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Lo que hicieron
no fue ético

En referencia a la polémica que ocasionó la campaña para la casa de pieles Blackglama y las protestas de la ONG PETA (people fot the ethical treatment of animals), la modelo señaló:
¿Por qué participó en una campaña para vender abrigos de piel?
"Es importante que la gente sepa que yo estoy haciendo mi trabajo. Estados Unidos es un país libre, donde todos tienen derecho a hacer y opinar lo que les parezca. PETA tiene derecho a protestar a favor de su causa, y yo tengo derecho a trabajar en lo que quiera".
¿Qué pensó cuando las manifestantes la atacaron en el desfile de Victoria's Secret?
"Fue una sorpresa desagradable. De repente aparecen aquellas mujeres furiosas con carteles donde se leía mi nombre y pensé ¡Pero qué es esto! Lo único que me quedaba era mantener mi concentración y seguir desfilando, y fue lo que hice".
La industria de las pieles es considerada muy cruel. ¿ Eso no la incomoda?
"Adoro los animales. Tengo tres perros y dos caballos que son mi pasión. Ahora, si matan a los minks, ¿qué puedo hacer? Mucha gente vive de esa industria. Además, matan gallinas y vacas y nadie hace nada. ¿Por qué no protestan contra esas personas? Lo que hicieron conmigo no fue ético. Esas personas invadieron el desfile de una firma que no tiene nada que ver con las pieles, y me agredieron".
¿Es verdad que por su trabajo recibió 500.000 dólares y dos abrigos de piel?
"Jamás hablo del valor de mis contratos. Ahora, ese rumor de aceptar abrigos por mi trabajo, es ridículo. En primer lugar yo no necesito eso. En segundo, nunca en mi vida he usado un abrigo de piel, ese tipo de ropa no es mi estilo, soy adicta a los jeans y a las franelas. Me he puesto cierto tipo de ropa con pieles sólo para mi trabajo. Nadie me verá jamás con un abrigo de piel".

Gisele Bündchen
El fenómeno
"Nunca imaginé ser la modelo más famosa
del mundo"

Mario Aranaga. Sao Paulo / Enviado especial

Después de Fernanda Montenegro, Jorge Amado, Caetano Veloso, Ivo Pitanguy, y Ayrton Senna, esta modelo se ha convertido en el nuevo orgullo del gigante del sur. Durante un fugaz encuentro durante el São Paulo Fashion Week, Estampas fue testigo de las proporciones de un fenómeno brasilero que conquistó al mundo.

Mujer fatal, niña inocente, diosa disco o chica rebelde. Una moderna seductora o una dama con aires retro, Gisele Bündchen puede ser lo que cualquiera desee que sea. Excepto fea. La modelo brasilera fue incluida en la lista de las cien mayores celebridades del planeta de la revista Forbes. En apenas cinco años de carrera acabó con cualquier pronóstico, tiene en su haber 30 millones de dólares netos. Según la publicación inglesa Business Age, la modelo americana Cindy Crawford amasó una fortuna de 36, 3 millones de dólares en doce años de carrera y la australiana Elle McPherson 35,2 millones en diez años. Gisele consiguió facturar lo mismo en la mitad del tiempo, y si sus negocios prosperan, para el año que viene deberá superar la marca de los cuarenta millones de dólares. Belleza y mucho dinero, sin duda, puro poder.


De cerca, no puedes dejar de mirarla, Gisele es de esas bellezas absolutas, indiscutibles. Sobre la pasarela, literalmente, trota, en un estilo que muchas han querido -sin éxito- imitar. Sobre tacones de diez centímetros y cubierta casi con lo que sea tiene la actitud del triunfo. Su secreto: versatilidad y ser muy, pero muy profesional.
Los brasileros la veneran, las niñas sueñan con ser como ella y los muchachos la quieren como novia. El país por completo la reconoce y admira, mientras ella, imperturbable, disfruta y trabaja sin parar, "hay que hacerlo mientras dure", señaló, determinante, en una entrevista para la revista Vogue Brasil.
Gisele no reclama si abre o cierra un desfile, no pierde el tiempo en divismos innecesarios. Cuando trabaja es rigurosamente puntual, paciente y muy callada. Cuida su carrera y sus finanzas personal y ferozmente. Cuenta con asesoría de abogados y contadores norteamericanos, europeos y brasileros para invertir su dinero, "quiero solamente profesionales trabajando para mí. El motivo es simple: si uno de ellos no hace un buen trabajo, lo despido"
Sus números son fascinantes: el contrato con la firma Victoria's Secret, hasta 2005, le reportará 20 millones de dólares; la cadena de tiendas brasileña C&A la contrató por un año, a razón de 500.000 dólares y la compañía de bikinis Cia. Marítima acordó un pago de 40 mil dólares, sólo por un desfile. Y la cuenta no parece parar, su agencia reportó que está comprometida hasta marzo de 2004.
Ahora no hace más de veinte desfiles al año, a razón de 10.000 dólares la hora. Como aclaratoria, el tiempo comienza a correr desde que la niña llega al lugar del evento, si se queda -en promedio- dos horas a disposición de los organizadores, significa que no sale de un desfile con menos de 20.000 dólares en sus bolsillos. Todos lo pagan con placer, es una vendedora natural. Además, tienen la seguridad de que el producto de su inversión está garantizado, su imagen recorrerá el mundo entero en muy pocas horas.
Según John Casablancas, dueño de la agencia Elite de Nueva York, sus descubridores: "Es la niña más malcriada que he conocido y probablemente la criatura más egoísta del mundo". Esto lo dijo después que Gisele lo abandonó para firmar contrato con la agencia de celebridades IMG, la misma de Tiger Woods. Para cerrar con broche de oro, Casablancas señaló: "Gisele no puede salir a una pasarela sin fumar marihuana". Sobre la sentencia del empresario la modelo sólo pronunció tres palabras: "Es simple, comisión".


Gisele es un modelo único: 1,80 m, 48 kilos, 89 cm de busto,
57 de cintura y 89 de caderas

Encuentros cercanos... El primer día de la Semana de la Moda de São Paulo, el pasado mes de febrero, ni la anunciada presencia de la primera dama de la república, Marisa da Silva, logró desviar la atención de la esperada presencia de Gisele. 80 periodistas de todo el mundo compartimos un breve encuentro con la diosa brasilera. Alta y delgadísima, vestida con un pantalón de pana a la cadera, una sencilla camiseta y con lentes que le cubrían la mitad del rostro, entró en la sala dispuesta a contestar algunas preguntas. Posó brevemente para las cámaras y se sentó. El motivo de tan extraordinaria cita era su compromiso con el pueblo brasilero, sin discursos previos entregó a representantes del Gobierno -en un acto instantáneo- el salario del único desfile en el que participara durante la semana de la moda. La causa: los fondos de la campaña Fome Zero (cero hambre), del presidente Lula. La cantidad: 25.000 dólares; el tiempo de trabajo: tres minutos.

 
Ni Hollywood ni las marcas italianas se han resistido a sus encantos. Arriba con el galán George Clooney y en uno
de los avisos de la firma Missoni


Finalmente la conferencia comenzó, con la aclaratoria de que la modelo solamente tenía pocos minutos porque debía prepararse para el desfile. Varios periodistas, casi todos brasileros, impusieron sus preguntas sin mucho orden y sólo otros pocos logramos que la modelo contestara nuevas demandas. La muchacha es de pocas -pero razonables- palabras. Se expresa en inglés con fluidez y ni siquiera ante el espinoso tema de la campaña de los abrigos de piel y las protestas ecologistas, mostró alteración alguna. Fue rápida en las respuestas y no aceptó indagaciones sobre su vida personal y su dinero. Cuando finalizó la conferencia de prensa y todos nos quedamos sentados, esperando un poco más de sustancia, la modelo se despidió y salió como si nada, mientras los flashes no paraban, aún en su ausencia. Caminando rumbo a la sala del show, el corresponsal de un periódico de Salvador de Bahía me comentó bajito: "Gisele es un colirio para los ojos del mundo, verdad...".

No es fácil ser Gisele
Desde 1998, cuando la modelo saltó a la fama, la "pobre" ha pasado:
l 13.000 horas en estudios de fotografía.
l 2.500 horas sentada en una silla en manos de peluqueros y maquilladores.
l Cuatro días sumergida en espuma para la millonaria campaña de la firma Christian Dior.
l Ha desfilado... 4.900 vestidos distintos.
l Ha recorrido... En más de 600 desfiles cerca de 250 kilómetros de pasarelas.
l Ha posado... Para 266 portadas de revistas. Ha sido portada de todas las versiones de la revista Vogue.
l Ha sido la imagen en 636 avisos publicitarios para anunciar desde ropa hasta tarjetas de crédito.

 

Arriba en dos de sus campañas
más emblemáticas, llena
de espuma en Christian Dior,
y moderna y agresiva
en Dolce&Gabbana

 

Ver también en Encuentros:
- El carnaval más grande del mundo
- Ole Nydahl. Un lama en Venezuela

 
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