- Las historias
de Henry

- El monitor infantil. El Dato: ciclismo
- Con Estampas ganas facilito. Ratón de televisión

 CRONICA
- La historia de Gunther
- Venezuela
es un equipo
- Para todos
los gustos
- Estatinas ¿superpoderosas?
SALUD
- ¡Advertencia! Sentarse puede ser nocivo para la salud
BELLEZA
- Piel dorada
como el sol
NUTRICION
- Minerales para que tu cuerpo no se oxide
MODA
- Silvestres
COCINA
- Salsas frías
MASCOTAS
- Una operación
para el mal de amor
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
E-viajes
 

Estatinas
¿superpoderosas?

Los conocidos fármacos, usados tradicionalmente para bajar los niveles del colesterol en la sangre, parecen tener nuevas y sorprendentes facultades. Desde hace ya algunos años los estudios sobre estas nuevas aplicaciones se han incrementado. Descubra lo que han revelado. Raúl Chacón Soto

Con las estatinas podría estar sucediendo lo mismo que ha ocurrido con la Aspirina: un medicamento pensado para el tratamiento de un mal termina por ser particularmente eficaz en la cura de otros. Generalmente, al descubrimiento de estas nuevas facultades se ha llegado por suerte, accidente o casualidad, cosa que ha cambiado drásticamente en estos últimos años, cuando las grandes empresas farmacéuticas redoblan sus esfuerzos por encontrarle nuevos y mejores usos a las drogas ya existentes (en vez de buscar nuevas), respondiendo a lo que se ha convertido en una tendencia innovadora en lo que a investigación se refiere. El caso de las estatinas, los famosos fármacos usados para bajar el colesterol, es un buen ejemplo. Además de evitar el depósito de grasa en las arterias (con lo cual reducen el riesgo cardíaco), las estatinas podrían ser indicadas, en un futuro, para la prevención o el tratamiento de otras enfermedades como el mal de Alzheimer, ciertos tipos de cáncer, la esclerosis múltiple, la osteoporosis, la diabetes de tipos 1 y 2, y hasta podrían ayudar a evitar el rechazo de los injertos en trasplantes de órganos. Pero, ¿será verdad tanta maravilla? Lo mejor es echar un vistazo a lo que se ha podido comprobar, por ahora.

Antes de entrar en materia, conviene recordar lo que son las estatinas y cómo funcionan. Las famosas sustancias son lipoproteínas que, como ya se ha dicho, son utilizadas en la Medicina para tratar a los pacientes con altos niveles de colesterol en la sangre. El asunto es que el colesterol que corre por las venas, y que desde hace un buen tiempo es considerado el mayor enemigo del sistema cardiovascular, es producido, en su mayor parte, por el propio hígado del ser humano. Sólo 25% proviene de los alimentos que se consumen. Estos porcentajes explican por qué era necesario realizar intentos extra para prevenir el incremento del colesterol, más allá de los simples (pero importantes) cambios en la dieta; y las estatinas no son más, según lo explica el cardiólogo y hemodinamista Nissim Abecasis, que medicamentos que interfieren en la síntesis del colesterol a nivel hepático.

La historia específica sobre la aparición de estas sustancias empezó en 1971, cuando un investigador japonés, Akira Endo, observó que algunos hongos producían una sustancia tóxica fatal para los animales que los consumían. Al buscar el porqué de semejante reacción, descubrió que todo se debía a que algo había impedido la producción de colesterol en los animales intoxicados (el colesterol es necesario para la supervivencia). Endo consiguió aislar la sustancia tóxica, que con el tiempo sirvió de base para la producción de las estatinas. La primera en aparecer en el mercado fue la lovastatina, pero, al poco tiempo, otros laboratorios emprendieron esfuerzos por lograr su propia estatina, por lo que ahora se encuentran disponibles la sinvastatina, la atorvastatina, la provastatina y, más recientemente, la rosuvastatina.

La eficacia de todas estas estatinas en reducir los niveles del colesterol "malo" (el LDL colesterol) es significativa. Lo dice el propio Abecasis: "No hay duda de que las estatinas son los medicamentos más efectivos en términos de enfermedades cardiovasculares. Esto se ha demostrado tanto en sus formas iniciales, como la lovastatina, hasta en las más recientes, como la sinvastatina y la provastatina. De todas ellas hay estudios donde se ve que son beneficiosas, incluso en pacientes sin enfermedades coronarias evidentes, y con cifras de colesterol que en otras épocas se consideraban normales. En general, se estima que existe 30% de disminución de eventos coronarios recurrentes -infartos, hospitalización por angina, mortalidad-, al comparar entre quienes las toman y quienes no".

A favor de estas sustancias juega, también, su relativa seguridad. "Excepcionalmente se presentan problemas musculares (menos de un caso entre mil) o de alteración de las pruebas funcionales hepáticas (sólo en 2% de los pacientes), pero sigue siendo recomendable que su administración sea supervisada por médicos. Hace un par de años, Bayer tuvo que sacar del mercado una estatina sintética (la cervistatina) porque en combinación con otro medicamento produjo daños musculares y hasta muertes. Y hoy en día hay una controversia con el uso de rosuvastatina, porque produce dolores musculares cuando se utilizan dosis altas en el inicio del tratamiento, por lo que se debe empezar con dosis bajas".

Ya está claro qué son y cómo funcionan las estatinas, pero antes de pasar al punto de sus posibles nuevos usos, el experto prefiere referirse a lo que considera más relevante respecto a su tradicional utilización en el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares. Habla de dos aspectos: el primero, que cada vez son más bajos los valores de colesterol considerados como normales (antes era 250, ahora es menos de 200), lo que ha obligado a subir las dosis de estatinas o combinarlas con otros medicamentos; el segundo, que mientras más precozmente se empiece un tratamiento con estatinas en los casos de pacientes con enfermedades coronarias agudas, más claro será el beneficio a corto plazo. "Todo esto indica que el efecto beneficioso de las estatinas no es solamente bajar el colesterol. También tiene un efecto antiinflamatorio y antiplaquetario (y de alguna manera actúan como estabilizadores de placa), lo que cambia la historia natural de los pacientes con enfermedad coronaria, quienes, indudablemente, ven cómo mejora su pronóstico. Podría decir, a manera de conclusión, que se ha demostrado que las estatinas son útiles en pacientes con colesterol normal y sin enfermedad coronaria, con colesterol alto y enfermedad coronaria estable, y con colesterol normal o alto y enfermedad coronaria inestable".

Nuevos usos
Las estatinas han vuelto a protagonizar las páginas de las revistas médicas, pero por sus supuestas nuevas facultades. Una de las más impactantes sería la de su capacidad de prevenir el mal de Alzheimer. Un estudio de la Universidad de Boston, dirigido por Robert C. Green, concluyó, después de analizar los casos de más de 2.500 personas pertenecientes a 800 familias, que el tratamiento con estatinas se asocia con un 79% de reducción de riesgo de la penosa enfermedad. Otro trabajo, publicado recientemente en Archives of Neurology, sostiene que las estatinas reducen los niveles de colesterol en el cerebro en un 21,4%, y sugiere que tal reducción puede ayudar a controlar la formación de placas amiloides con lo que potencialmente se puede conseguir que la severidad de la enfermedad sea menor.

No menos impactantes son los resultados obtenidos en otras investigaciones que tienen que ver con la prevención de ciertos tipos de cáncer, como el de colon y el de senos. Un estudio realizado en Israel y dirigido por expertos de la Universidad de Michigan, ha relacionado el consumo de estos fármacos con una disminución de casi 50% del riesgo de padecer de cáncer del colon y del recto. Los propios investigadores advierten que todavía es muy temprano para recomendar el uso generalizado de estos medicamentos para prevenir este tipo de tumores, pero el entusiasmo crece, y, mientras tanto, numerosos esfuerzos se abren paso para comprobar la eficacia de las "milagrosas" estatinas en la lucha contra otros tipos de cáncer (también han sugerido que podrían ser beneficiosas en la prevención del de próstata).

Efectos beneficiosos contra la esclerosis múltiple también han sido atribuidos a la acción de estos fármacos. En la revista Neurology se publicó recientemente un trabajo donde se sugiere que las estatinas podrían interferir de forma positiva en el desarrollo de la enfermedad al reducir el engrosamiento de las arterias. Otro estudio ha demostrado que una dosis diaria de estatinas sería capaz de hacer más lento el deterioro de las neuronas de las personas que sufren esta enfermedad.

Si bien estos han sido los "nuevos usos" que le han dado protagonismo en las páginas de las revistas científicas, no han faltado otras singulares aplicaciones: una de ellas, que le hizo ocupar lugar privilegiado en la revista The Lancet, tiene que ver con su poder antiinflamatorio. Resulta que en el Centro de Enfermedades Reumáticas de Glasgow, el investigador Isaib B. McInnes llevó a cabo una investigación en la que participaron 116 pacientes con artritis reumatoide. Durante seis meses, el científico mantuvo a 58 de ellos consumiendo 40 mg diarios de atorvastatina, junto a su medicación habitual contra la artritis. Al cabo de ese lapso, se pudo constatar en ellos un efecto antiinflamatorio modesto, pero evidente, que no se presentó entre quienes no ingerían la estatina. Lo bueno, como los mismos investigadores sostienen, es que "se abre una oportunidad para la creación de nuevos fármacos contra las enfermedades inflamatorias crónicas".

Otra de las nuevas y sorpresivas propiedades de las estatinas tiene que ver con una posible reducción del riesgo de sufrir glaucoma. Según un estudio de un grupo de investigadores de la Universidad de Alabama en Birmingham, publicado en la última edición del Archives of Ophthalmology, el uso prolongado (dos años, por lo menos) de estas lipoproteínas contribuía de manera evidente a la prevención de esta enfermedad que puede conducir a la ceguera, un saludable efecto que parecía ser mayor entre quienes padecían patología cardiovascular o hipercolesterolemia.

Otros estudios han sugerido que las ahora muy bien vistas sustancias pueden favorecer el crecimiento de los huesos. Así lo aseguran, por lo menos, en uno de los últimos números de Archives of Internal Medicine, donde agregan que gracias a esta cualidad, podrían ser usadas para ayudar a prevenir el riesgo de fracturas óseas en mujeres mayores. Pero, ¿serían una solución para la osteoporosis? Todavía es muy temprano para afirmarlo. Según los investigadores de la Universidad de California, "el empleo de estatinas se asocia con una reducción importante, pero no significativa, de fracturas de cadera y de columna vertebral", lo que podría ir en ese sentido; si bien, otras investigaciones parecen echar por tierra tales conclusiones.

De ser ciertas todas estas nuevas facultades de las estatinas, sin duda se estaría hablando de los fármacos del siglo XXI, capaces de combatir los dos grandes males que más vidas cortan en todo el mundo. Habrá que esperar algún tiempo para saber cuánto de realidad hay en estas primeras conclusiones. Lo importante, como lo indica Abecasis, es que los organismos internacionales que se encargan de la regulación de la droga no han dado la aprobación para tales usos. "Yo creo que sería injusto para un médico que le llegara un paciente con Alzheimer o con osteoporosis, y dijera 'por qué no me pone estatinas'. Esos son estudios preliminares, son observaciones, que no han sido validados todavía. Lo que sí es punible es que una persona que tenga el colesterol alto y haya sufrido un infarto no esté recibiendo estatinas. Eso sí sería imperdonable". l

rchacon@eluniversal.com

 

Ver también en Encuentros:
- Venezuela es un equipo

- Para todos los gustos

 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso