- Norah Jones, la revelación
- El monitor se pasea por el cine
- La esperada noche del Grammy
 CRONICA
- In&Out
- Gael García Bernal. "El cine es para viajar y hacer amigos"
- José Saramago
- Tutankamón. Secretos revelados

- Athina Roussel Onassis. La joven más rica del mundo

SALUD
- Ganarle a la crisis
SALUD
- El sida y las adolescentes
NUTRICION
- Té para diabéticos
BELLEZA
- Cuidados intensivos
BAZAR
- Versatilidad en la hebilla
MODA
- Hombres a toda prueba
COCINA
- Vinagretas
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
 
 

El sida y las adolescentes
Carol Bellamy*
¿Por qué los jóvenes y las mujeres
son tan vulnerables?

El sida persigue a las muchachas. En los pocos minutos que uno tarda en leer esto, una docena de individuos jóvenes se infectarán con el VIH en alguna parte del mundo.
Si estos jóvenes viven en Suráfrica, ocho de ellos serán muchachas. Si viven en Zambia, Zimbabwe, Tanzania, Etiopía o Malawi, 10 de las 12 personas infectadas serán muchachas. Estas estadísticas señalan un pasmoso hecho en la pandemia del sida: se ha convertido en un devastador ataque contra las mujeres y las jóvenes. En todo el mundo, 7.000 personas con edades entre 15 y 24 años se infectan de VIH cada día. Esto representa una infección cada 12 segundos. Un estimado de 13 millones de jóvenes y niños viven con la enfermedad.
Lo más aterrador es que la mayoría de la juventud, en especial las jovencitas, no tienen idea de qué es el VIH, cómo se transmite y cómo protegerse. En Africa subsahariana, la mitad de las adolescentes no entiende que una persona de aspecto saludable puede vivir con VIH/sida. En los centros de educación secundaria de Beijing, dos terceras partes de los estudiantes todavía creen que los mosquitos pueden transmitir el VIH.
Ahora bien, ¿por qué las muchachas son tan vulnerables? Hay una razón preponderante. La enfermedad se alimenta de la desigualdad de los géneros y la agrava.
Tomemos como ejemplo la educación. Antes de la pandemia, las chicas ya tenían menos posibilidades que los varones de tener acceso a la educación. Por ejemplo, hoy en Zimbawe los niños son sacados de la escuela para que cuiden de sus familias asoladas por el sida. El 70% de estos cuidadores son niñas. Una vez que dejan de asistir a la escuela, la vulnerabilidad de las muchachas se agudiza. Ya no tienen acceso a la información y las herramientas que podrían salvarle la vida y no aprenden a defenderse por sí mismas, ni económica ni socialmente.
La enfermedad ataca con inusual ferocidad a los más pobres y menos poderosos, un grupo cuya abrumadora mayoría está conformada por individuos del sexo femenino. Conocemos los enormes riesgos que enfrentan las mujeres jóvenes y los niños atrapados en un conflicto violento o en el comercio sexual, porque estas situaciones ocupan grandes titulares de prensa. Pero hay que considerar esta realidad: la mayoría de los hombres, aunque sean pobres, puede elegir cuándo, con quién y con qué protección, si es el caso, tendrán relaciones sexuales.
La mayoría de las mujeres no puede. El "sexo de supervivencia" en las comunidades afectadas por el VIH/ sida se ha convertido en moneda de uso común: se cambian servicios sexuales por acceso a los salones de clase, comida, efectivo o un techo. Las implicaciones que esto tiene para la propagación del VIH son pasmosas.
Durante la Cumbre del Milenio, y también en el primer trimestre de 2002, en la Sesión Especial sobre los Niños de la Asamblea General de Naciones Unidas, prometimos trabajar con los niños a fin de crear un mundo ideal para ellos. Permítanme decirles lo que los jóvenes de todo el planeta me han aconsejado hacer para reducir la pandemia. Piden educación para todos, sin excepciones. Su visión ratifica la convicción de la Unicef de que hasta que se encuentre un remedio médico, las herramientas más efectivas que tenemos para disminuir la infección son nuestras escuelas.
Sólo la educación puede poner en manos de los jóvenes el conocimiento y la confianza para protegerse a sí mismos y a sus comunidades. Unicamente la educación puede derrotar el temor, el estigma y la discriminación que impiden que los jóvenes busquen asesoramiento, pruebas clínicas y tratamiento. Y sólo la educación puede darle a los jóvenes -en especial a las muchachas- las capacidades económicas y sociales para desenvolverse en un mundo más equitativo.
Por esta razón, la Unicef ha lanzado un desafío a los gobiernos, líderes locales, docentes y jóvenes para que ayuden a transformar las escuelas y los sistemas educativos en ejes motores de la batalla contra el VIH/sida.
No tiene que haber contradicción entre enseñarles a los niños valores morales y enseñarles a protegerse. Sabemos que la educación sexual no promueve la iniciación sexual más temprana. De hecho, la educación puede brindarles a los jóvenes los instrumentos para resistirse a la presión de mantener relaciones sexuales.
Necesitamos llegar a mil millones de jóvenes. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, ha dicho que requeriremos 10 millardos de dólares anuales para realizar una campaña global efectiva con el VIH/sida. Seguramente, conforme el mundo libra una guerra contra el terrorismo que pudiera costar más de 100 millardos de dólares, nosotros podremos encontrar los fondos para combatir el sida, flagelo que está arrasando a las generaciones más jóvenes de países enteros.

.

 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso