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Minerales
Para que el cuerpo no se oxide
Si ya conoces los beneficios antirradicales
de las vitaminas, apúntate al filón antioxidante de
los minerales. Ejercen como superprotectores de la salud
y abundan en gran variedad de alimentos
¿Has oído hablar de los micronutrientes?
Son un sinfín de sustancias indispensables para la vida que
se dividen en dos grupos: las vitaminas y los minerales. Cada uno
de estos dos grupos es una fuente de salud para tus células
y actúan como verdaderos guardaespaldas frente a innumerables
enfermedades. Aunque el papel antioxidante de las vitaminas es muy
conocido, el de los minerales no lo es tanto y, sin embargo, su
función protectora es vital.
¿Por qué
los necesitamos?
Para afrontar la paradoja del oxígeno. Este elemento es nuestra
fuente de energía vital, pero cuando el cuerpo transforma
el oxígeno en energía se crean una serie de productos
residuales, los radicales libres, que causan daños oxidativos
en las células. Estos daños son diminutos, pero si
se multiplican por los millones de radicales libres que crea el
organismo cada segundo, es fácil comprender que necesiten
ser contrarrestados. Es ahí donde entran en juego los antioxidantes,
vitaminas y minerales que se encargan de eliminar a los radicales
libres antes de que causen estragos en el organismo. Elevando la
ingesta de antioxidantes podemos conseguir librarnos de la oxidación
prematura.
Cobre, el mejor esfuerzo
Para mantener la defensa antioxidativa en buena forma, es necesario
tener niveles óptimos de este mineral porque su deficiencia
da lugar a lesiones oxidativas debido a la ruptura de las reacciones
en cadena de los radicales libres. Los órganos que más
sufren esta sobrecarga oxidativa por la deficiencia de cobre son
el corazón y el hígado. Por tanto, garantizar un nivel
óptimo de cobre a través de la alimentación
y una dieta adecuada es fundamental para impedir el envejecimiento
celular.
El cobre también es necesario para convertir el hierro almacenado
en el organismo en hemoglobina y para asimilar correctamente el
derivado de los alimentos. También participa en la asimilación
de la vitamina C; de todo esto su importancia.
Selenio, fuente de bienestar
El selenio es la estrella de los minerales antioxidantes, pues evita
el envejecimiento de las células e interviene en la síntesis
de varias vitaminas. Es un elemento esencial para defender al organismo
de una gran variedad de enfermedades, desde el cáncer hasta
el infarto cardíaco, y su poder deriva de sus virtudes antioxidantes.
Su indicación más clara es la prevención de
trastornos cardíacos e infartos, ya que libera a la arterias
de las temidas placas de colesterol. El organismo lo necesita para
la producción de la enzima glutation peroxidasa, cuya característica
es detener la oxidación de las grasas, especialmente del
colesterol LDL o "malo". Otra magnifica cualidad del selenio
es que refuerza el sistema inmunológico.
Magnesio, mayor absorción
Resulta imprescindible para la correcta asimilación del calcio
y de la vitamina C, y potencia la absorción de las vitaminas
B y E. Equilibra el sistema nervioso central (ligera acción
sedante), es importante para la correcta transmisión de los
impulsos nerviosos y aumenta la secreción de bilis (favorece
una buena digestión de las grasas y la eliminación
de residuos tóxicos).
Ayuda en el tratamiento de la artrosis, ya
que facilita la absorción del calcio.
Regula la actividad enzimática de los procesos metabólicos
e interviene en la producción de energía. Es esencial
para fijar el oxígeno en las células y juega un papel
determinante como regulador del ritmo cardíaco. No obstante,
la importancia de este mineral radica en que ayuda a la producción
de glóbulos blancos, unas células sanguíneas
necesarias para combatir infecciones y enfermedades.
Aliados en la prevención
El objetivo antioxidante es hoy sinónimo de buena salud.
Estos micronutrientes están marcando la pauta de la medicina
preventiva del siglo XXI, a través de campañas globales
sobre nutrición, ya que están al alcance de todos,
pues se obtienen a través de una alimentación sana
y variada, en la que abunden los productos vegetales. La mayor ventaja
de los antioxidantes es que actúan sinérgicamente,
combinándose y complementándose unos con otros para
lograr detener el envejecimiento celular y, en consecuencia, la
prevención de numerosas patologías. En este sentido,
el poder antioxidante de los minerales, sobre todo selenio y zinc,
es tan importante como el de las vitaminas: refuerzan el sistema
inmunitario, previenen el cáncer a través de la protección
celular, mejoran el sistema cardiovascular y evitan todo tipo de
lesiones oxidativas relacionadas con el envejecimiento. Otros como
el cobre y el magnesio son menos conocidos, pero igualmente esenciales
en sí mismos y tienen la ventaja de mejorar la absorción
de muchos nutrientes antioxidantes, potenciando su acción
sobre el organismo. La mejor manera de obtenerlos es mejorando nuestra
alimentación día a día, con productos naturales
combinados, como los que ofrece la dieta mediterránea.
La información nutricional sobre
las ventajas del consumo de antioxidantes es la mejor campaña
preventiva para aumentar la calidad de vida a nivel global, lo que
evitará en un futuro males tan extendidos como la obesidad,
los riesgos cardiovasculares y, en general, numerosas dolencias
asociadas con el envejecimiento prematuro.
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Beneficios |
En caso de déficit |
Lo contienen |
Dosis recomendadas |
| Cobre |
l
Protege la salud cardiovascular
l Frena la acción
de los radicales libres
l Protege las células
epidérmicas
de las radiaciones ultravioletas,
combinado con el selenio
l Previene la anemia, al
igual
que el hierro y el selenio
|
Produce cansancio,
falta de concentración,
fatiga y cuadros
de anemia
|
Verduras de hoja, pescado, ostras,
hígado cacao, cereales integrales, legumbres y pimienta |
El consumo regular
de alimentos ricos en
este mineral garantiza
las cantidades necesarias,
que oscilan entre
1,3 y 1,5 mg al día
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| Magnesio |
l
Previene el envejecimiento
celular de tejidos y articulaciones
l Refuerza el sistema inmunológico
l Fortalece el corazón.
Combate
el colesterol "malo" o LDL
l Combinado con vitamina
E, fortalece
el sistema inmunitario y la tiroides
l Combinado con zinc, reduce
la dilatación de la próstata
l Combate la infertilidad,
ya que
puede encontrarse en grandes
concentraciones en el esperma
l Protege el hígado
de las personas
alcohólicas contra la cirrosis
|
Reduce la fertilidad masculina
y da lugar
a envejecimiento
de tipo celular,
aparición de arrugas, artritis, hipertensión
y cataratas
|
Nueces, atún, ostras,
caballa, germen de trigo, pipas de girasol, pavo, gambas, pollo,
arroz integral, harina de avena, col, apio, champiñones,
cereales integrales, cebolla, ajo, algas, hígado y riñones |
Se estima que el organismo
necesita alrededor de 300-400 mg de magnesio al día para
cubrir
las necesidades básicas
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| Selenio |
l
Regula el metabolismo de las grasas
y otros nutrientes
l Combinado con calcio y
el fósforo,
ayuda a fortalecer los huesos
l Refuerza el sistema inmunológico
frente a diversas enfermedades,
al estimular la producción
de glóbulos blancos
l Mejora la artrosis. Regula
el ritmo
cardíaco
l Potencia la utilización
del oxígeno
por parte de las células
l Regula el ritmo cardíaco
|
Da lugar a fatiga,
náuseas, temblores
y calambres musculares, depresión,
irritabilidad, diarrea
o estreñimiento,
insomnio e hiperactividad
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Sobre todo hidratos lentos y
frutas. Arroz, cerealis integrales, germen de trigo, langostinos,
albaricoques secos, higos, almendras, sésamo, manzanas,
soja, verduras de hoja verde,plátano y cacao |
Según algunos expertos,
la dosis diaria de selenio que puede asimilarse a través
de la dieta gira en torno a los 55 mg para la mujer
y 70 mg para el hombre. Cuando el riesgo de padecer cáncer
es alto en un individuo, se suele recurrir
a los suplementos, con dosis
que oscilan entre los 200 y 300 miligramos por día, siempre
bajo vigilancia médica |
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