| Ataques inesperados
Las picaduras, mordeduras y, en general, las agresiones de cualquier animal deben recibir atención especial inmediata para evitar complicaciones. Conozca cuáles son los primeros auxilios que se deben suministrar y qué casos ameritan asistencia médica. María de los Angeles Herrera

Hasta las mas inolvidables vacaciones pueden verse empañadas por cosas tan comunes como la picada de una abeja, la mordedura de un perro, el ataque de una serpiente o, incluso, el contacto con un agua mala o un erizo de mar; accidentes que pocas veces reciben la atención correcta, en parte porque abundan creencias populares donde las plantas medicinales y los remedios caseros son protagonistas. Y es que quién no ha escuchado que colocar borra de café o azúcar sobre una herida detiene el sangrado o que tres hojitas de distintas plantas alivian el dolor causado por las picadas de avispas y hormigas. Independientemente de estos mitos, usted debe tomar acciones para evitar ser presa fácil y, en caso de que el ataque sea inminente, lo más recomendable es que esté preparado para actuar.
Mordeduras de animales. La mayoría de estos incidentes son causados por especies domésticas, como perros y gatos, que —en un momento dado— pueden atacar a sus dueños o a cualquier persona que los haga sentir amenazados, especialmente a los niños debido a que no tienen mayor conciencia del peligro que eventualmente corren al molestar al animal.
No es lo común que este tipo de lesiones sea de gravedad y, según explica el especialista en emergencias pediátricas Alejandro Mondolfi, la atención primaria consiste en limpieza de la zona con agua y jabón (el que se tenga a la mano) y luego aplicar cualquier sustancia antiséptica que contenga iodopovidona. Posteriormente se cubre la lesión con un antibiótico en crema y se le coloca una curita. Generalmente estas prácticas son suficientes, pero hay casos en los que las mordeduras son más graves y deben ser atendidas por un especialista. “En estos momentos priva el sentido común —agrega Mondolfi—, pues si la herida parece ser profunda, si parece haber separación de piel importante y hay sangrado profuso o si está en una zona del cuerpo donde se ve afectada la estética, como la cara, lo ideal es que sea vista por un médico”. Los primeros auxilios en estas situaciones de gravedad consisten en el lavado de la lesión y la colocación de compresas de gasa estéril —o de una tela limpia— para contener la hemorragia. Luego el médico decidirá si es necesario suturar la herida y prescribir antibióticos.
Cuando ataca un can muchas personas se preocupan por la transmisión de la rabia. Mondolfi aclara que “afortunadamente en la mayoría de las regiones urbanas del país no se reportan casos de rabia en animales domésticos. Los únicos estados que siguen reportando rabia canina con cierta frecuencia son Zulia y Táchira”. Además agrega que usualmente los animales que presentan la enfermedad son fáciles de reconocer: “Tienen un comportamiento inusual, son mucho más agresivos, muerden sin ninguna causa aparente, presentan aversión al agua y sus ataques son muy violentos”. Por otra parte es importante que se sepa que “el virus de la rabia es especialmente sensible al efecto solvente del jabón”, por lo que desinfectar la zona es primordial; además, debe verificarse que el paciente cuente con la inmunización apropiada contra el tétano.
En el caso de una mordedura de rata no se debe detener el sangrado —que suele ser poco profuso— y lo ideal es lavar inmediatamente la herida con abundante agua y jabón. Estos accidentes requieren la visita a un centro de salud ya que estos roedores pueden producir infecciones graves y es necesario que un especialista evalúe el área para que decida qué tipo de antibiótico aplicar.
En general, si una persona es atacada por un animal de procedencia desconocida es necesario que acuda al médico, pues no se puede estar seguro de si la especie sufre de algún tipo de enfermedad contagiosa.
Picaduras de insectos. Las abejas y avispas sólo producen dolor local e hinchazón, por lo que pueden ser tratadas sin necesidad de un especialista, a menos que se desencadene una reacción alérgica de importancia. Sólo en el caso de las abejas es necesario retirar el aguijón, para ello se puede raspar la zona con la uña, utilizar una pinza o colocar un trozo de cinta adhesiva y halarla. Se recomienda posteriormente colocar una compresa fría o hielo para reducir el dolor y la hinchazón, además de suministrar un analgésico para disminuir el dolor. Si la picada ocurre en la boca o en el cuello se debe acudir a un centro de salud debido a que la hinchazón local pudiera obstruir las vías respiratorias.
“Las picaduras de hormigas producen mucho dolor e inflamación local —advierte Mondolfi—, pero en general no producen problemas sistémicos importantes, a menos que el número de hormigas que haya picado a la persona sea muy grande. En esos casos se pueden presentar síntomas como fiebre y malestar, pero no es lo usual”. También existen hormigas muy particulares —que cuentan con venenos de acción más prolongada—; sin embargo, éstas no se ven en los sitios visitados comúnmente por los temporadistas, así que probablemente no tenga de qué preocuparse. Lo que debe hacer es lavar la zona y colocar hielo, además de un antialérgico local si hay mucha picazón en la zona.
Agresión de serpientes y arácnidos. En las áreas urbanas la presencia de serpientes venenosas es muy poco usual; sin embargo —explica Alejandro Mondolfi— “en la medida que las ciudades se extienden hacia los suburbios y que invaden zonas naturales —lo que en Caracas ocurre con zonas como La Trinidad, El Hatillo, La Boyera, entre otras— se pueden encontrar ecosistemas donde todavía están presentes estos animales”. Siempre se debe acudir lo más pronto posible a un centro de salud ante la picadura de serpientes y escorpiones. Lo ideal sería que se pudiera capturar a la especie atacante para que el especialista aplicara el tipo de suero necesario; pero si no lo logra no se angustie: la sintomatología del paciente y el tipo de zona donde ocurrió el hecho suelen darle suficientes pistas al médico para que administre el tratamiento necesario.
El ataque de víboras es frecuente en las zonas rurales y el mayor número de casos reportados corresponde a personas que realizan faenas agrícolas. Según aclara Mondolfi “la mayoría de las serpientes son mucho más tímidas y huidizas de lo que la gente piensa; son excepcionales las veces que atacan o persiguen a alguien. La mayoría de los encuentros ocurre cuando —de alguna manera— se invaden sus nichos, por ejemplo, metiendo la mano debajo de una piedra o de una rama, o como ocurre en el caso de muchos niños que las ven y quieren acercarse o hasta capturarlas”. Lo que se sugiere en estos casos es que la persona permanezca inmóvil y se debe evitar el uso de torniquetes, bien porque si están excesivamente apretados pueden causar daño arterial o bien porque hay venenos que destruyen tejidos y que pueden causar mucho más daño si están represados por vendas. En el caso de la succión directa en el sitio de la lesión, el especialista aclara que no es una técnica fácil de hacer y que puede resultar poco efectiva, por lo que sólo la recomienda en “situaciones extremas cuando se piensa que no se va a tener atención médica en las próximas 12 ó 24 horas, como ocurre cuando se va llano adentro”.
La agresión de escorpiones es mucho más frecuente y puede llegar a desencadenar reacciones graves, sobre todo en niños menores de dos años, debido a la relación del número de kilogramos y la cantidad de veneno; sin contar con que se producen pocos signos en el sitio de la picadura, por lo que los infantes pueden pasar horas llorando antes de que sus padres identifiquen lo que les ocurre.
Cuando ocurre una picadura de escorpión se procura lavar la herida sin restregarla y suministrar algún analgésico para que la persona soporte el dolor hasta recibir asistencia médica, que debe ser inmediata, pues en estos casos se lucha contra el tiempo. Muchas especies en Venezuela son inocuas como la Rhopalurus, pero hay otras peligrosas como la Titius, que, según Mondolfi, cuenta con un veneno que “tiene gran capacidad de hacer daño, porque produce alteraciones en el sistema central autónomo, el cual controla la frecuencia cardíaca y la tensión arterial, puede producir daño severo en el corazón e insuficiencia respiratoria y puede generar pancreatitis”. El paciente debe asegurarse de acudir a un centro especializado que disponga del suero antiescorpiónico para que se le suministre en caso de ser necesario.
En cuanto a las picaduras de arañas se debe limpiar la zona, colocar hielo para disminuir la inflamación, suministrar analgésicos para el dolor y acudir al médico para que aplique una vacuna antitetánica y, de ser necesario, un antídoto para contrarrestar las toxinas.
Contacto con criaturas marinas. Las lesiones causadas por erizos no son de gravedad pero dejan espinas en la piel que causan dolor e inflamación. Los primeros auxilios incluyen el lavado de la zona con agua y jabón y la remoción de los cuerpos extraños que hayan quedado atrapados en la epidermis, pero cuando no sea posible retirar todas las espinas se recomienda “esperar a que se forme una reacción inflamatoria alrededor de ellas para después extraerlas más fácilmente”. El paciente debería guardar reposo, en el caso del pie mantenerlo en alto y tomar analgésicos para el dolor. De ser necesario, el médico sugerirá algún antibiótico .
La mayoría de las medusas y aguas malas sólo producen ardor y escozor en la zona afectada. Mondolfi explica que los tentáculos de estas especies contienen veneno encapsulado en pequeñas bolsas que al romperse generan reacciones en la piel.
Cuando se entra en contacto con estos animales las personas tienden a lavar la zona con agua dulce, pero “las características físicas y la densidad de ésta ocasiona que las cápsulas de veneno se rompan más fácilmente”. El lavado debe hacerse con agua salada o con sustancias que contengan amoníaco como el vinagre, los ablandadores de carne e, incluso, orine. La picazón desaparece relativamente rápido, pero en los casos donde el dolor persiste el paciente puede ingerir analgésicos. l
PALABRA CLAVE: PREVENCION |
Respetar a los animales. Es importante que en especial los niños aprendan a jugar con ellos sin molestarlos en exceso, debido a que nunca se sabe con exactitud cómo reaccionarán. Por otra parte, los más pequeñitos no deben entrar en contacto con un animal sin la supervisión de un adulto.
A la hora de adquirir un perro tome en cuenta que los estudios han revelado que hay razas más agresivas, como los doberman, pastores
y pitbull; además, se ha comprobado que los machos más jóvenes son los que tienen mayor tendencia a atacar.
Los erizos, las aguas malas y las medusas prefieren los mares de aguas tibias, tranquilas y de poca profundidad, generalmente donde hay arrecifes y corales. De ser posible, evite este tipo de costas, en caso contrario sea más cuidadoso cuando se bañe en playas con estas características.
Si se visita una zona rural es importante tomar precauciones para evitar el ataque de serpientes y escorpiones. Sacudir la ropa y los zapatos antes de ponérselos, revisar las toallas antes de usarlas —especialmente si están húmedas— y mantener el lugar libre de basura son medidas que pueden evitarle un mal rato. En zonas muy aisladas —donde acudir al médico podría llevarle más de 12 horas— se recomienda llevar suero antiofídico y aprender cómo aplicarlo.
Acuda a personal especializado cuando quiera deshacerse de un avispero o un panal de abejas. |
ESPECIALISTA CONSULTADO: DOCTOR ALEJANDRO MONDOLFI, ESPECIALISTA EN EMERGENCIAS PEDIATRICAS DEL CENTRO MEDICO DOCENTE LA TRINIDAD. TELF.: 949.6262.
FOTO: WWW.IDEASSTOCK.COM/CORBIS/LUCIDIO STUDIO, INC.
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