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Hecho en Venezuela
Pastelería Mar-Bel
La familia Fernández tiene años especializándose
en la dulcería. Cada Navidad, los integrantes del clan
se abocan a la tarea de fabricar turrones de coco, fruta, chocolate
y yema. El precio de la barra completa llega a 12 mil bolívares,
pero ofrecen la opción de comprar por trozos. El establecimiento
también elabora para los días decembrinos las
tradicionales figuras de mazapán y los polvorones.
Dirección: Abanico a Canónigos. Edificio Juyomar,
local B. Altagracia. Para llegar sin perderse, tome la Avenida
Urdaneta en dirección este-oeste, y justo donde se encuentra
ubicado el Banco Mercantil, suba dos cuadras a la derecha. Teléfono:
561.6237
Pastelería Sabrina
Es una de las pastelerías más tradicionales
de Caracas. Tienen más de 30 años de experiencia
en la fabricación de turrones. Por eso son muy conocidos
los elaborados con fruta y canela. También fabrican
el tradicional turrón de Jijona y los de mazapán.
El kilo de turrón tiene un precio aproximado de 20
mil bolívares, con la alternativa de adquirir la cantidad
que se prefiera.
Dirección: Avenida Miguel Angel. Colinas de Bello Monte.
Detrás del
supermercado Central Madeirense. Teléfono: 753.8086
Pastelería La Flor y Nata
Su nombre describe bien el lugar que ocupa dentro del ramo
de la pastelería en Caracas. El dueño del
negocio, Alfredo Mendoza, tiene 30 años confeccionando
turrones de yema, de fruta y de Cádiz, siguiendo la
tradición que instauró el propietario original
hace 50 años. En los días navideños también
se especializa en la fabricación de las figuritas de
mazapán. Este año, los turrones estarán
a la disposición del público a partir del 8
de diciembre, y calcula que el kilo tendrá un precio
por encima
de los 20 mil bolívares.
Dirección: Entre las esquinas de Miguelacho a Cruz
de Candelaria. Edificio Cruz de Candelaria, local 6. A media
cuadra de la Plaza La Candelaria. Teléfono: 572.5832
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El turrón endulza la mesa
Idalia De León
Miles de historias y anécdotas rodean la
historia de esta sabrosa golosina de origen europeo, que cada año
llega a la mesa navideña para formar parte de la tradición venezolana.
Que a nadie inhiba su consistencia firme,
que nadie se abstenga de morder esta golosina cuyo singular sabor
y textura es una referencia inevitable en los días de diciembre.
Si bien el turrón no debe su origen al ingenio de América,
el peculiar dulce elaborado con miel y almendras ha ganado un lugar
en el paladar de la gente de este lado del Atlántico. En
Venezuela, en especial, se confeccionan turrones artesanales, siendo
muy famoso en el Oriente del país, el de merey.
Pero bien vale la pena detenerse un poco en la historia de este
manjar; extensa y llena de caminos difíciles de transitar,
arroja singulares anécdotas que no hacen más que demostrar
el interés de varios países en ser los padres de la
deliciosa criatura. En Italia, por ejemplo, se difundió con
empeño y por mucho tiempo que el nombre del dulce en cuestión
provenía de la palabra torre, describiendo a una golosina
que se elaboró en forma de torreón, en ocasión
del festejo, en Cremona, de una boda hacia 1441. Se afirmaba, además,
que ya para esa época, el turroni era manjar obligado en
la Roma imperial. Sin embargo, con el paso del tiempo, los propios
italianos no sólo dejaron de ubicar al turrón como
natural de Cremona, sino que asienten que les llegó por influencia
árabe.
Los investigadores del tema sostienen que en la primera mitad del
siglo XV aparece la palabra terró, en referencia al dulce
navideño. Según dicen, el vocablo procedería
de tierra, en virtud del aspecto de conglomerado que posee el turrón.
Sin embargo, otra fuente revela que, etimológicamente, turrón
nació de turrar, palabra latina que significa tostar. Por
su parte, en España, especialmente en las tierras de Cataluña,
hay registros antiguos del uso de la palabra turrón, pues
se sabe que hacia el siglo XV ya era un postre que se servía
en Navidad.
Para los habitantes de América es una verdad, casi inapelable,
la alusión a España como territorio creador del turrón.
No obstante, los propios españoles admiten que el manjar
no les es propio en origen, mérito que al parecer le corresponde
a los árabes, cultura que, como bien se sabe, legó
muchas de sus tradiciones y costumbres a la madre patria durante
los 700 años de invasión.
Pero el paso del tiempo no minó la esencia de este dulce.
500 años después, la receta para la preparación
de los turrones tradicionales -el blando (de Jijona) y el duro (de
Alicante)- sigue prácticamente igual, utilizándose
como materia prima almendra, miel, huevo y azúcar. Sin embargo,
las diferentes culturas que adoptaron al turrón como propio
se sintieron en la libertad de incorporar nuevos ingredientes, como
chocolate, coco, cereales o merey, y un sinfín de posibilidades
más.

Tipos
de turrones
De Jijona
Son los más famosos, honor que comparten con los fabricados
en Alicante. Pero lejos de lo que muchos creen, Jijona es reconocida
no por haber inventado el postre, sino por la expansión mundial
que le otorgó al punto de lograr que el turrón ganara
un lugar en la mesa navideña de varios países del
globo. Vale decir que esta región de España ya producía
y comercializaba turrón a finales del siglo XVI. Sin embargo,
lo que sí puede exigir Jijona es el descubrimiento -quizá
de manera casual- de un tipo especial de turrón, el blando.
Se puede decir, además, que la confección de esta
golosina formaba parte del ciclo agrario, pues, en los días
de invierno, los
habitantes de la zona, disponiendo de miel, azúcar y almendra,
elaboraban domésticamente el sabroso manjar. Más adelante,
con el advenimiento de la industrialización, la faena dejó
de ser hogareña y se trasladó a las fábricas,
lo cual implicó el crecimiento y la
exportación del producto a Hispanoamérica y el norte
de Africa.
De Alicante
El libro Los lacayos ladrones, de Lope de Rueda, que data del siglo
XVI, hace
mención a los turrones alicantinos, tan populares por su
consistencia dura y por estar cubiertos con una fina oblea, la cual
les proporciona su aspecto tan característico. En Alicante,
segunda ciudad en tamaño de la comunidad de Valencia (España),
se confecciona este postre acaramelado que también se diferencia
del de Jijona en el procedimiento de elaboración.
De merey
Podría decirse que esta variante de turrón es una
adaptación caribeña de la
especialidad europea. Se elabora con merey, semilla originaria de
América que,
al tostarse, funciona muy bien como sustituta de las almendras propias
del turrón. Otro de los aportes es la incorporación
del melado de papelón a la mezcla, dejando fuera ingredientes
tradicionales como el azúcar y la miel. José Rafael
Lovera,
citado por Rafael Cartay en el libro El pan nuestro de cada día,
expresa refiriéndose al turrón de merey: "Esta
delicia para el paladar iguala, y según algunos conocedores
supera, al mejor turrón de Jijona".
De chocolate
Ingredientes
l 2 paquetes de galleta tipo María
l 2 latas de leche condensada
l 2 tabletas de chocolate de taza
l 200 g de mantequilla sin sal
l Papel de aluminio
Preparación
Triture las galletas en pedazos pequeños. Derrita la mantequilla
a fuego medio y agregue el chocolate. Cuando éste se haya
derretido, incorpore la leche condensada. Revuelva hasta que la
mezcla luzca homogénea. Siga removiendo hasta que la preparación
hierva y adquiera consistencia chiclosa. Luego retire la mezcla
del fuego
y añada las galletas. Mezcle bien
y deje enfriar. Cuando esté tibia
la pasta, viértala en el papel de
aluminio en porciones, y enrolle formando tubos. Lleve a la nevera
un par de horas, y, cuando esté frío, retire el papel
y corte en
rebanadas de un centímetro.
Valor nutricional
Por lo general, una tableta de turrón pesa cerca de 200 gramos,
para un total de mil calorías. Claro está que, difícilmente,
un individuo sea capaz de comerse una tableta de una sola sentada,
pues, casi siempre, el consumo sólo alcanza a unos 10 gramos
por persona.
Tomando en cuenta el alto valor calórico de este dulce, las
casas fabricantes de turrones crearon una receta apta para diabéticos
en la que se sustituye la sacarosa por fructosa. Aun así,
la diferencia de calorías entre unos y otros no es tan alta.
Por ejemplo, 100 gramos de turrón apto para diabéticos
contienen 483 calorías.
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