- La hora de Julianne Moore
- Marquesina
- Calendarios 2003
- Fiestas cinco estrellas
- Preguntas a: Juan Pablo Raba
 CRONICA
- Las ganas de Aristóbulo
- Navidad ilustrada
- De abreboca en abreboca
- Los famosos "estiran" sus aguinaldos
BELLEZA
- Adoramos los labiales
MODA
- Moda para las fiestas
BAZAR
- Navidad de regalo
TENDENCIAS
- El turrón
endulza la mesa
TENDENCIAS
- La bodega en casa
BAZAR
- Cruzadas
COCINA
- Bienvenida a la Navidad
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
 
 

Asesino millonario
Max Haines
El crimen no paga. Bueno, depende de quién sea usted

Nicholas van Hoogstraten es uno de los hombres más ricos de Gran Bretaña. Como tal, uno podría esperar leer sobre sus obras filantrópicas. Nada más lejos de la realidad. Van Hoostraten es un punk y un gángster, eso sí, con muchísimo dinero.
Sus antecedentes penales se asemejan a los de un miembro de la banda mafiosa de Los Soprano (serie de televisión estadounidense). En 1960, ya era dueño de muchísimos inmuebles en Sussex. El método seguido por Van Hoogstraten para adquirir riqueza era bastante sencillo. Presionaba a los habitantes de los barrios bajos, forzándolos a desalojar bajo la amenaza de violencia física. Luego compraba esas manzanas vacías a precios muy baratos. Utilizando estos métodos inmundos y totalmente incorrectos, llegó a acumular más de 350 apartamentos.
Asimismo, Van Hoogstraten también consiguió un préstamo muy favorable. La compasión favoreció a Van Hoogstraten, quien tardaba en conseguir los fondos para devolver el dinero que debía. En los años sesenta, organizó un bombardeo en la vivienda de un rabino mientras éste, su mujer y sus seis hijos estaban dormidos. Los mercenarios de Van Hoogstraten arrojaron una granada de mano por una ventana de la planta baja de la vivienda del rabino. Por esta pequeña indiscreción, fue condenado a cuatro años de cárcel.
Desde que se produjo el incidente de la granada, la hoja de antecedentes penales de Van Hoogstraten está llena de arrestos y de estancias en prisión. En 1968, se metió en el negocio de los bienes robados. En 1972, se le puso una multa por conspiración para causar daños y allanamiento de morada. Y eso no es todo. Se le puso una multa de 200 libras por darle una paliza a un alguacil, a lo que le sucedió desacato a un tribunal por amenazar a un fiscal.
Con respecto a los miembros del sexo opuesto, Van Hoogstraten ha sido un hombre activo. Es padre de al menos cinco hijos de tres mujeres distintas, una de las cuales, Agnes Gnoumou, llegó a ser su esposa. Agnes, quien ahora denuncia a su antiguo esposo por crueldad y degradaciones, obtuvo el divorcio poco después de dar a luz al hijo de ambos.
Pese a todo esto, Van Hoogstraten reina sobre sus dominios desde su mansión de 30 millones de libras en East Sussex cuando no está viajando a otra de sus residencias en Cannes, Monte Carlo, Florida o Maryland. Su mansión de East Sussex es una de las mayores construidas en Inglaterra en los últimos 100 años. Su fortuna se estima en 500 millones de libras. No es un adversario que se pueda tomar a la ligera.
Precisamente uno de sus adversarios fue Mohammed Raja, un hombre de 63 años y padre de seis hijos, quien tampoco era un peso pluma. Raja, antiguo socio de Van Hoogstraten, se organizó por su cuenta y no tardó en convertirse en un acaudalado señor de los barrios bajos. Aunque no tenía tanto dinero como Van Hoogstraten, vivía con bastante soltura.
En 1988, Raja le pidió prestadas a Van Hoogstraten cientos de miles de libras con objeto de incrementar su dominio en cada vez más barrios. Van Hoogstraten le prestó los fondos pero insistió en quedarse con las escrituras de las propiedades hasta que Raja le devolviera el dinero. Con el tiempo, a Raja le dejó de parecer bien el trato y quiso saber cuánto dinero sobre esas propiedades le debía exactamente. Van Hoogstraten se negó a darle esa información y envió cartas a todos los inquilinos informándoles de la bancarrota de Raja y advirtiéndoles que tenían que pagarle sus alquileres a él directamente.
En 1994, Raja llevó a Van Hoogstraten a los tribunales, alegando que había falsificado documentos y acusándole de incumplimiento de contrato. La polémica se alargó durante varios años hasta que Raja enmendó su demanda, acusándole de un delito más grave: fraude.
Al presentar semejantes querellas contra un hombre que tenía la reputación de usar la violencia para conseguir sus fines, Raja era consciente de los riesgos que corría. Le dijo a su familia que estuviera atenta a cualquier señal de peligro. Y resultó que tenía razón en preocuparse.
Van Hoogstraten reaccionó. Contrató a un asesino a sueldo, Robert Knapp, un amigo de 55 años al que había conocido en prisión. Knapp ya había realizado tareas violentas para Van Hoogstraten en varias ocasiones. Junto al ex convicto David Croke, de 59 años, fue a la casa de Raja. Knapp y Croke, disfrazados de jardineros, tuvieron varias semanas para hacer un reconocimiento del terreno en casa de la víctima.
En julio de 1999, estacionaron su furgoneta y llamaron a la puerta de Raja. El hombre abrió la puerta y de un empujón le llevaron hasta el pasillo, donde recibió cinco puñaladas. Mientras yacía, moribundo, le dispararon a bocajarro en la cara con una escopeta de cañón recortado desde una distancia de no más de 30 centímetros. Uno de los nietos de la víctima presenció el disparo. Ulteriormente, se identificaría una huella digital de Knapp con restos de sangre en el marco de la puerta de la casa.
Inmediatamente se sospechó de Robert Knapp, por su estrecha vinculación a Van Hoogstraten. Lo mismo ocurrió con Croke, por idénticas razones. En cuanto al multimillonario Van Hoogstraten, en esa época estaba volando a Niza para supervisar algunas de sus propiedades en la ciudad francesa. Desde allí voló a Zimbabwe para pasar unas vacaciones.
Con el tiempo, los tres hombres fueron sometidos a juicio por asesinato. Algunos testigos, temiendo por sus vidas, se negaron a testificar. Tanika Sali, de 18 años y novia de Van Hoogstraten, le dijo a los investigadores que su novio le había presentado a Knapp llamándole "mi asesino a sueldo". En el juicio, Tanika se negó a corroborar la veracidad de esa afirmación. Tanto el fiscal como el juez le advirtieron de las consecuencias judiciales de negarse a testificar, pero ella tenía tanto miedo de Van Hoogstraten que nada de lo que dijeron la hizo presentar su testimonio.
Otro testigo de la acusación, Michaal Hamdan, un socio comercial del millonario señor de los barrios bajos, huyó a Líbano, para no testificar en contra de Van Hoogstraten. Les dijo a los detectives que temía ser asesinado si testificaba.
A Knapp y a Croke se les declaró culpables de asesinato. Fueron sentenciados a cadena perpetua. Van Hoogstraten no fue declarado culpable de asesinato sino de homicidio involuntario. Aunque había pruebas evidentes de que había contratado a asesinos a sueldo para que dañaran a Raja, no quedó claro que les hubiera ordenado su asesinato.
Van Hoogstraten tenía que haber sido sentenciado por el crimen de homicidio involuntario pero, en vez de ello, consiguió un dictamen del Tribunal Supremo afirmando que un director de prisión le había denegado ilícitamente el derecho a ver y ser asesorado por el abogado italiano Giovanni di Stefano.
Y, efectivamente, como Van Hoogstraten sabe bien, el título de "hombre más rico de Gran Bretaña" sigue teniendo mucho peso.

 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso