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| foto:www.shutterstock.com / Yuri arcurs |
HORMONAS
del bienestar
Irritabilidad, cambios de humor, falta de interés por el sexo... ¿Tus hormonas te quitan el sueño durante la menopausia? Acude a tu ginecólogo; él te recomendará tratamientos hormonales que te subirán el ánimo
No hablamos de la serotonina, la endorfina o la melatonina, no. Se trata de unas sustancias que van "ligadas" al sexo femenino y que van perdiéndose a medida que se acerca la menopausia. ¿De qué estamos hablando?
La madurez es una etapa de grandes transformaciones biológicas. La mayoría de ellas no pueden controlarse, pero sí es posible elegir la manera de responder a ellas. La doctora australiana Margaret Smith y la psicoterapeuta Patricia Michalka, ambas autoras del libro ¿Soy yo o son mis hormonas?, animan a la mujer a sentirse bien en cualquier fase de su vida. Entre otras cosas, recomiendan mantener una actitud de respeto hacia el propio cuerpo y aceptarlo, sin juzgarlo, pero sí cuidándolo con ejercicio y una dieta sana; dejar atrás historias del pasado, cultivar las relaciones, mostrar interés por el entorno social, aceptar los cambios fisiológicos y consultar al especialista para dar con soluciones a los trastornos.
LA TESTOSTERONA
Tal vez es en esta etapa cuanto más reconocimiento y aceptación de tu cuerpo necesitas. Un escenario donde puedes reencontrarte con él es... la cama. Sin embargo, "pese al gran impacto que las patologías relacionadas con la salud sexual causan en la mujer, con frecuencia, el trastorno del deseo sexual hipoactivo (bajo nivel) pasa desapercibido", explica el doctor Javier Ferrer, presidente de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia. Éste es el principal resultado del Estudio DIANA, cuyo objetivo ha sido conocer la prevalencia de este trastorno sexual entre las mujeres.
Ten en cuenta que, al desaparecer la menstruación, tu producción de testosterona (esa hormona masculina que las mujeres también tienen) disminuye casi un 50%. Y ésta, además de mejorar tu vida sexual (aumenta la excitación, la calidad del orgasmo y, por lo tanto, la autoestima), también fortalece tu masa muscular y ósea (es decir, evita la osteoporosis), da mucha energía y eleva el ánimo, por lo que es un buen preventivo ante una posible depresión.
Si percibes esa falta de interés por el sexo, habla con tu ginecólogo, ya que los parches de testosterona pueden volver a abrir la puerta de tu sexualidad y tu bienestar. La dosificación paulatina hace que los efectos secundarios (acné, vello, colesterol alto...) sean mucho menores.
ESTRÓGENOS & CO
Es un círculo vicioso: duermes mal, por lo que al día siguiente estás irritada, despistada y cansada... lo que te impide descansar a gusto y empezar una nueva jornada con buen humor. Así se sienten muchas mujeres en plena madurez. Sí, en efecto: de nuevo, son las hormonas. En concreto, los estrógenos y la progesterona. Si durante épocas anteriores, los primeros te daban vitalidad física, psicológica y sexual, además de repartir la grasa de tu cuerpo y mantener adecuados tus niveles de calcio y colesterol, y los segundos te hacían dormir profunda y plácidamente, ahora, al verse disminuidos, notarás su ausencia.
Muchas mujeres no saben que sus bajas anímicas son efecto de la CAÍDA
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No eres la única: "Durante los cambios hormonales asociados a la transición al climaterio (particularmente si las mujeres tienen especial susceptibilidad, o han padecido síndrome de tensión premenstrual) un gran número de ellas sufre síntomas depresivos ", indica el profesor Javier Ferrer.
Se han publicado porcentajes de un 25-30% de síntomas depresivos, un 40% de insomnio y un 40% de alteraciones cognitivas. Esto se traduce en que "una de cada cuatro mujeres, tras la menopausia, padece alteraciones en su estado de ánimo y un tercio de ellas ven empeorada su calidad de vida por este motivo", destaca el profesor Antonio Cano, catedrático de Obstetricia y Ginecología.
Pero un informe sociológico español -La menopausia en España: Calidad de vida y tratamientos-, reveló que 2,7 millones de mujeres con menopausia (es decir, 61% de los más de cuatro millones de hispanas que se encuentran en esta etapa) desconoce que estas alteraciones del estado del ánimo son efectos de esa bajada hormonal. Y el caso es que las distintas alteraciones psicológicas son lo que más afecta a estas mujeres. De hecho, siete de cada diez pacientes con depresión que acude a consultas son mujeres. El 38% de los casos se asocia al climaterio, según las conclusiones de la encuesta ACTIMUDE (Actitud de la mujer ante la depresión, realizada también en España).
¿DEPRIMIDA? VE AL GINECÓLOGO
Por eso, los expertos aconsejan recurrir a la aplicación de una medicina preventiva y analizar los factores de riesgo. Eso permitirá elaborar un programa individual de revisiones, tratamientos y hábitos de vida saludable. El objetivo es mejorar la calidad de vida. Por eso, acude a tu ginecólogo en cuanto comiences a notar alguno de los síntomas de la menopausia: reglas irregulares, exceso de calor, cambios de humor...
Juntos establecerán un programa de tratamiento adecuado a tu perfil. "En el caso de la depresión, el ginecólogo desempeña una labor fundamental, ya que tiene que saber distinguir entre esta patología y las alteraciones del ánimo", indica Ferrer.
En este sentido, Cano resalta que la depresión es un trastorno más grave y conlleva tanto síntomas psíquicos y físicos, como problemas en las relaciones, pérdida de peso y de apetito. Ésta se trata con antidepresivos y terapia. Pero las alteraciones del estado del ánimo mejoran con la terapia hormonal en las mujeres en las que este tratamiento está indicado, y siempre que conozcan los efectos secundarios y acepten seguir esta terapia.
¿PUEDO SOMETERME A TERAPIA SUSTITUTIVA?
Primero deberás realizar las siguientes pruebas médicas, para calibrar los posibles efectos secundarios:
Anamnesis: Tu ginecológo te preguntará sobre tu edad, tu ciclo menstrual (inicio, regularidad, fin), embarazos, enfermedades o tus antecedentes de cáncer hormonodependiente, como cáncer de mama o de ovario.
Exploración física general: Buscará posibles alteraciones, como bultos en el cuello, nódulos en las mamas y palpación de huecos axilares, abultamiento en el vientre, detección de várices, anomalías respiratorias o evaluación de la tensión arterial.
Pruebas analíticas: Es preciso realizar la determinación de niveles plasmáticos de lípidos, función hepática, etcétera.
Ginecológico: Explorará los genitales externos, la vagina y el cérvix uterino. Realizará un tacto vagino-abdominal para evaluar la morfología y características del útero y de los anejos.
Densitometría: Detecta la densidad de la masa ósea y comprueba la posible presencia de osteoporosis.
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