Javier Barden
Sobran las palabras
Después de arrasar en cuanta premiación ha habido este año con su intenso rol en Sin lugar para los débiles, el español confiesa que sus breves diálogos en el film fueron una bendición ante su marcado acento
Foto: Efe / Felipe Trueba |
Sin temor a exagerar podría afirmarse que, en lo sucesivo, el españolísimo Javier Bardem está condenado a tener un asiento asegurado en las múltiples ceremonias de premiaciones del cine. Incluso, en la tan codiciada entrega de los Oscar, donde ya se le ha visto dos veces entre los nominados; la primera, gracias a su actuación como el poeta Reinaldo Arenas en Antes que anochezca; la segunda, por su rol del "ángel de la muerte" Anton Chigurh en Sin lugar para los débiles, de Joel y Ethan Coen, por el que se ha llevado los más prestigiosos reconocimientos este año (para el momento cuando se redactó esta nota aún no se habían entregado los premios de la Academia). Basado en la novela homónima de Cormac McCarthy, el
film de los hermanos Coen constituye una apesadumbrada reflexión sobre
la dispareja pelea entre el bien
y el mal: un veterano del ejército, Llewelyn Moss (Josh Brolin), decide quedarse con dos millones de dólares que descubre en la escena de un negocio de drogas que terminó mal.
El sheriff local (Tommy Lee Jones) trata de protegerlo de las sangrientas consecuencias de sus acciones, pero la venganza viene del lado del implacable Chigurh. En esta entrevista, el actor habla del oscuro humor del film y de su personaje, quien, además de estar loco, exhibe uno de los peores cortes de
pelo en la historia del cine.
Figura simbólica
¿Qué tanto conocía de los hermanos Coen antes de su rol en Sin lugar para los débiles?
"Son mis directores favoritos. La primera vez que fui al Festival de Toronto, que fue por Antes que anochezca, conocí a la persona que se convertiría en mi agente en Estados Unidos. Ella me preguntó con quién quería trabajar y le dije que con los Coen, a lo que me respondió: 'Bueno, eso es imposible porque ellos son profundamente estadounidenses'".
Se puede presumir, entonces, que saltó de la alegría con este papel…
"Cuando leí el guión (por primera vez) estaba renuente por la violencia de la película, pero luego hablé con los Coen, leí el libro (original), y, finalmente, pensé que había algo detrás del film, no un mensaje exactamente, pero algo que la gente quiere ver y escuchar, algo así como que la violencia no se puede detener con violencia".
Chigurh está claramente loco, ¿para interpretarlo tuvo que
racionalizar su manera de pensar?
"Tuve que convertirlo en una figura simbólica, como la violencia misma. Él sale de la nada y no tiene ningún significado, viene de la naturaleza, pero no es parte de ella. Así que no hay razones humanas para lo que este hombre hace, porque es más que eso, es como el destino".
¿Y ese peinado de dónde salió?
"Me gustó porque sentí que funcionaba como parte de su estampa. Él no le presta atención al mundo físico, en eso es muy torpe -siempre me lo imaginé como el tronco de un árbol- porque lo que le importa no es el mundo que está a su alrededor sino el destino que él piensa guía todas las cosas".
¿Luego de interpretar a alguien tan diabólico puede desconectarse
del personaje al final del día?
"Hay detalles de los personajes que se quedan. En este caso, yo estaba inconscientemente desconectándome del mundo físico y alejándome de la gente, cuando yo soy todo lo contrario en la vida real. Josh (Brolin) lo notó y me lo dijo. No fue que me volví malvado o violento, por supuesto, era más bien como un aislamiento. También influía en algo el lugar (donde se filmó). Es un gran sitio y todo el mundo fue amable conmigo, pero me sentí extraño, aislado, esa sensación se mantuvo durante toda la grabación y fue bueno en términos de la actuación porque mi personaje no tiene contacto con nadie. Esos paisajes me ayudaron a entender que él no pertenecía a ninguna parte".
¿La película fue rodada en Nuevo México?
"Sí, en Las Vegas, Nuevo México -no en Las Vegas de Nevada- y también en Martha, Texas. Sales en carro y ahí están esas enormes planicies, todo un mundo desierto. Claro, los Coen escogen donde ponen las cámaras, pero las puedes poner casi donde sea y tendrías el mismo paisaje. Es sorprendente, (el paisaje) es un personaje más del film".

El personaje de Anton Chigurh ha sido definitivo
en la carrera de Bardem

Fotos: Cortesía Paramount Pictures
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La mayoría de los personajes
en las películas delos Coen nunca dejan de hablar, pero en Sin lugar… no se utilizan más palabras de las necesarias, Chigurh menos que nadie.
¿Es difícil crear un personaje
con poco diálogo?
"(Risas) Estaba muy contento porque tuve que trabajar muy duro para deshacerme de mi acento español,
así que con la menor cantidad de palabras, mejor. Pero, no, nunca quise que Chigurh hablara más. Cada palabra en la película es importante y tiene un significado, pero disfrutaba los silencios. Es genial para un actor tener la oportunidad de estar en silencio".
¿Cómo describiría la experiencia de trabajar con los Coen?
"Hay cierto placer, diversión y disfrute cuando trabajas con ellos. No hay ni un milímetro de tensión, ni un milímetro. Pienso que ellos creen que no hay nada favorable cuando hay tensión en la grabación, y yo creo lo mismo. Por lo menos yo, para crear algo, tengo que estar relajado".
¿Cómo dividen ellos sus responsabilidades como directores?
"Ellos son muy parecidos. Puede que un día uno hable más que el otro o algo por el estilo, pero nunca ves ninguna contradicción ni una pelea. Es más bien como si un hombre tuviera dos cabezas que se complementan".
¿Cuál fue su reacción cuando vio la película terminada?
"Creo que lo que termina una película es el espectador, y realmente disfruté verla junto a una audiencia. Me encantó la reacción que produjo. Me gusta que quieran hablar de ella después de que la ven".
¿Tiene más planes para trabajar en Hollywood?
"Estoy interesado en trabajar fuera de España si es una oportunidad de hacer algo que no puedo hacer allá, como esta experiencia con los Coen. Pero no estoy buscando llegar a algún lugar específico ni tratando de obtener algún nivel en Hollywood. Y me preocupa que en inglés siempre me va a faltar algo. A veces me siento como si fuera un traje ajustado con el que no me puedo relajar. Pero también puedo decir que mientras más trabajo en inglés, más cómodo me siento, aunque todavía estoy contento de que Chigurh no habló mucho (risas)".
TEXTO: CORTESÍA PARAMOUNT PICTURES
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