambio, las ventas de bolsos registraron un vertiginoso aumento de 146%. Para 2010, las firmas de lujo estarán destinando casi un millardo de dólares en la confección de carteras.

Puro poder

Firmas como Lacoste, Chloé, Fendi,
Gucci y Christian Dior invierten sumas
astrónomicas en campañas de publicidad

 

"Las carteras firmadas por Balenciaga,
Hermès, Prada y Mulberry tienen mucho
más prestigio de moda que las firmas
que son referencia evidente del lujo,
como Louis Vuitton, Gucci y Chanel"


Gisele Bündchen


"Los míos están tan repletos de cosas que con frecuencia tengo que voltearlos para poder vaciarlos. Tienen desde nueces, piedritas que recojo en la playa, folletos de clubes
en Nueva York, ropa arrugada que pensaba había perdido
en un avión, hasta zarcillos sin su pareja, facturas vencidas, pastillas sueltas y maquillaje que debía haber botado hace años. Si la mano de cualquier hombre se atreve a acercarse
a mi cartera —incluso la del hombre con el que salgo—
me pongo a la defensiva y casi empiezo a gritar.
Los bolsos de las mujeres son públicos por fuera
y totalmente privados por dentro"

Kate Moss

"Me fascinan las carteras de marca.
Particularmente las clásicas que tienen
un aspecto gastado. No me agrada
cuando una mujer usa un bolso como
un símbolo de estatus. Me gusta
cuando un accesorio fabuloso
forma parte de la vida de alguien"

 


Jennifer López


"Me encantan las carteras, siempre las quiero todas.
Una mujer necesita muchas. Además, los bolsos
grandes hacen ver el derrière más pequeño".

Anna Wintour

"Lo que más me gusta de la fiebre
de las carteras es la nueva democracia
del estilo. La etiqueta en la parte interior
del cuello ya no importa tanto como
la 'etiqueta' que llevas colgando del brazo.
Las carteras están dentro de las posibilidades
de la mayoría de las mujeres, no importa
el cuerpo ni la edad"




Corinne Roitfeld


"Los bolsos de Marc Jacobs son los más hermosos
que haya visto. En realidad, es el maestro de las carteras.
Son los colores que escoge. Son como caramelos,
bueno, unos caramelos muy caros"

 

 

 

Perlitas

Los bolsos sencillos que usaba la ex primera ministra británica Margaret Thatcher eran un símbolo de su poder en la política, y fascinaron a muchos hombres que apenas podían creer cuán lejos había llegado una mujer.

La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, quien actualmente es considerada la mujer más poderosa del mundo, parece que detesta las carteras. Nunca se la ha visto luciendo una. Ni cuando estuvo de gira por Europa y Oriente Medio ni bajando las escaleras del avión presidencial de Estados Unidos, el Air Force One, ni siquiera en el jardín de rosas de la Casa Blanca. Nunca.

En los noventa, década marcada por una recesión económica, el mundo de la moda cayó en una profunda melancolía: nadie deseaba tener el aspecto de una persona acaudalada (o vanidosa), y las únicas carteras que usaban eran las cuadradas confeccionadas en nylon negro con la etiqueta de la casa de moda italiana Prada. Intuitivamente, la diseñadora Silvia Fendi empezó a crear las Baguette y sus hermanitas, las Croissant; ambas pequeñas, fabulosamente acabadas, costosísimas y difíciles de conseguir fuera de Italia. Por su parte, Gucci revivió la cartera de bambú Jackie O, y Milán se convirtió en el centro de la guerra de los bolsos.
En 1995, a Diana Spencer, princesa de Gales, le regalaron una Lady Dior —hecho que desencadenó una pequeña manía por las delicadas carteras de color rosado y azul (particularmente cuando fueron rebautizadas con el nombre de Princess).

Luego, en 1997, el diseñador de moda estadounidense Marc Jacobs se unió a Louis Vuitton. Realmente se cree que fue Jacobs quien inició esta epidemia cuando transformó los artículos superlujosos e inaccesibles en accesorios de moda indispensables... y las mujeres de todo el mundo contrajeron la fiebre de la cartera del momento.

 



 



Ver también:
- La mágica improvisación de Gabriela Montero
- Postales de Leningrado Cuando los padres son guerrilleros

- El bolso o la vida



 
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