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Materiales de exterior

Te contamos sus ventajas, inconvenientes y cómo puedes mantenerlos
en perfecto estado con el mínimo esfuerzo

Aluminio, el más resistente
Lo mejor: es el material de exterior más idóneo, resiste el agua y el sol. Si es fundido, imita las formas del hierro forjado. Los muebles de aluminio duran toda la vida.
Lo peor: el tubo de aluminio sólo encaja en ambientes modernos. Si es fundido sale tan caro como la teca. Resulta un poco frío.
Cómo mantener los muebles: hay que lavarlos con una mopa, agua y jabón neutro. Nunca con lejía.

 

Hierro, para toda la vida
Lo mejor: resiste muy bien el sol; su aspecto ligero encaja perfectamente en cualquier jardín, sea del estilo que sea.
Lo peor: se oxida fácilmente. Aunque ligero de aspecto, se trata de un material pesado.
Cómo mantener los muebles: una vez al año hay que aplicar antióxido y, después, varias capas de pintura (algunos productos llevan incorporado el antioxidante).

 

Resina, práctica y económica
Lo mejor: aguanta la intemperie perfectamente, se limpia con facilidad, es económica y muy cómoda.
Lo peor: no viste la terraza o el jardín como el hierro o la madera. Si la resina es de mala calidad, con el tiempo amarilleará y hasta puede llegar a romperse.
Cómo mantener los muebles: hay que limpiarlos sólo con agua y jabón neutro, pero sin lejía para evitar que amarillee.

 

Loom, con el aspecto del mimbre
Lo mejor: posee la calidez y frescura que aportan las fibras naturales; pero como está formado por varillas de acero, látex y papel, no se resquebraja ni se rompe.
Lo peor: hay que protegerlo de la lluvia. Por otra parte, los muebles de loom resultan muy caros.
Cómo mantener los muebles: hay que retirar el polvo con el aspirador, pasar una mopa humedecida y, una vez al año, barnizarlos.

 

Madera de teca, idónea para terrazas
Lo mejor: es cálida, resiste bien la intemperie aunque no se trate con aceite. Encaja en jardines, porches, terrazas...
Lo peor: resulta muy cara.
Cómo mantener los muebles: se limpian con jabón neutro, agua caliente y un cepillo suave. Para conservar su tono natural hay que tratarla con aceite de teca dos veces al año (usar un paño de algodón), de lo contrario se tornarán de color gris plateado.

 

Fibras naturales, bellas pero delicadas
Lo mejor: el ratán, la médula o el mimbre, entre otras poseen una gran belleza; son fibras frescas y veraniegas.
Lo peor: no resisten la intemperie: el agua las pudre y el sol las reseca (han de estar bajo techo).
Cómo mantener los muebles: hay que retirar el polvo con el aspirador y, después, pasar un paño humedecido. Una vez al año, se tienen que barnizar o encerar.


 
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