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Cuando estamos sentados viendo una buena
película en la televisión o en nuestro sillón
preferido leyendo el periódico, nos ataca un gran sentimiento
de culpa, que generalmente no nos permite disfrutar de esos preciosos
momentos de ocio, pues la mayoría de nuestros amigos, supuestamente,
están en el gimnasio. Es el mismo sentimiento que se apodera
de nosotros precisamente en el momento en que estamos ante un suculento
plato de pasta o un delicioso sándwich "con todo",
pues nuestra conciencia cuenta las calorías, los colorantes,
preservativos y la cantidad de grasa que contiene... pero eso sí,
no les pueden faltar las cápsulas o pastillas de diferentes
colores y tamaños, y todos conocen la última noticia
sobre la dieta de moda para estar más delgados y saludables.
Más de 55% de los adultos dicen tomar vitaminas, suplementos
nutricionales; este mercado mundial mueve más de 65.000 millones
de dólares al año.
Nuestra salud y la de nuestra familia, es una de las preocupaciones
que más nos inquieta hoy. Terribles estadísticas se
publican cada día, hoy nos dicen que esto es malo y mañana
alguien más lo contradice, pero en definitiva el temor a
enfermarnos o a no hacer correctamente las cosas, es una de las
mayores preocupaciones de la mayoría de nosotros.
Algunos estudios nos aseguran que el vino evita los ataques al corazón,
que el aceite de oliva mejora nuestro sistema digestivo y circulatorio.
Que la mantequilla es mejor que la margarina... pero mañana
nos dicen todo lo contrario. Que tal o cual producto es cancerígeno,
que las hormonas y los estrógenos son actualmente tema de
controversia, en donde los científicos parecen no ponerse
de acuerdo en su uso.
En definitiva, yo creo que debemos hacer todo lo posible por vivir
saludablemente, por volver a las costumbres básicas y sanas,
para prevenir las enfermedades sin volvernos obsesivos y para tratar
de vivir con la mayor calidad posible.
Regresa a lo básico.
Para vivir bien, requieres de una buena alimentación. Busca
que tu comida se vuelva lo más natural posible, incluye verduras
y frutas en tu menú diario, pues son importantes, también
los granos y las proteínas, evita los excesos, come de todo
pero variado, como decía mi abuela: "deja siempre algo
en el plato y nunca repitas". Así, no tendrás
problemas de peso.
No busques atajos. La
salud es un proceso de muchos años, no hay atajos. Nada puede
reemplazar una buena alimentación, ni te puede hacer bajar
de peso instantáneamente sin causarte daño, todo requiere
de un trabajo personal, voluntario continuo y disciplinado, dirigido
a cambiar los hábitos negativos y tu estilo de vida. Asume
el compromiso de hacer cuanto sea necesario para lograrlo.
Es mejor la constancia
que la intensidad del esfuerzo. No es necesario convertirte
en un gran atleta de la noche a la mañana, en realidad no
requieres de máquinas sofisticadas para tener un buen estado
físico, evita los excesos en el ejercicio lo mismo que el
sedentarismo excesivo. Camina al menos treinta y cinco minutos al
día, eso renovará tu cuerpo y también tu mente,
pero es importante que hagas una rutina, comienza a hacerlo y mantente
durante 15 días, este es el tiempo mínimo que se requiere
para crear un hábito, luego automáticamente lo harás
sin ningún esfuerzo, es más, tu cuerpo te lo pedirá.
Libera las emociones
negativas. Está científicamente comprobado
que las emociones negativas te enferman. Guardar dentro de ti: Envidia,
odio, resentimiento, tristeza, frustración, temor... hace
que se cree una tensión permanente, que termina por afectar
los sistemas más debilitados de tu cuerpo, hasta producir
la enfermedad. Necesitas sanar emocionalmente, espiritualmente y
liberar esas emociones a través del perdón hacia ti
mismo y hacia los demás, no permitiendo que los demás
te afecten con sus comentarios, gestos o actitudes y aprendiendo
a expresar tus pensamientos y sentimientos asertivamente.
Manten una actitud positiva
y entusiasta. Mantén alejados los pensamientos negativos,
evita quejarte de la situación y trata de ver los aspectos
positivos. Comienza el día reconociendo todos los pequeños
regalos y ábrete internamente para recibir nuevos. Practica
la sonrisa y ten siempre a mano una frase amable y positiva que
renueve tu vida y la de los demás.
No te preocupes, ocúpate.
Evita preocuparte imaginando la enfermedad que tendrás, al
estar pendiente de cada pequeño síntoma que reconoces
en tu cuerpo... Llénate de valor y determinación para
ir a tu médico y hazte el chequeo necesario para que tengas
la seguridad de tener buena salud. Seguramente descubrirás
que era sólo simplemente una falsa alarma. ¡Ten siempre
pensamientos de salud y fortaleza!
¡Suelta el pasado, vive el presente, la vida es maravillosa
y todo va a estar bien! l
maytte@maytte.com
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